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	<title>covarrubias Archivos - AACHE Ediciones</title>
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	<description>Tus libros de Guadalajara</description>
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	<title>covarrubias Archivos - AACHE Ediciones</title>
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		<title>Cuatro nuevas obras de Herrera Casado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Club de Opinión]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 May 2021 15:07:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Noticias de cuatro nuevas obras que nos ofrece el Cronista Provincial de Guadalajara sobre historia y patrimonio de la provincia. Recoge en ellas antiguos escritos e investigaciones: tres libros muy ilustrados y cargados de información nueva y útil.</p>
<p>La entrada <a href="https://aache.com/cuatro-nuevas-obras-de-herrera-casado/">Cuatro nuevas obras de Herrera Casado</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El Cronista Oficial de la provincia de Guadalajara, académico correspondiente de la de Historia en dicha provincia, y estudioso desde hace décadas del fenómeno histórico-patrimonial en esa demarcación de nuestro territorio autonómico, nos ha propuesto en esta primavera cuatro nuevos títulos que hacen referencia a sendos aspectos de esa historia y ese patrimonio guadalajareño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera de ellas es una obra referencial y gráfica que reconoce por autores a Herrera Casado como autor de los textos, y a Monés Pons como autor de las ilustraciones. Se titula “<strong><span class="has-inline-color has-vivid-red-color"><a href="https://aache.com/botargas-de-guadalajara/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Botargas de Guadalajara y mascaradas de España</a></span></strong>”, y es un catálogo de las <strong>Botargas</strong> que por la Sierra y la Campiña amenizan las fiestas invernales ataviadas de coloristas trajes y cencerros sonoros. Cuenta la publicación con el patrocinio de la Excmª Diputación Provincial de Guadalajara, a través de su área de Turismo y Ferias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de un muestrario de las mejores botargas de la provincia de Guadalajara, de las más llamativas y conocidas, de las que más seguidores tienen. Lleva otro bloque con algunos de los más descollantes festejos de antroidos, carnavales y enmascarados de España, con representación de todas las regiones. Los textos son de Antonio Herrera, buen conocedor del costumbrismo castellano, y las ilustraciones son de Isidre Monés, un verdadero genio de la imagen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De esta manera, divulgativa y sabiamente organizada, la Diputación quiere, a través de su servicio de Turismo y Ferias, dar nueva voz e imagen a estas fiestas antiguas y vistosas. El libro que ahora aparece lo consigue con creces, gracias a los breves textos explicativos y las espectaculares ilustraciones realizadas a propósito para la edición.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><a href="https://aache.com/botargas-de-guadalajara/" target="_blank" rel="noopener"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="250" height="394" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2021/05/Tierra115.jpg?resize=250%2C394&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-8400" data-recalc-dims="1"/></a><figcaption><strong>Botargas de Guadalajara</strong></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">El libro aparece como una colección de fichas, –totaliza 50 festividades– y una vez abierto en la página de la izquierda se presenta el texto explicativo, y en el de la derecha la imagen a todo color de la respectiva fiesta. Es de destacar, especialmente, la figura del artista que ilustra este libro único. Se trata de Isidre Monés i Pons&nbsp;(Barcelona, 1947) de quien debe alabarse su empeño en seguir dibujando a mano, sin ayuda de los modernos sistemas electrónicos de diseño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda de sus entregas (todas editadas por AACHE en su Colección “Tierra de Guadalajara”) ha sido la titulada “<strong><span class="has-inline-color has-vivid-red-color"><a href="https://aache.com/caminos-del-romanico/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Los