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	<title>doña blanca Archivos - AACHE Ediciones</title>
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	<title>doña blanca Archivos - AACHE Ediciones</title>
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		<title>El castillo palacio de los Obispos de Sigüenza</title>
		<link>https://aache.com/castillo-de-siguenza/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 05 Dec 2016 12:40:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Castillos]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El castillo que fue palacio de los obispos de Sigüenza, hoy Parador Nacional, es uno de los más espectaculares edificios de arquitectura militar del Medievo en la provincia de Guadalajara. Sirvió de defensa y residencia a los señores obispos seguntinos, señores de la ciudad durante siglos.</p>
<p>La entrada <a href="https://aache.com/castillo-de-siguenza/">El castillo palacio de los Obispos de Sigüenza</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
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			<p><strong>Historia</strong></p>
<p>No necesita ponderación <a href="https://aache.com/tienda/213-sig%C3%BCenza.html" target="_blank"><strong>Sigüenza</strong></a>, una de las ciudades con sabor medieval mejor cuidadas de España. Ni explicar con detalle su historia, porque de ella y de su riquísimo patrimonio artístico y monumental ya hay diversos libros y guías que nos lo ofrecen. Vamos ahora a Sigüenza exclusivamente a admirar su castillo, convertido en establecimiento hotelero de la empresa <a href="http://www.parador.es/">Paradores Nacionales</a>, lo que le confiere un cuidado y un uso adecuado, y nos permite su admiración a cada hora.</p>
<p>Fue <a href="https://aache.com/tienda/213-sig%C3%BCenza.html"><strong>Sigüenza</strong></a> asiento de una importante ciudad celtíbera, Segontia, que estuvo situada en los altos cerros de la margen derecha del río Henares. En los tiempos del Imperio romano, aquí se situó una importante estación de paso y un lugar nutrido de habitantes, quienes seguramente elevaron su primer torreón o puesto de vigilancia sobre el valle en lo que es hoy castillo‑fortaleza. Los visigodos habitaron la ciudad, y los árabes, aunque en menor número, también lo hicieron, casi reducidos a la guarnición de su reducto fuerte y atalayado en lo más elevado de la orilla.</p>
<p>La reconquista de Sigüenza tuvo lugar el año 1123, y dice la tradición que fue su primer obispo, el aquitano don Bernardo de Agen, quien al mando de un poderoso ejército y tras una heroica lucha, conquistó la ciudad a los árabes que la ocupaban. El hecho, más prosaico, se reduce al aspecto de la repobla­ción de este ínfimo lugar, por parte del Común de Villa y Tierra de Medinaceli, al que perteneció desde que en 1104 fuera ocupada esta importante plaza sobre el Jalón por Alfonso vi. La restaura­ción de la sede episcopal en Sigüenza por parte de la monarquía castellana, alentó el crecimiento de esta aldea, que tomó nuevas fuerzas cuando poco después, en 1138, Alfonso vii concedió a los obispos el señorío civil sobre la ciudad y sus gentes.</p>
<p>Desde entonces, y han pasado ya ocho siglos y medio, <a href="https://aache.com/tienda/96-castillos-de-guadalajara.html" target="_blank"><strong>la historia de Sigüenza y de su castillo</strong></a> ha corrido pareja con la de sus obispos. Multitud de ellos, de todos los caracteres y las aptitudes, pasaron por la silla episcopal. Unos fueron valientes y organizadores, mezcla de monje y de guerrero, como el fundador don Bernardo; otros tuvieron el carisma de la santidad, como Martín de Finojosa; algunos fueron políticos eminentes, emprende­dores y estrategas, como Pedro González de Mendoza; otros aún tuvieron el sentido social suficiente como para emprender obras públicas por todo el obispado, como Juan Díaz de la Guerra&#8230;</p>
<p>Ellos levantaron, desde los inicios del siglo xii, este castillo que paulatinamente fue haciéndose más grande y poderoso. En él residieron estos magnates eclesiásticos, y en sus salones pusieron capillas, salas de justicia, tribunales y cárceles. Una guarnición potente de militares y servidores estuvieron siempre al cuidado de este castillo, en el que largas temporadas habita­ron los obispos.</p>
