<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	
	xmlns:georss="http://www.georss.org/georss"
	xmlns:geo="http://www.w3.org/2003/01/geo/wgs84_pos#"
	>

<channel>
	<title>monasterio cisterciense Archivos - AACHE Ediciones</title>
	<atom:link href="https://aache.com/tag/monasterio-cisterciense/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://aache.com/tag/monasterio-cisterciense/</link>
	<description>Tus libros de Guadalajara</description>
	<lastBuildDate>Wed, 10 May 2023 16:37:36 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=7.0.7</generator>

<image>
	<url>https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2016/09/cropped-logo_nuevo.jpg?fit=32%2C32&#038;ssl=1</url>
	<title>monasterio cisterciense Archivos - AACHE Ediciones</title>
	<link>https://aache.com/tag/monasterio-cisterciense/</link>
	<width>32</width>
	<height>32</height>
</image> 
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">83066831</site>	<item>
		<title>Monasterio de Bonaval, junto al Jarama</title>
		<link>https://aache.com/bonaval/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 31 Dec 2016 17:31:11 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monasterios]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[arquitectura en peligro]]></category>
		<category><![CDATA[Bonaval]]></category>
		<category><![CDATA[Bonaval abandonado]]></category>
		<category><![CDATA[bonaval junto a Tamajon]]></category>
		<category><![CDATA[cister]]></category>
		<category><![CDATA[monasterio cisterciense]]></category>
		<category><![CDATA[monasterio de Bonaval]]></category>
		<category><![CDATA[monasterios]]></category>
		<category><![CDATA[Retiendas]]></category>
		<category><![CDATA[rio jarama]]></category>
		<category><![CDATA[ruinas de Bonaval]]></category>
		<category><![CDATA[sierra norte]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://aache.com/?p=2919</guid>