caminos del románico llegan a Sigüenza</a></span></strong>” y viene a ofrecer el discurso de entrada del autor en la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas, hecho que tuvo lugar en el Castillo de los Obispos de Sigüenza, en 1994. El amplio texto, que estudia los modos en que el estilo arquitectónico románico se expande por España en los siglos centrales de la Edad Media, está además ilustrado ampliamente con fotografías, croquis y planos, conllevando un sentido didáctico muy acentuado, además de aventurar nuevas perspectivas en torno a la idea de un arte original y totalmente integrado en la sociedad de su tiempo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><a href="https://aache.com/caminos-del-romanico/"><img decoding="async" width="240" height="373" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2021/05/Tierra117.jpg?resize=240%2C373&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-8392" data-recalc-dims="1"/></a><figcaption><strong>Los Caminos del Románico </strong><br><strong>llegan a Sigüenza</strong></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera se titula “<strong><span class="has-inline-color has-vivid-red-color"><a href="https://aache.com/orfebreria/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Orfebrería de Guadalajara</a></span></strong>”, y es un amplio repertorio o catálogo de obras espléndidas del arte de la platería, centrado en las piezas de las comarcas de Alcarria, Serranía y Señorío de Molina en los siglos XV y XVI. Ofrece en varios capítulos (que rescatan trabajos publicados anteriormente en revistas de corta tirada) la suma catalogada de cruces parroquiales, la relación de orfebres que las fabrican, los documentos archivísticos que respaldan esas autorías, y varias visiones monográficas sobre piezas de singular relieve.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><a href="https://www.aache.com/orfebreria"><img decoding="async" width="250" height="389" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2021/05/Tierra118.jpg?resize=250%2C389&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-8393" data-recalc-dims="1"/></a><figcaption><strong>Orfebrería de Guadalajara</strong></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">La cuarta es la que lleva por título “<strong><span class="has-inline-color has-vivid-red-color"><a href="https://aache.com/enterramientos-artisticos-de-guadalajara/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enterramientos artísticos de Guadalajara</a></span></strong>” y también viene a recuperar artículos originales presentados a Congresos y Encuentros, todavía inéditos o publicados en revistas de corta difusión. En este caso el libro ofrece ocho capítulos que hacen referencia, bajo el título “Humanismo y Fe en el arte funerario castellano del siglo XV” al estudio concreto de los enterramientos artísticos medievales existentes en la catedral de Sigüenza. Así como al Doncel, en dos artículos que ahora se ofrecen bajo los títulos de “Una imagen de Escipión” para hacer la lectura iconológica del enterramiento de Martín Vázquez de Arce en la Catedral Seguntina, y “Un estudio de simbología en torno al Doncel de Sigüenza”.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><a href="https://aache.com/enterramientos-artisticos-de-guadalajara/"><img loading="lazy" decoding="async" width="250" height="387" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2021/05/Tierra119.jpg?resize=250%2C387&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-8394" data-recalc-dims="1"/></a><figcaption><strong>Enterramientos artísticos<br>de Guadalajara</strong></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Le siguen análisis a los enterramientos existentes en Jirueque (el Dorado), Guadalajara (Campuzano), La Piedad (Brianda) y Mohernando (Eraso/Peralta) bajo el título de “Tres enterramientos en la Alcarria y uno en la Campiña”. Se añade un largo capítulo sobre “Los Mendoza y el temor a la muerte” con análisis de formas y significados de las últimas moradas mendocinas, acabando con un estudio, que todavía estaba por hacer en su conjunto de “El Cementerio Municipal de Guadalajara” seguido de un coda final descubriendo algunos curiosos mausoleos por diversos cementerios de la provincia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es este un libro, que ha resultado de los más vendidos en la recientemente celebrada Feria del Libro de Primavera, que ofrece una nueva visión del patrimonio de la provincia de Guadalajara, campo en el que Herrera Casado de continuo labora y examina, y que se convierte ya en imprescindible para conocer, en su más amplia dimensión, el patrimonio histórico-artístico de Guadalajara.</p>