<p>Un hecho histórico añadido al lento discurrir de los diversos episcopados, fue el acaecido en el siglo xiv, concreta­mente en 1355, cuando en esta fortaleza fue alojada, en calidad de prisionera, doña Blanca de Borbón, esposa de Pedro i, y es de  entonces que data la leyenda de que una de las torres del medio­ día, hoy todavía nominada con el recuerdo de la joven dama francesa, albergó su cruel destino durante una temporada.</p>
<p>Este castillo era, en realidad, la culminación de todo un complejo defensivo de murallas y torreones que cercaban por completo a la ciudad seguntina, y que desde su inicio en el siglo xii hasta el xvi fue creciendo y perfeccionándose, alcanzando a levantar dos círculos de murallas que, abiertas a través de portillos varios, muchos de los cuales todavía se conservan, hacían de esta gran ciudad episcopal un auténtico bastión defensivo.</p>
<p>De esta muralla o cerca seguntina, la parte más antigua fue levantada por el obispo don Cerebruno, mediado el siglo xii, para rodear al castillo en la cuesta que desciende hacia el río. Un siglo después, en el xiii, el obispo Girón de Cisneros levantó otra cerca más abajo, y finalmente en el xvi fue el cardenal Carvajal quien ordenó completar el conjunto. De sus puertas, unas desaparecidas por inútiles o molestas, otras sumidas en las edificaciones que sobre el muro fueron surgiendo, quedan hoy el portalón del Hierro, en la Travesaña Alta, que servía de entrada accesoria en la parte más alta de la primitiva *puebla militar+ o ciudadela en torno al castillo. Más abajo de la cuesta se encuentra el Portal Mayor, que fue el acceso princi­pal, durante la Edad Media. Y por el costado de levante, sobre el arroyo del Vadillo, se ve la Puerta del Sol, que fue postigo  simplemente, y la Puerta del Toril, utilizable para salir a la Cañadilla desde la Plaza Mayor.</p>
<p>Si la Guerra de Sucesión pasó por Sigüenza sin apenas producir daños, la de la Independencia causó auténticos estragos en el castillo, pues la tropas de Napoleón le utilizaron desde 1808 como depósito de municiones y avituallamientos, sufriendo en ocasiones el acoso de las guerrillas de El Empecinado, pero volviendo a ocuparlo en 1811, que fue cuando ya destrozaron y mutilaron gravemente este edificio de tan antañona presencia.</p>
<p>Desde entonces se inició la progresiva ruina de la fortaleza. Todavía en 1827, residiendo en él don Manuel Fraile García, obispo a la sazón, se alojaron tres días Fernando VII y  la reina María Josefa Amalia, junto a su corte en la que figuraba el duque del Infantado, el ministro Calomarde y un numeroso séquito. Después sufrió otros destrozos con motivo de las <a href="http://www.histgueb.net/lariba/carlistas.pdf" target="_blank"><strong>guerras carlistas</strong></a>, y a mediados del siglo se produjo un gran incendio en el mismo que acabó de arruinarlo.</p>
<p>En una parte de la fortaleza, fue situado el cuartel de la Guardia Civil y el Asilo de Ancianos, mas algunas pequeñas viviendas anejas. Todo se hizo, paulatinamente, desolación y ruina. La Guerra Civil de 1936‑39 acabó por reducir materialmente a cenizas este gran castillo de luenga historia. Pero en los años sesenta del siglo xx, siguiendo la política de rescate de viejos edificios para adecuarlos a Paradores y estimular el turismo, se inició su restauración bajo la dirección del arquitecto José Luis Picardo, siendo finalmente inaugurado por el Rey de España don Juan Carlos I, en 1978. Hoy constituye el Parador Nacional *Cas­tillo de Sigüenza+ uno de los más hermosos testimonios de la arquitectura medieval hispana, en pleno uso para el turismo culto de todo el mundo.</p>

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			<a href="http://www.aache.com/tienda" target="_self" class="vc_single_image-wrapper   vc_box_border_grey"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="728" height="90" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2016/12/Ad01.png?fit=728%2C90&amp;ssl=1" class="vc_single_image-img attachment-full" alt="AACHE Ediciones de Guadalajara" title="ad01" /></a>
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			<p><strong>Descripción</strong></p>