					<description><![CDATA[<p>El monasterio de Bonaval es un monasterio de la Orden del Císter, en estado de ruina, en la provincia de Guadalajara, junto a la orilla izquierda del Jarama.</p>
<p>La entrada <a href="https://aache.com/bonaval/">Monasterio de Bonaval, junto al Jarama</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element" >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p><span style="color: #993300;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">El Monasterio</span></strong></span></p>
<p><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">El monasterio de <a href="https://aache.com/tienda/292-monasterios-y-conventos-de-la-provincia-de-guadalajara.html" target="_blank"><span style="color: #993300;"><strong>Bonaval</strong></span></a> junto al Jarama nos muestra un edificio en ruinas cuyo nombre alude claramente al entorno geográfico en que asienta: un breve y estrecho valle, encajonado entre las altas sierras que se desgajan hacia el Sur desde el macizo central de la Somosierra. Un breve arroyo lo nutre: previamente ha pasado lamiendo las edificaciones del lugar de Retiendas, y poco después de regar las hurtas monacales da en el río Jarama. Justo en el punto en que el estrecho valle del arroyo de Retiendas se abre en el más ancho de Jarama, y escoltado de álamos, de densos encinares y altas crestas pizarrosas, asienta el monasterio que fuera antaño de monjes cistercienses, y hoy es solo <a href="http://librosdeguadalajara.blogspot.com.es/2012/01/monasterios-y-conventos-en-la-provincia.html" target="_blank"><em><strong>un montón de ruinas</strong></em></a> cargadas, eso sí, de la belleza y la melancolía con que el tiempo pretérito deja impregnados estos lugares.<br />
</span></p>
<p><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: small; color: #993300;">Primeras fechas</span></strong></p>
<p><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">Puede señalarse la fecha concreta de 1164 como la de fundación de este cenobio. En ese año, el rey Alfonso VIII de Castilla, muy aficionado a la naciente Orden monacal de San Bernardo, concedió aquel buen valle a unos pocos monjes cistercienses, a los que ponía como condición que lo habitasen velut precarium (como de prestado) y que en ese lugar cumplieran con la doble misión que estos monasterios medievales tenían en la estrategia político- militar de los reyes castellanos: la de repoblar su entorno, y servir de barrera en caso de una, ya improbable, nueva invasión agarena. Pocos años después, en 1175, y por escritura fechada en Fitero, uno de los más antiguos e importantes cenobios bernardos del territorio hispano, Alfonso VIII cedía definitiva y completamente Bonaval a la orden de los monjes blancos, y a su abad don Nuño en representación de todos ellos, tanto de los presentes como futuros monjes que allí vivan. Los primeros pobladores fueron venidos del Monasterio de Valbuena, en Palencia.<br />
En esta carta, que podríamos llamar «de fundación», Alfonso VII, junto con su mujer doña Leonor, hace merced a don Nuño Abad y monjes de la Orden Cisterciense, del Monasterio de Santa María de Bonaval, en el que desde algunos años antes habitaban, para que lo poseyeran perpetuamente, con todos sus pechos, derechos y demás pertenencias. Poco antes habían «apeado, delineado y dividido» las posesiones territoriales del cenobio, para que fuera de todos públicamente conocido. Y se hizo de la siguiente manera: desde la Yglesia de Arretiendas (Retiendas), directamente asta el Molino del lugar de Tamajón situado en la Sierra, y por la otra parte desde la misma Yglesia, en derechura hasta el camino de Guadalaxara, como corrían las aguas en el término de la villa de Uzeda, y a la otra parte desde el Valle de Sotos (Valdesotos), hasta la sierra de Elvira, y de dicho valle a la Serranía, transitando más allá de ella, hasta el valle de Muratel (Muriel, en el Sorbe), dándoles todas las tierras, heredades, labradas y por labrar, aguas, prados, pastos, haciendas, rentas y demás derechos que se incluyen en los referidos términos. Les dio también el lugar de Carranque con todas sus pertenencias, y en Uceda les hizo dueños de ciertas viñas con un huerto, y otra tierra que estaba contigua a otra que pertenecía a Fernando Martínez.<br />