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<div class="wp-block-button is-style-fill"><a class="wp-block-button__link has-text-color has-background" href="https://www.aache.com/antonio-herrera-casado" style="border-radius:25px;background-color:#ad6314;color:#af840e" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><span class="has-inline-color has-white-color">Saber más del Autor</span></a></div>
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<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>El Alcázar Real de Toledo</title>
		<link>https://aache.com/alcazar-real-toledo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 14 Dec 2016 12:14:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El Alcázar Real de Toledo es un lugar emblemático entre los edificios de la Región de Castilla-La Mancha, y aún de España entera, porque se alza en lo más de la peña rodeada por el Tajo y que da vida a Toledo. Desde la antigüedad es el lugar emblemático del poder, y en él residieron reyes visigodos, árabes y cristianos. Reconstruido en el siglo XVI hoy alberga la Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha, el Museo del Ejército de España, y diversas otras instituciones.</p>
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			<p>El palacio real o <a href="https://aache.com/tienda/es/81-palacios-y-casonas-de-castilla-la-mancha.html" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #993300;"><strong>Alcázar de Toledo</strong></span></a>, puesto sobre la más alta cima de la montaña que sirve de asiento a esta ciudad centro de España y rodeada por el Tajo, es uno de los edificios más emblemáticos del país, y de los más cuajados de leyendas, personajes y vicisitudes, porque desde su inicio guarda una imagen de símbolo, de poder, de capacidad rectora, de eje de todas las cosas en una ciudad que a su vez fue eje de una nación entera.</p>
<p>El <strong>Alcázar</strong> de Toledo está situado sobre un eminente espacio desde el que se domina la parte oriental del cauce del río Tajo y el puente de Alcántara, que fue el único acceso a Toledo durante muchos siglos. Desde tiempos inmemoriales, posiblemente desde la dominación visigoda, o incluso antes, hubo en este emplazamiento una fortificación de carácter vigilante y defensivo; ya el rey <strong><em>Alfonso X</em></strong> recogió algunas leyendas en este sentido. Una de esas leyendas, dice que allí existió una cueva que sirvió de morada a un tal <em>Rocas</em>, el cual construyó sobre ella una torre. Al morir, sus dos hijos tuvieron desavenencias, y uno de ellos quedó en la torre, mientras el otro, <em>Silvio</em>, levantó otra torre en el espacio que actualmente ocupa la Iglesia de San Román. Tiempos después, al llegar a España en su periplo de heroicidades, el héroe griego <strong><em>Hércules</em></strong>, vio la grandiosidad de aquellas dos torres, tan altas, tan dominantes sobre la montaña y el río, y decidió fundar en ese lugar una ciudad. Otra más, fundada por Hércules, para dar signo de victoria y marchamo de mitología a la ciudad que llegaría a ser capital de un gran imperio terrestre.<br />
Los primeros datos fiables de la existencia de una fortaleza en este emplazamiento son de época romana. Las investigaciones realizadas sobre el terreno confirman la existencia a comienzos de nuestra Era de un recinto amurallado que partía desde la construcción superior, defensiva, y seguía en línea recta hacia Zocodover y el Miradero para unirse de nuevo a él a través del Puente de Alcántara.<br />