<p>La imagen de la <a href="https://aache.com/tienda/564-sig%C3%BCenza-ciudad-medieval.html" target="_blank"><strong>ciudad de Sigüenza</strong></a> es la de su castillo coronando una ciudad entera que se extiende a sus pies. Situado sobre la altura del cerro que escolta por la izquierda el tímido discurrir del río Henares, el castillo de Sigüenza remata con su gallarda y solemne silueta la ciudad toda, en la que, vista de lejos, se confunden las torres de la catedral, los chapiteles de los templos románicos y los frontispicios de palacios y conventos, con la algarabía tierna de la arquitectura popular genuina de estas sierras ibéricas. El conjunto de la ciudad seguntina es, desde cualquier lugar que se la mire, inolvidable y sorprendente.</p>
<p>Presenta un amplio espacio orientado al norte, y en ese costado aparece la entrada principal, que tras un alto lienzo de sillarejo almenado, realmente una barbacana protectora, con escaleras que permiten la subida a su adarve, aparece un gran arco al que se asciende por una escalera de madera, y se escolta de dos enormes torreones de planta circu­lar también almenados.</p>
<p>El aspecto de la fortaleza, desde la lejanía, es muy  homogéneo, ofreciendo un nivel de paramentos lisos (roto en ocasiones por ventanales no primitivos que han sido puestos como tributo al actual destino hotelero del edificio), y algunos torreones, unas veces de planta cuadrilátera, y otras semicirculares, siempre rematados por almenas. Su desafiante tono es el propio de una fortaleza netamente medieval, de los siglos xiii y xiv que fue cuando cobró su silueta verdadera.</p>
<p>En el interior, hoy encontramos muchas novedades con respecto al original estado. Se hace difícil colegir cual fuera éste, pues las descripciones que han quedado son fragmentarias, y la restauración ha respetado en lo posible los restos evidentes, pero ha tenido que inventar en otros lugares donde nada quedaba. Hoy llama la atención del visitante su gran patio, que mantiene en su centro el viejo pozo, hondísimo, tallado en la misma roca. Unas portaladas con escudos, del siglo XVI, y una galería de madera y revoco esgrafiado completan los muros de dicho patio.</p>
<p>En la planta baja se pueden admirar diversos salones. Entre ellos el salón rojo o salón del trono, en el que grandes pilares cuadrados delimitan un amplio espacio rematado por gran chimenea renacentista, y muros decorados en un fuerte tono rojo, que se matiza con abundantes reposteros y armaduras. En este lugar impartían su justicia, civil y eclesiástica, los señores y obispos de Sigüenza. El comedor grande o salón de doña Blanca es otra pieza hermosísima, en la que se yerguen gruesos arcos pétreos apuntados sosteniendo la estructura de la sala. Varias estancias cobijan otros salones, comedores y capilla. En las plantas superiores, dedicadas a las habitaciones de huéspedes, no existe nada de admirar en el sentido monumental.</p>
<p>Todo el edificio se encuentra hoy recubierto, en sus paramentos, por reposteros y escudos pétreos en los que aparecen una buena copia de los escudos de armas de muchos de los obispos que ocuparon esta fortaleza. En cualquier caso, y a pesar de haber perdido en buena medida el purismo arquitectónico de lo que sería durante los siglos medievales, la restauración y recuperación de este magnífico castillo, que permite al visitante evocar tiempos de leyenda y heroísmos, es una actuación plausible, que ojalá se hubiera repetido en otros muchos de los castillos que de esta tierra de Guadalajara evocamos en estas mismas páginas.</p>

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			<p><strong>Sugerencias para la visita</strong></p>
<p><a href="https://aache.com/tienda/96-castillos-de-guadalajara.html" target="_blank"><strong>El castillo de Sigüenza</strong></a> merece visitarse por muchos motivos, y en cualquier caso es fácil hacerlo, pues la entrada es libre, tanto a su patio como a sus dependencias. Se llega fácilmente en coche hasta su recinto externo, y a pie se penetra en el círculo interno del patio, donde aparece el viejo pozo. Los salones con sus escudos, sus reposteros y obras de arte están abiertos a la contemplación general, e incluso puede completarse el viaje con una suculenta comida, a base de típicos platos seguntinos, en su restaurante situado en uno de los más solemnes salones. Habitualmente, en el verano se ofrecen exposiciones de pintura e incluso actos de tipo cultural en el seno de este castillo, que hacen todavía más sugerente su visita.</p>