Como se ve, la extensión de las tierras monasteriales era, ya en sus comienzos, bastante grande. Con el tiempo fue creciendo todavía, aunque nunca llegó a un grado excesivo. Muchos particulares, en la difícil hora de salvar su alma por todos los medios, se hacían rumbosos al testamentar, y dejaban tierras y bienes para los monjes. Así, en 1228, don García de Alfariela donaba a Bonaval todo quanto y avíe en Sotojo, casas y viñas y heredades, y huertos y molinos, assí como don García lo avíe con sus entradas y con sus salidas, donación que fue confirmada por el «concilio de Hita» en aquel mismo año.<br />
</span></p>
<p><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: small; color: #993300;">Protección de los reyes</span></strong></p>
<p><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">Por parte de las personas reales, recibió de Alfonso IX, en 1224, una nueva heredad, esta vez en Alcazariella, señalándola con todo cuidado sus términos y fronteras. En 1253, Alfonso X, junto a su mujer doña Violante, confirmó todos los privilegios y donaciones de sus antepasados. Incluso el que Enrique I dio en Segovia, a 17 de febrero de 1216, eximiéndole de pagar portazgo o pasaje, lo mismo que hará, en 1218, Fernando III, acogiendo bajo su protección a Monasterio, abad y monjes, así como a sus renteros, pastores y ganados, para los que da permiso puedan pastar en cualquier parte de su reino, y pasen todos los puertos y caminos sin pagar las tasas acostumbradas. Todo ello sería confirmado nuevamente por Juan II, en 1417.<br />
La vida de esta abadía continuó en su tono discreto, metódico y feliz, ocupada en construir su templo, claustro y viviendas, administrar sus posesiones, y servir de ejemplo, unas veces bueno, otras no tanto, a las sencillas gentes de la región, agria y difícil, de la serranía de Tamajón. Tuvieron, como es lógico, sus pleitos y discusiones, muy especialmente con el Concejo de Uceda, a propósito de ciertas heredades en aquel término. En 1459 se hizo la reconciliación de unos y otros, siendo abad don Diego.<br />
Llegada la hora de las reformas y primeros ajustes de la Orden, Bonaval vio reconocida su poca importancia, al perder su carácter de abadía, ser incorporada a la Congregación Cisterciense de Castilla, y quedar sujeta, en forma de priorato, a la jurisdicción de los bernardos de Monte Sión, en Toledo. Poco a poco fue adquiriendo el carácter sumiso y humilde de «residencia para ancianos» de la orden cisterciense, en donde se preparaban a bien morir, al tiempo que descansaban de su más o menos ajetreada vida, los más veteranos monjes blancos de Castilla. Su clima y su tranquilidad fueron alabados incluso por los historiadores de otras órdenes religiosas.<br />
En 1713, acabada la guerra de Sucesión con la victoria del Borbón Felipe, V de su nombre en España, le fue nuevamente reconocido a Bonaval su exención de pagos al Estado, confirmándole su posesión de territorios anejos, en Carranque, y en Uceda: todo para que continuasen, como desde hacía más de 500 años venían cumpliendo, con oraciones y ruegos a Dios por las personas reales.<br />
</span></p>
<p><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: small; color: #993300;">Años de abandono</span></strong></p>
<p><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">Aunque no sufrió grandemente en la guerra de la Independencia, por haber sido aquel territorio poco castigado de la francesada, no pudo resistir, sin embargo, el embate del trienio liberal que en 1821 acabó con algunos venerables cenobios, entre ellos el de Bonaval. Los monjes se retiraron a su casa madre, en Toledo, y el edificio fue vendido a particulares, que no se preocuparon en absoluto de su conservación, viniendo a la ruina en que hoy le vemos.<br />
Su archivo se dispersó en su mayoría; sus libros, sus joyas, sus pertenencias más diversas cayeron en manos (por no decir garras) de anticuarios y oportunistas, y solamente algunas piezas artísticas pasaron a la parroquia de Retiendas, donde hoy se veneran. Entre ellas contamos un Crucificado de toscas y populares maneras, y una deliciosa imagen gótica, sedente, tallada en alabastro, que tienen por milagrosa en el pueblo, y que representa un importante documento artístico del arte del siglo XV en sus finales. Nada más, si no son algunos capiteles repartidos por casas y en la fuente del pueblo, queda de Bonaval.</span></p>