En la época de dominación musulmana, este espacio amurallado se convirtió en una <em>alcazaba</em> en la que residiría el <em>Cadí</em> o gobernador, así como lo más selecto de la guarnición militar. Aquí en Toledo a este espacio se le denominó <em>al-Hizam</em>, o <em>ceñidor</em> por su característica forma. La alcazaba árabe toledana, ya con características de potente y articulado conjunto de edificios defensivos, fue mandada construir por <em>Abderramán III</em> en el año 932, para evitar que la población, que comenzaba a ser numerosa y potente, se revelara contra Córdoba. Aunque no nos ha llegado ningún dato concreto que nos permita suponer la estructura de este edificio, es muy posible que ocupara ya el espacio del actual alcázar, pues este es concretamente el más elevado y vigilante de toda la ciudad. Sería de planta cuadrada o rectangular, flanqueado por torres de planta cuadrilátera, como otros palacios omeyas, y su construcción sería a base de barro prensado, la clásica <em>tabiya</em> de los omeyas. De la etapa musulmana sólo se conserva un arco embutido entre construcciones de distintas épocas, y que se supone es de fecha anterior al siglo X, perteneciente a la reconstrucción de la alcazaba que mandara hacer Abderramán III. Está situado en la parte sur y mide 1,86 m. de luz entre las jambas, y 3,38 m. de altura.</p>
<p>Según se desprende de los documentos de las capitulaciones de la conquista de Toledo por Alfonso VI en 1085, esta alcazaba existía en buenas condiciones, en lo alto de la gran ciudad. En esas capitulaciones se establece el permiso dado a los musulmanes para que siguiesen usando sus casas, aprovechando sus haciendas, disfrutando sus fueros y practicando su religión, pero que deberían entregar el Alcázar, los puentes, las puertas y la Huerta del Rey. El Rey castellano, a partir de ese momento, mandó fortificar puertas y puentes, iniciando la construcción de un nuevo alcázar, construyendo, además, una muralla que iba desde los llamados palacios de Galiana (actual Museo de Santa Cruz) hasta el castillo o alcázar. También el rey Alfonso X acometió obras de mejora en el alcázar, construyendo de piedra parte de sus barreras, y ampliando la edificación con <em>andamio de la parte de fuera, e las almenas contra la cibdad, e ficieron en él torres</em>.<br />
Durante el siglo XIV cumplió su función militar dando hospedaje a doña María de Padilla y a los caballeros toledanos fieles al Rey don Pedro, en su lucha fratricida contra don Enrique de Trastamara. Ya en el siglo XV el Condestable don Álvaro de Luna mandó renovar sus aposentos, construyendo una gran salón para ser utilizado por la Corte de Juan II. La llegada al trono castellano de Isabel I <em>la Católica</em>, supuso la realización de amplias reformas, despojando al edificio de su antiguo aspecto castillero y militar, para comenzar a ser transformado en un auténtico palacio sede de la Corte real. Estas obras se iniciaron en 1502, abriendo una gran plaza ante su fachada norte, y un salón en la torre del suroeste.<br />
Tantas reformas sucesivas habían dejado al alcázar toledano hecho un heterogéneo edificio de aspecto indefinido en el que sólo primaba la imagen de fortaleza. El joven rey y emperador Carlos de Habsburgo decidió no solo reformarlo, sino hacerlo nuevo. Ahí acaba la historia multisecular de un magno y capital edificio palaciego y militar, y se inicia la vida de otro, que hoy vemos aún en pie, hecho para residencia de reyes, para sede de un gobierno nacional, para eje de un imperio, y sobre todo para mostrar la imagen de un poder real incontestable. Posiblemente la crisis de las Comunidades, y el posterior triunfo de la tesis centralista del emperador Carlos y sus consejeros, hicieron tomar la decisión de construir este Alcázar de Toledo, y darle la imagen y el simbolismo del poder total. Es en 1537 cuando Carlos I decide esta reconstrucción, y el 21 de diciembre de ese año nombra como maestros arquitectos de los nuevos alcázares reales a construir en Toledo y en Madrid, a Alonso de Covarrubias y a Gaspar de Vega. Decisión que cambiaría en 1543, destinando a Covarrubias para ocuparse exclusivamente de las obras de Toledo, siendo ayudado en ellas por Luis de Vega.</p>

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			<p>En ese proyecto se decide ya lo que hoy es el Alcázar: un cuadrado de 60 metros de lado, flanqueado en los ángulos por torres cuadradas que salen de los frentes y los superan en altura; todo él sería labrado en piedra, excepto los entrepaños de la fachada sur, que son de ladrillo. Es de notar el hecho de que las cuatro fachadas son diferentes, tanto en estructura como en decoración.</p>