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			<p>Bibliografía</p>
<p>Layna escribió en diversos artículos lo que debía hacerse con este castillo. En el Boletín de la Asociación de Amigos de los Castillos, de 1955, publicó el texto de una conferencia previa, que ahora se ha visto recogida en el libro «<a href="https://aache.com/tienda/509-arte-y-artistas-de-guadalajara.html" target="_blank"><span style="color: #800000;"><strong>Arte y Artistas de Guadalajara</strong></span></a>» de AACHE Ediciones, de la Colección «Obras Completas de Layna Serrano», nº 9, Guadalajara, 2104. 512 páginas tamaño gran folio. ISBN 9788415537434. P.V.P.: 60 €.</p>
<p>Y en este libro de Herrera Casado «<a href="https://aache.com/tienda/80-castillos-y-fortalezas-de-castilla-la-mancha.html" target="_blank"><strong>Castillos y fortalezas de Castilla-La Mancha</strong></a>«, clásico donde los haya, entre las páginas 166 a 171 también se describe historia y aspecto de este castillo.</p>

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			<p>Sin embargo, el libro fundamental para saberlo todo sobre este Castillo-Palacio de los Obispos de Sigüenza, es el de «<a href="https://aache.com/tienda/96-castillos-de-guadalajara.html" target="_blank"><strong>Castillos de Guadalajara</strong></a>» de <a href="http://autoresdeaache.blogspot.com.es/2013/11/FranciscoLaynaSerrano.html" target="_blank">Francisco Layna Serrano</a>. Es el nº 2 de la Colección «<a href="https://aache.com/tienda/63-obras-de-layna-serrano" target="_blank"><span style="color: #ff0000;">Obras Completas de Layna Serrano</span></a>«, reeditado lujosamente en 1994, y que puedes <a href="http://librosdeaache.blogspot.com.es/2013/02/castillosdeguadalajaradelayna.html" target="_blank"><strong>ver aquí en amplio comentario</strong></a>.</p>

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		<title>Molina de Aragón</title>
		<link>https://aache.com/molina-de-aragon/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Feb 2015 15:54:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pueblos por Aache]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Molina de Aragón es capital de un territorio antiguo, histórico, que alcanzó a ser independiente de Castilla y Aragón durante dos siglos. Hoy es una comarca muy bien definida de la provincia de Guadalajara, que incluye en Alto Tajo como Parque Natural. Su nombre es realmente Señorío de Molina, y en él se incluyen 80 pueblos correspondiendo 20 a cada una de las cuatro sesmas que existen. Su geografía es de altura, bastante plana, y en sus pueblos hay numerosos edificios antiguos, especialmente la capital, Molina de Aragón, donde destaca su castillo, uno de los más extensos de Iberia.</p>
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			<p><a href="http://www.aache.com/tierra/tierra75.htm">La ciudad de <strong>Molina de Aragón</strong></a> asienta en la orilla derecha del río Gallo, sobre una llanada escueta que asciende lentamente hacia el gran alcázar medieval que la corona e infunde personalidad con su silueta. Toda la ciudad conserva un recio carácter de antigüedad y sobria presencia, estando siempre anima­da con las gentes de todo el Señorío que acuden a diario a sus compras o asuntos. La «calle de las Tiendas» es estrecha y llena de sabor antiguo. La «Plaza Mayor» es un amplio recinto rodeado de palacios, casas de típico aspecto molinés, y el Ayuntamiento de antigua construcción. La zona más comercial son «los adarves» o calle‑paseo construida en la orilla del río y en el lugar donde antiguamente corría la muralla ciudadana. Son muy evocadoras las plazas de «Santa Clara» y «Tres Palacios», la calle de «las cuatro esquinas» y el «barrio de la judería». Quedan todavía muchas casas típicamente molinesas, algunas del Medievo, cons­truidas en su fachada con sillar el piso bajo, y entramados de madera con revocos en los superiores, siendo muy característico su remate en galería abierta.</p>