		</div>
	</div>

	<div  class="wpb_single_image wpb_content_element vc_align_center wpb_content_element">
		
		<figure class="wpb_wrapper vc_figure">
			<a href="http://www.aache.com/tienda" target="_self" class="vc_single_image-wrapper   vc_box_border_grey"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="728" height="90" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2016/12/Ad01.png?fit=728%2C90&amp;ssl=1" class="vc_single_image-img attachment-full" alt="AACHE Ediciones de Guadalajara" title="ad01" /></a>
		</figure>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element" >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p><span style="color: #993300;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">El edificio</span></strong></span></p>
<p><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">Las ruinas del monasterio cisterciense de Bonaval son muy expresivas de la arquitectura de esta orden monacal en la Edad Media, y a pesar de su lamentable estado de ruina y abandono, merece la pena realizar, incluso a pie, desde Retiendas, el viaje que permite contemplarlas en todo su sabor.<br />
De la antigua abadía solamente quedan los restos de su iglesia, y algunos paredones inexpresivos de lo que fueran las dependencias monacales (celdas, refectorio, salones, etc.) aunque sin poder especificar el uso de ellos, pues nada más que muros y desmochados vanos quedan.</span></p>
<p><strong style="font-family: Verdana; font-size: small;"><span style="color: #993300;">El templo </span></strong><span style="color: #993300; font-family: Verdana; font-size: small;"><b>monasterio</b></span><br />
<span style="font-family: Verdana; font-size: small;">El templo de Bonaval, sin embargo, es un ejemplar arquitectónico de gran interés que pasamos a describir y valorar, pues a la curiosidad de la disposición de su planta, de su inacabada estructura, y de la valiente y hermosa pureza de sus formas en bóvedas y muros, añade la abundancia de elementos decorativos, puramente cistercienses, que conviene resaltar.</span><br />
<span style="font-family: Verdana; font-size: small;">Se trata de un templo de reducidas dimensiones, de planta rectangular, con tres naves, y dos tramos solamente en cada una de ellas. Primitivamente debió tener tres tramos, pero un derrumbamiento y el parovechamiento del espacio del tramo de los pies para construir en él parte del conveto, la dejó reducida a lo que hoy se ve.</span></p>
<p><strong><span style="color: #993300;"><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">La cabecera gótica</span></span></strong></p>
<p><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">La cabecera es triple, como corresponde a un monasterio masculino, al objeto de que pudieran decirse al menos tres misas al mismo tiempo, una en cada uno de los altares de dicha cabecera. Hoy solo se conserva en pie dicha cabecera, con sus tres ábsides cubiertos, la nave meridional, y los muros del resto del templo. Adosada al ábside del Evangelio aparece una pequeña estancia de bóveda de cañón apuntada, que corresponde a la antigua sacristía.</span><br />
<span style="font-family: Verdana; font-size: small;">Todo él construído con piedra caliza de color blanquecino, ofrece pureza en las líneas y riqueza en la ornamentación de los capiteles. La portada meridional, y principal, es de arco apuntado, muy abocinada, teniendo su hueco por escolta cuatro columnas a cada lado, coronadas de capiteles de decoración vegetal (algunos ya faltan), de los que parten las arquivoltas molduradas, cobijadas todas ellas por una cinta externa de puntas de diamante.</span><br />
<span style="font-family: Verdana; font-size: small;">Sobre el cuerpo de la puerta se alza, grandioso, un ventanal que en funciones de rosetón iluminaba el primer tramo de templo, con valor de crucero. Este ventanal es ajimezado, y al exterior se decora por chambrana formada por arcos pequeños, y apuntados, en hueco, lo que le confiere un enorme interés dentro del conjunto de la decoración arquitectónica de filiación cisterciense.</span></p>
<p><strong><span style="color: #993300;"><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">Planta cisterciense</span></span></strong></p>
<p><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">La planta del ábside mayor es cuadrada en su presbiterio, y poligonal de tres lados en su remate. Los ábsides laterales son de planta rectangular. Se comunican entre sí los tres espacios por puerta abiertas en el espesor de los muros. La bóveda del ábside central es sexpartita, y los mismo que los ábsides laterales se forman por ojivas de medio punto. También las naves se cubrían de bóvedas nervadas, con los nervios muy marcados. Solamente el lado meridional del crucero se cubre de bóveda de cañón apuntada.</span><br />
<span style="font-family: Verdana; font-size: small;">Todas las bóvedas y sus correspondientes nervaturas apoyan en pilares adosados a los muros y soportes entre las naves. Lo hacen a través de de una cornisa que a su vez es soportada por grupos de capiteles, en los que sorprenden la limpieza de la talla, siempre con decoración vegetal minuciosa y elegante, propia de la primera mitad del siglo XIII, lo que nos permite fechar la construcción.</span><br />
<span style="font-family: Verdana; font-size: small;">El ábside central y el del lado del Evangelio se iluminan a través de esbeltos ventanales apuntados, estrechos, con gran derrame interior, formados al exterior por columnillas, pequeños capiteles, arquivoltas muy finas y chambranas externas de puntas de diamante.</span></p>
<p><strong><span style="color: #993300;"><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">La torre</span></span></strong></p>
<p><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">Es de anotar también la existencia de una torre adosada al muro meridional del templo, y que ofrece una escalera de caracol en su interior que permite hoy subir hasta los bordes de los muros y las bóvedas que quedan. Es esta una excursión, en cualquier modo, peligrosa. Pero la admiración de Bonaval y las ruinas de su antiguo monasterio bien merecen el viaje y la visita detenida.</span></p>

		</div>
	</div>

<div class="vc_grid-container-wrapper vc_clearfix vc_grid-animation-fadeIn">
	<div class="vc_grid-container vc_clearfix wpb_content_element vc_media_grid" data-initial-loading-animation="fadeIn" data-vc-grid-settings="{&quot;page_id&quot;:2919,&quot;style&quot;:&quot;all&quot;,&quot;action&quot;:&quot;vc_get_vc_grid_data&quot;,&quot;shortcode_id&quot;:&quot;1483207522512-9e2f7acb-3578-0&quot;,&quot;tag&quot;:&quot;vc_media_grid&quot;}" data-vc-request="https://aache.com/wp-admin/admin-ajax.php" data-vc-post-id="2919" data-vc-public-nonce="429102ce40">
		