<p>La fachada oriental es la más antigua, pues data del siglo XIII, de la remodelación que mandara hacer <em>Alfonso X</em> haciendo nuevo todo el alcázar. La fachada occidental pertenece a una de las ampliaciones que mandaron hacer Juan II y los Reyes Católicos, siendo de muy sólida cantería sin ornamentos, y en la que Covarrubias ya en el siglo XVI colocó una cornisa y enmarcó con formas platerescas los vanos. En el centro existe una puerta que daba entrada a las caballerizas que había bajo las galerías del patio.</p>
<p>Las obras de la construcción actual comenzaron en 1538, por la fachada norte, en la que está la puerta principal. Esta fachada está dividida en tres plantas, las dos primeras decoradas por ventanas y la tercera concebida como una galería, con unas ventanas‑balcones separadas por un fuerte almohadillado. En ese detalle de colocar el almohadillado rústico en el cuerpo superior en vez de en el inferior, se ha querido ver la neta influencia del manierismo serliano en la obra del arquitecto toledano.</p>
<p>Ante esta fachada se abre una amplia plataforma que le da dimensión al edificio, y permite observar el entorno en una gran distancia. En esta fachada, el primer cuerpo muestra en su parte central la gran portada, que talló en sus detalles materiales el maestro Enrique de Egas en 1548-51, mostrando un gran arco con entablamento almohadillado y dos columnas jónicas con pedestales a cada lado que reciben la cornisa, donde está inscrita esta leyenda: CARº.V.RO.IMP.HISP.REX.MDLI. (<em>Carlos V Emperador de Romanos, Rey de las Españas, 1551</em>), alusiva al nuevo carácter del edificio. Sobre la cornisa se levanta el frontón decorado por pilastras y en el centro un escudo imperial tallado y escoltado de dos severos reyes de armas. Esta portada da acceso a un vestíbulo, diseñado como elemento intermedio entre el patio y la fachada. El patio se compone de una doble arquería apoyada en columnas corintias; está todo él labrado en piedra granítica, y su única ornamentación es el águila imperial con las alas desplegadas que aparece en las enjutas del nivel inferior. La estructura de este patio se debe a Covarrubias, habiendo sido realizado materialmente por Villalpando, Hernán González de Lara y Gaspar de Vega entre 1550 y 1556.<br />
La escalera principal se abre en el centro de la galería sur, a través de tres arcos, según lo decidió personalmente el rey Felipe II. La obra fue ejecutada por Villalpando, ayudado por Gaspar de Vega, entre 1553 y 1559, siendo en este momento que se interrumpieron las obras, al llevar solamente hecho el primer tramo. Poco después murieron Covarrubias y Villalpando, quedando todo paralizado durante algún tiempo, aunque luego se prosiguió y terminó la obra.<br />
La fachada sur es la última que se construyó de este <strong>suntuoso Alcázar toledano</strong>. Se comenzó en 1568, con ideas aportadas por Felipe II, que desde su subida al trono llevó un control personal y estricto de la construcción de este edificio. Esta fachada se terminó por adelantarla para que las torres ya existentes se enrasaran con ella. La construcción de esta última parte del palacio la dirigió el arquitecto Juan Bautista <em>Bergamasco</em>, pero en 1571 tomó la dirección el constructor de El Escorial, el arquitecto montañés Juan de Herrera, quien ayudado por Diego de Alcántara, terminó esta parte del edificio. La escalera se concluyó en 1589, quedando finalmente grandiosa, con una caja de más de 30 metros de largo por 15 de ancho. Finalmente, la conclusión del edificio se hizo en 1620 con el remate de los cuerpos superiores de las torres del sur.</p>
<p>Por otra parte, la fachada meridional se acabó en 1613, bajo la dirección de Juan Bautista Monegro, estando formada de cuatro cuerpos de piedra de granito con entrepaños de ladrillo. En el primer cuerpo se ven diez arcos de medio punto, muy elevados, y en el segundo la estructura se hace con pilastras muy anchas almohadilladas, ocupando los huecos con balcones, y en el tercer cuerpo se colocan pilastras más pequeñas y ventanas entremedias; la parte superior se decora con arquitos redondos entre pilastras. Asentada la Corte real ya definitivamente en Madrid, aunque este alcázar toledano fue concebido para ser la sede de la monarquía hispánica, quedó sin uso concreto, y en 1643 fue destinado a prisión de Estado.</p>