<p>El <a href="https://aache.com/tienda/57-el-se%C3%B1or%C3%ADo-de-molina-paso-a-paso.html"><strong>acervo monumental de Molina de Aragón</strong></a> es todavía muy importante. El castillo de los condes de Lara es pieza fundamen­tal del mismo, y por la ciudad aún pueden admirarse restos de la <em>muralla</em>, obra también del siglo XIII, y algunas torres, entre las que destaca la <em>torre de Medina</em>, de la misma época.</p>
<p>Del arte religioso, destaca la <a href="https://aache.com/tienda/7-el-rom%C3%A1nico-de-guadalajara.html"><span style="color: #666699;"><strong>iglesia del convento de <em>Santa Clara</em></strong></span></a>, que cuando la construyeron en el siglo XIII fue denominada de Santa María de Pero Gómez. Es una pieza magnífica de arte románico, construida toda ella con robusto y bien tallado sillar de tono rojizo. Tiene planta de cruz latina, con un cruce­ro de brazos muy cortos; presenta una sola nave y concluye en ábside de planta semicircular tras un reducido presbiterio. La bóveda es de crucería, sencilla, algo apuntada, y sus arcos fajones van sostenidos por haces de tres semicolumnas adosadas, rematadas en capiteles con decoración de hojas de palma. En el ábside aparecen ventanas con arco de medio punto en los que como decoración aparecen puntas de diamante y columnillas laterales rematadas en foliados capiteles. La portada, a mediodía, muestra una influencia francesa en su traza: está encuadrada por dos columnillas gemelas a cada lado, sobre cuyos capiteles carga una cornisa que se sujeta por modillones, y entre ellos aparecen profundas metopas, todo ello bellamente decorado con temas vege­tales y geométricos. El arco de entrada es semicircular y se forma de numerosas arquivoltas baquetonadas que descansan sobre columnillas rematadas en elegantes capiteles de tema vegetal.</p>
<p>La <strong>iglesia de <em>San Martín</em></strong> fue levantada en la segunda mitad del siglo XII, y muestra todavía, bajo un portal cubierto, sobre su muro norte, la puerta de acceso que consta de varios arcos apuntados, adornado al exterior con flores cuadrifolias, y con detalles consistentes en el Crismón o anagrama de Cristo sobre la arcada gotizante. De lo primitivamente románico solo quedan restos del ábside semicircular y una ventana moldurada en el muro meridional. Pero de esta debemos decir que no es visitable, porque se encuentra en un avanzado estado de ruina, lo que es una lástima porque priva a la ciudad de uno de sus más relevantes edificios históricos.</p>
<p>Si desde ella recorremos la <span style="color: #800000;"><strong>Calle de las Tiendas</strong></span>, animada como nunca, muy bien pavimentada, y hasta alegre por la cantidad de comercios que hoy la adorna, llegaremos has ya Plaza Mayor, en la que tras el edificio del Ayuntamiento está la <strong>iglesia de <em>Santa María del Conde</em></strong>, que pasa por ser la más antigua del burgo, porque dicen fue fundada sobre la primitiva mezquita por el Conde don Manrique. En su parroquia o colación residía la alta nobleza del Señorío. Hoy muestra su arquitectura sobria, correspondiente a la reconstrucción total que de ella se hizo en el siglo XVII, con portada de líneas simples y torre poco expresiva. El interior, después de una restauración sistemática, sirve de albergue a actos culturales relacionados con el Concejo.</p>
<p>La <strong>iglesia de <em>San Gil</em> </strong>es la única parroquia que per­vive. También en su origen fue románica, pero, a lo largo de los siglos sufrió restauraciones, dejando de interesante un par de sobrias portadas manieristas del siglo XVI, una torre muy chata sin detalle artístico, y un interior de grandes proporciones, pero vacío de testimonios artísticos tras el grave incendio que sufriera en 1915, en el que perecieron altares y otras cosas de interés. Hoy preside su nave principal un extraordinario retablo renacentista, realizado en el siglo XVII por la escuela de Sigüenza, y que procede de la parroquia de El Atance, en las cercanías de la ciudad episcopal.</p>
<p>El antiguo <a href="https://aache.com/tienda/84-monasterios-y-conventos-de-castilla-la-mancha.html"><span style="color: #800000;"><strong><em>convento de San Francisco</em></strong></span></a> se fundó, por doña Blanca de Molina, a finales del siglo XIII, y lo que en principio fue un templo de puras líneas góticas, sufrió posteriormente reformas que transformaron su interior en una amalgama de estilos y ornamentos. Un gran coro a los pies, y en la cabecera sendas capillas de la familia Malo y de la de Ruiz de Molina, en severo estilo renacentista. En la portada, y orientada al norte, se halla un ingreso del siglo XVIII muy sencillo y elegante, con puerta claveteada y emblema de la Orden franciscana bajo el frontón. A un costado de los pies del templo, surge la capilla de la Venerable Orden Tercera, obra del siglo XVIII, con portada barroca y ábside semicircular. De la misma época es la torre del templo, que hoy se conoce popularmente por el nombre del <em>Giraldo</em>, por tener de veleta una figura metálica que gira al impulso del viento.</p>
<p>La <strong>ermita de la <em>Virgen de la Soledad</em></strong>, a la entrada de la ciudad, forma con su entorno una evocadora estampa del siglo XVII en que fue construida, lo mismo que la iglesia de <em>San Pedro</em>, en pleno centro, sin más interés que lo monumental de sus propor­ciones, o la iglesia de <em>San Felipe</em>, barroca, con una portada sencilla en la que luce gran relieve escultórico alusivo al patrono del templo, en cuyo interior merece admirarse la riqueza y abundancia de retablos barrocos, más pinturas y esculturas del siglo XVIII.</p>
<p>La <a href="https://aache.com/tienda/342-arquitectura-popular-en-tierra-molina.html"><strong>arquitectura civil</strong></a> es en Molina abundante y ofrece elementos dignos de ser admirados. De la época románica se con­serva el <em>puente</em> sobre el río Gallo, con tres arcos y lomo pro­nunciado, construido con el típico sillar de arenisca rojiza. El edificio del <em>Ayuntamiento</em> es sencillo, obra del siglo XVI, con reformas y restauraciones posteriores. En su interior se conserva un pequeño museo y un archivo documental importante. Algunos palacios y casonas típicamente molineses pueden visitarse. Es la más interesante el <em>palacio del virrey de Manila</em>que construyó don Fernando de Valdés y Tamón, en el siglo XVIII. Da su fachada a la estrecha callejuela de Quiñones, y presenta una portalada barroca que derrocha cintas, frutas y moldurones retorcidos, con un cimero blasón de capitán. Pero lo más interesante son las ya medio borradas pinturas al fresco de la fachada, que sorteando balcones completaban un programa iconográfico complejo y litera­rio.</p>
<p>Otras <a href="https://aache.com/tienda/342-arquitectura-popular-en-tierra-molina.html"><strong>casonas</strong></a> de este estilo son las del <em>marqués de Villel</em> en la calle de Cuatro Esquinas; la de los <em>Arias</em> en Capitán Arenas; la de los <em>marqueses de Embid</em> en la plaza Mayor, o la de los <em>Garcés de Marcilla</em> (hoy Casino) en los Adarves. Es también muy bella la casona de los <em>Molina</em>, a la que llaman «la Subalter­na», dedicada a Hotel. Y no pueden dejar de citarse, y aun de admirarse, los palacios de los <em>Montesoro</em>, también en la calle de Cuatro Esquinas, en cuyo edificio, con portada heráldica e interior magnífico, vivió su infancia la Beata María Jesús López de Rivas, llamada «el letradillo de Santa Teresa», o la casona de los <em>Obispos</em>, en el barrio de San Francisco, en la orilla izquierda del río, construida en el siglo XVIII por el «obispo albañil» don Juan Díaz de la Guerra, para poner en ella la sede de las finanzas episcopales seguntinas en el territorio molinés. Como edificio notable del siglo XIX, el Instituto de Enseñanza Media, antiguo colegio de Escolapios; y un monumento, el que se encuentra a su puerta, dedicado al molinés <em>Capitán Arenas</em>, que talló el escultor Coullaut‑Valera.</p>
<p>Solamente con lo expuesto ya tiene el viajero elementos para entretenerse y admirar. Es una delicia pasear las callejas estrechas de la <em>judería</em> y la <em>morería</em> de Molina. Es un placer quedarse un rato en la Plaza Mayor, escuchando el eco de tantas fiestas antiguas, de tanto honor proclamado. Y es un regalo entrar al castillo y subir por sus rampas, alzarse a sus torres, sentir el viento atrevido que se cuela entre sus almenas. De ese castillo hablaremos en próxima semana, porque ahora ya sólo queda tiempo para preparar el viaje, y, venga, irse hasta Molina, a disfrutarla.</p>