<p>En la Guerra de Sucesión de comienzos del siglo XVIII, el alcázar sufrió serios desperfectos, pues en octubre de 1710 las tropas del Archiduque Carlos, bajo el mando del general Staremberg, ocuparon Toledo y en el alcázar se instaló un cuerpo de ejército con más de seis mil hombres de infantería y dos mil de a caballo, lo que lo agravió enormemente, sufriendo finalmente, al marcharse este ejército en retirada hacia Zaragoza el 28 de octubre de ese año, que lo prendieran fuego, y quedara muy seriamente dañado.<br />
Finalizando el siglo XVIII, y tras pasar este periodo en el más absoluto abandono, el rey Carlos III concedió al arzobispo Lorenzana, en 1771, la cesión del edificio para instalar en él la Real Casa de Caridad, que había fundado este prelado para acoger en él a tantos indigentes como había en Toledo y su comarca, abrigando la idea de crear allí una gran fábrica de tejidos de seda. Así se hizo, y la reconstrucción fue dirigida por el arquitecto real Ventura Rodríguez, que la terminó en 1775, llegando a trabajar hasta 700 obreros en aquella gran fábrica.</p>
<p>También en el siglo XIX, y en la otra gran guerra que sufrió España a inicios del mismo, sufrió el Alcázar muchos destrozos. En 1810 fue ocupado por el ejército francés al mando del general Dupont, que estableció allí el Parque de Artillería. Cuando los franceses se retiraron, en ese mismo, año, volvieron a incendiar el edificio. Esta vez fue tan grave la destrucción, que del patio solo quedó la arquería baja, la escalera, parte de la capilla y algunas habitaciones del piso bajo.<br />
Pasados muchos años, el 1851, el general Fernando Fernández de Córdoba consiguió que se estableciera en él un Colegio General Militar, que tras haber estado funcionando en varios sitios, finalmente se estableció aquí. La Corona, que siempre había sido la propietaria del Alcázar, lo cedió en ese momento al arma de Infantería, en 1853, para que se adecuara, una vez restaurado, a las funciones de formación de militares profesionales. Esa enésima reconstrucción comenzó en 1867, realmente costeada por el Ayuntamiento y la Diputación, durando las obras hasta 1878, bajo la dirección del arquitecto Víctor Hernández. El 10 de enero de 1887 ocurrió otro grave incendio, que obligó a una nueva y larguísima reconstrucción, que se alargó hasta 1901, en que ya fue posible establecer y poner en funcionamiento la Academia del arma de Infantería, a la que en 1931 se unieron las de Caballería e Intendencia.</p>

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			<p>Un último episodio, quizás el más terrible y destructivo de su historia, le aconteció al Alcázar de Toledo en 1936. Tras el Alzamiento del general Franco, muchos militares quedaron allí reducidos por apoyar la sublevación militar, sufriendo desde el 21 de julio hasta el 27 de septiembre un asedio fortísimo, que supuso la casi total destrucción del edificio, que quedó reducido a un montón ingente de ruinas. Mil ochocientas personas, capitaneadas por el general Miguel Moscardó, soportaron el asedio, en el que cayeron sobre el edificio más de 10.000 disparos de artillería, 500 bombas de aviación, 3.500 granadas y la explosión de dos fortísimas minas que mataron a 93 personas.</p>
<p>Tras la Guerra Civil, las Academias Militares se trasladaron a espacio más amplio, al otro lado del río, al Castillo de San Servando, y el edificio fue restaurado inmediatamente por el Ministerio del Ejército y Regiones Devastadas. Numerosas mejoras ha ido recibiendo a lo largo de los últimos años. Hoy es sede del Gobierno Militar de Toledo, de una sección del Museo del Ejército, y de la Biblioteca Regional de Castilla-La Mancha.</p>

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			<a href="http://www.aache.com/palacios" target="_self" class="vc_single_image-wrapper   vc_box_border_grey"><img loading="lazy" decoding="async" width="728" height="90" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2016/12/banner_palacios.jpg?fit=728%2C90&amp;ssl=1" class="vc_single_image-img attachment-full" alt="Palacios y Casonas de Castilla-La Mancha" title="banner_palacios" /></a>