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			<p>Para saber más sobre Molina de Aragón, su historia, su patrimonio, sus personajes, y la comarca que preside, el Señorío de Molina, conviene hacerse antes con algunos libros, como estos:</p>
<p><a href="https://aache.com/tienda/57-el-se%C3%B1or%C3%ADo-de-molina-paso-a-paso.html"><strong>El Señorío de Molina, paso a paso</strong></a>.<br />
de <a href="http://www.aache.com/alcarrians/herrera.htm">Antonio Herrera Casado</a> y <a href="http://autoresdeaache.blogspot.com.es/search/label/Monje%20Arenas">Luis Monje Arenas</a><br />
Aache Ediciones. Guadalajara, 2010. 128 páginas. <a href="http://librosdeguadalajara.blogspot.com.es/2010/02/el-senorio-de-molina-paso-paso.html"><strong>Ver más</strong></a>.</p>
<p><a href="https://aache.com/tienda/357-antig%C3%BCedad-del-noble-y-muy-leal-se%C3%B1or%C3%ADo-de-molina.html"><strong>Antigüedad del Noble y Muy Leal Señorío de Molina</strong></a><br />
de <a href="http://www.aache.com/alcarrians/sanchezportocarrero.htm">Diego Sánchez de Portocarrero</a><br />
Aache Ediciones. Guadalajara, 2007. Facsímil encuadernado en terciopelo del original de 1671. 400 págs. <a href="http://librosdeaache.blogspot.com.es/2013/02/antiguedaddelsenoriodemolina.html"><strong>Ver más</strong></a>.</p>
<p><a href="https://aache.com/tienda/169-chorogr%C3%A1fica-descripci%C3%B3n-del-muy-noble-leal-fidel%C3%ADsimo-y-valeros%C3%ADsimo-se%C3%B1or%C3%ADo-de-molina.html"><strong>Chorográfica Descripción del Muy Noble, Leal, Fidelíssimo y Valerossísimo Señorío de Molina</strong></a><br />
de <a href="http://www.aache.com/alcarrians/Lopez_de_la_Torre.htm">Gregorio López de la Torre y Malo</a><br />
Aache Ediciones. Guadalajara, 2011. 112 páginas. Original del siglo XVIII precedido de un estudio.<br />
<a href="http://librosdeguadalajara.blogspot.com.es/2011/08/chorografica-descripcion-del-senorio-de.html"><strong>Ver más</strong></a>.</p>
<p><a href="https://aache.com/tienda/343-arquitectura-popular-en-tierra-molina.html" target="_blank" rel="noopener noreferrer"><strong>Arquitectura popular de Tierra Molina</strong></a><br />
de <a href="http://www.aache.com/alcarrians/alonso_concha.htm">Teodoro Alonso Concha</a> y cols.<br />
Aache Ediciones, Guadalajara, 2007. 250 páginas. Imágenes de todos los pueblos del Señorío. <a href="http://librosdeguadalajara.blogspot.com.es/2009/04/arquitectura-popular-en-tierra-molina.html"><strong>Ver más</strong></a>,</p>
<p><a href="https://aache.com/tienda/149-molina-de-arag%C3%B3n-y-su-tierra-sostenibles.html"><strong>Molina de Aragón y su tierra ¡sostenibles!</strong></a><br />
de <a href="http://www.aache.com/alcarrians/herranz_hernandez.htm">Pedro Herranz Hernández</a><br />
Aache Ediciones. Guadalajara, 2005. 120 páginas. Con soluciones.</p>
<p><a href="https://aache.com/tienda/369-un-viaje-otra-mirada-por-pueblos-de-molina-de-arag%C3%B3n.html"><strong>Un viaje, otra mirada. Por pueblos de Molina de Aragón</strong></a>.<br />
de Alfredo García Huetos.<br />
Dulcinera Ediciones. Madrid, 2008. 286 páginas.</p>

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</div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper"><div class="wpb_gallery wpb_content_element vc_clearfix wpb_content_element" ><div class="wpb_wrapper"><h2 class="wpb_heading wpb_gallery_heading">Molina de Aragón, una ciudad histórica</h2><div class="wpb_gallery_slides wpb_slider_nivo theme-default" data-interval="5"><div class="nivoSlider"><a class="" href="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2015/02/Molina01.jpg?fit=640%2C427&#038;ssl=1" data-lightbox="lightbox[rel-840-1033808173]"><img decoding="async" width="900" height="600" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2015/02/Molina01.jpg?fit=900%2C600&amp;ssl=1" class="attachment-full" alt="Molina de Aragón escudo heráldico" title="molina01" srcset="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2015/02/Molina01.jpg?w=900&amp;ssl=1 900w, 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</div><p>La entrada <a href="https://aache.com/molina-de-aragon/">Molina de Aragón</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
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