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			<p>Un libro que estudia la historia y descripción detallada de este edificio es el que firma <a href="https://aache.com/antonio-herrera-casado" target="_blank" rel="noopener"><strong>Herrera Casado</strong></a>, titulado «<a href="https://aache.com/tienda/es/81-palacios-y-casonas-de-castilla-la-mancha.html" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #993300;"><em><strong>Palacios y Casonas de Castilla &#8211; La Mancha</strong></em></span></a>«, editado por AACHE en su Colección «Tierra de Castilla-La Mancha», nº 2, Guadalajara, 2004, 264 páginas, ISBN: 978-84-96236-14-5. P.V.P.: 18 €.</p>

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	<div class="wpb_text_column wpb_content_element vc_custom_1643104482842" >
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			<p>Otro libro de interés toledano es el que ha escrito el profesor Palacios Ontalva sobe «<a href="https://aache.com/tienda/es/87-fortalezas-y-poder-politico-castillos-del-reino-de-toledo.html" target="_blank" rel="noopener"><strong>Fortalezas y poder político. Los castillos del Reino de Toledo</strong></a>«. <a href="https://aache.com/tienda/es/87-fortalezas-y-poder-politico-castillos-del-reino-de-toledo.html" target="_blank" rel="noopener">Aquí a tu disposición.</a></p>

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</div><p>La entrada <a href="https://aache.com/alcazar-real-toledo/">El Alcázar Real de Toledo</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
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		<title>La catedral de Sigüenza</title>
		<link>https://aache.com/la-catedral-siguenza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 19 Nov 2016 18:29:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Novedades editoriales]]></category>
		<category><![CDATA[Tierra de Guadalajara]]></category>
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		<category><![CDATA[catedral]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La catedral de Sigüenza es un espléndido edificio medieval que se ha ido completando con múltiples espacios y obras de arte a lo largo de los siglos. Este libro La Catedral de Sigüenza ofrece el estudio de su historia y la descripción de su exterior y elementos interiores, con una docena de estudios monográficos en torno a temas curiosos de dicha catedral seguntina.</p>
<p>La entrada <a href="https://aache.com/la-catedral-siguenza/">La catedral de Sigüenza</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
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			<p><a href="https://aache.com/tienda/624-la-catedral-de-sig%C3%BCenza.html"><img loading="lazy" decoding="async" class="alignleft size-full wp-image-2159" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2016/11/tierra101.jpg?resize=340%2C425&#038;ssl=1" alt="La catedral de Sigüenza" width="340" height="425" data-recalc-dims="1" /></a><a href="http://www.aache.com/alcarrians/herrera.htm"><strong>Herrera Casado, Antonio</strong></a>: ”<a href="https://aache.com/tienda/624-la-catedral-de-sig%C3%BCenza.html" target="_blank"><span style="color: #800000;"><em><strong>La catedral de Sigüenza</strong></em></span></a>”. <a href="http://www.aache.com">Aache</a> Ediciones. Guadalajara, 2016. Colección “<a href="https://aache.com/tienda/58-tierra-de-guadalajara" target="_blank"><em>Tierra de Guadalajara</em></a>” nº 101. 144 páginas, 200 ilustraciones, con planos, fotografías y dibujos. Prólogo de Jesús de las Heras Muela. Dibujos de Isidre Monés Pons. Fotografías de Antonio López Negredo. ISBN 978-84-15537-99-1. P.V.P.: 12 €.</p>
<p>Aunque existen ya varios libros y estudios sobre la <a href="http://www.lacatedraldesiguenza.com/" target="_blank"><strong>Catedral de Sigüenza</strong></a>, algunos clásicos, y otros recientes, con documentación exhaustiva, y con carga gráfica preciosa, la editorial Aache se atreve a proponer este libro sobre el mismo tema, con una serie de aportes que consideramos novedosos. Y manteniendo su línea divulgativa intacta.</p>
<p>Lo primero que cabe destacar de este libro es su claridad y sencillez, de tal modo que en él aparece reflejado todo cuanto debe saberse sobre el edificio y el contenido de la catedral, y sobre los personajes que fueron sus protagonistas, sin que nada sustancial falte ni sobre en él. El autor, <a href="https://aache.com/antonio-herrera-casado" target="_blank"><strong>Antonio Herrera Casado</strong></a>, Cronista Provincial de Guadalajara y con casi un centenar de obras en su haber, demuestra aquí, una vez más, su profundo conocimiento del tema, y su capacidad divulgativa máxima.</p>
<p>Al texto que ofrece la historia de la construcción, la descripción de su aspecto externo, y el relato minucioso y ordenado de su interior, se le suman en este libro una docena de intervenciones monográficas sobre aspectos muy puntuales y muy poco conocidos o valorados de la catedral. Entre ellos el análisis de algunas capillas, como la de la Anunciación y la de la Concepción, o la colección de tapices barrocos, ahora restaurados, incluyendo sendos estudios breves pero muy novedosos sobre <a href="http://www.herreracasado.com/2016/09/30/hercules-en-siguenza-2/" target="_blank"><strong>la presencia de Hércules en el altar de Santa Librada</strong></a>, la del dios Apolo en el coro, o la de los <em>guerreros y sibilas</em> de la Antigüedad en la sacristía de las cabezas. Todo ello sumando puntos a la valoración del edificio como un monumento al humanismo renacentista, parejo a los símbolos cristianos y al mensaje de espiritualidad y rito que emana de muchos otros ámbitos, capillas y enterramientos.</p>
<p>Aunque es difícil añadir algo nuevo sobre el tema, este libro aporta <a href="http://librosdeaache.blogspot.com.es/2013/02/doncel.html" target="_blank"><strong>una visión sobre el Doncel</strong></a> que se centra en ese valor humanístico que tiene la estatua, y la capilla en que se contiene, como suma de simbolismos a caballo entre la Edad Media y el Renacimiento.</p>
<p>En todo caso, y además del texto sencillo y clarificador, que sirve de acompañante al viajero que desea conocer, de principio a fin, este templo catedralicio, el libro suma otros valores, especialmente gráficos, entre los que se incluyen un buen número de dibujos antiguos (rescatados de la obra de <a href="http://www.scottisharchitects.org.uk/architect_full.php?id=200170" target="_blank"><strong>Prentice</strong></a> a principios del siglo XX), dibujos magistrales de <a href="http://isidremonesart.blogspot.com.es/" target="_blank"><strong>Monés Pons</strong></a>, y muchos escudos y sepulcros analizados con claridad por el estilógrafo de Herrera. Todavía nos brinda una extraordinaria colección de fotografías, muchas de ellas salidas de la cámara atrevida de <a href="http://www.fundacionciudadsiguenza.org/comunicados-de-prensa/100-archivo-fotografico-antonio-lopez-negredo.html" target="_blank"><strong>López Negredo</strong></a>, y otras de mínimos detalles apenas apreciados hasta ahora. Un plano final permite al lector situar cada elemento descrito en el contexto del entramado catedralicio.</p>

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</div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-6"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper"><div class="vc_btn3-container vc_btn3-right vc_do_btn" ><a class="vc_general vc_btn3 vc_btn3-size-md vc_btn3-shape-rounded vc_btn3-style-modern vc_btn3-color-success" href="http://librosdeaache.blogspot.com.es/2016/11/la-catedral-de-Siguenza.html" title="Más información sobre la Catedral" target="_blank">Más información sobre la Catedral</a></div></div></div></div><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-6"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper"><div class="vc_btn3-container vc_btn3-inline vc_do_btn" ><a class="vc_general vc_btn3 vc_btn3-size-md vc_btn3-shape-rounded vc_btn3-style-modern vc_btn3-icon-left vc_btn3-color-danger" href="http://aache.com/tienda/624-la-catedral-de-sigüenza.html" title="Adquirir un ejemplar" target="_blank"><i class="vc_btn3-icon fa fa-shopping-basket"></i> Adquirir un ejemplar</a></div></div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
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			<a href="https://aache.com/docs/PDF/catedral_de_siguenza.pdf" target="_self" class="vc_single_image-wrapper   vc_box_border_grey"><img loading="lazy" decoding="async" width="728" height="90" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2016/11/Ad06.png?fit=728%2C90&amp;ssl=1" class="vc_single_image-img attachment-full" alt="" title="Ad06" /></a>
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</div><p>La entrada <a href="https://aache.com/la-catedral-siguenza/">La catedral de Sigüenza</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
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