	</div>
</div>
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element" >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p><span style="color: #993300;"><strong><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">Consejos para la visita</span></strong></span></p>
<p><span style="font-family: Verdana; font-size: small;">Aisladas sus poéticas ruinas en medio de un paisaje de idílica belleza. En las cercanías del pueblo de Retiendas, en plena <a href="https://aache.com/tienda/212-los-pueblos-negros-de-guadalajara.html" target="_blank"><strong>Serranía del Ocejón</strong></a>. Puede llegarse hasta allí en automóvil, a través de un camino de firme muy irregular que parte desde un puente a un kilómetro de Retiendas, en la carretera que va a la presa de El Vado. El camino, de unos 4 Kms. de longitud, suele estar en muy malas condiciones durante el invierno. Pero en cualquier época lo recomendable es hacer el recorrido a pie. Merece la pena, pues atraviesa un denso encinar, y así no se macula el entorno con el gas de los automóviles. Se puede visitar la iglesia monacal, su primitiva sacristía, y los restos del convento, invadidos por la maleza. Puede subirse a las bóvedas a través de la escalera de caracol de sus torres. Siempre con el máximo cuidado.</span></p>

		</div>
	</div>

	<div  class="wpb_single_image wpb_content_element vc_align_center wpb_content_element">
		
		<figure class="wpb_wrapper vc_figure">
			<a href="http://www.aache.com/monasterios" target="_self" class="vc_single_image-wrapper   vc_box_border_grey"><img decoding="async" width="728" height="90" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2016/12/banner_monasterios.jpg?fit=728%2C90&amp;ssl=1" class="vc_single_image-img attachment-full" alt="Monasterios y Conventos de Castilla la Mancha" title="banner_monasterios" /></a>
		</figure>
	</div>
</div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-6"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element vc_custom_1483207648253" >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Hay algunos artículos sobre Bonaval, publicados en revistas de escasa tirada. Pero la mayor información sobre su historia y patrimonio puedes encontrarla en el clásico libro de Herrera Casado sobre «<a href="http://librosdeguadalajara.blogspot.com.es/2012/01/monasterios-y-conventos-en-la-provincia.html" target="_blank"><strong>Monasterio y Conventos de la provincia de Guadalajara</strong></a>» que puedes encontrar en <a href="https://aache.com/tienda/292-monasterios-y-conventos-de-la-provincia-de-guadalajara.html" target="_blank"><span style="color: #003300;"><strong>este enlace</strong></span></a>.</p>

		</div>
	</div>
</div></div></div><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-6"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element vc_custom_1483207774621" >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>En un contexto más amplio, referido a los elementos más significativos del patrimonio provincial de Guadalajara, puedes encontrar la «ficha» de <em><span style="color: #993300;">Bonaval</span></em> en esta obra útil que son las «<a href="https://aache.com/tienda/601-100-propuestas-esenciales-para-conocer-guadalajara.html" target="_blank"><strong>100 Propuestas esenciales para conocer Guadalajara</strong></a>» en la que además aparecen muchos otros lugares conventuales de la provincia.</p>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div>
</div><p>La entrada <a href="https://aache.com/bonaval/">Monasterio de Bonaval, junto al Jarama</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">2919</post-id>	</item>
		<item>
		<title>El monasterio de Monsalud</title>
		<link>https://aache.com/monsalud/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Dec 2016 16:00:29 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Monasterios]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[bodegas]]></category>
		<category><![CDATA[brujas]]></category>
		<category><![CDATA[caballeros]]></category>
		<category><![CDATA[cister]]></category>
		<category><![CDATA[cistercienses]]></category>
		<category><![CDATA[monasterio cisterciense]]></category>
		<category><![CDATA[monjes]]></category>
		<category><![CDATA[Monsalud]]></category>
		<category><![CDATA[san bernardo]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://aache.com/?p=398</guid>

					<description><![CDATA[<p>El monasterio de Monsalud, fundado en el siglo XII, ha tenido un desarrollo y crecimiento durante siglos, ocupado por los monjes de la Orden del Císter o de San Bernardo. Vacío por la Exclaustración, y abandonado durante muchos años, y casi hundido, hoy ha vuelto a abrir sus puertas, a los viajeros y turistas, que pueden admirar sus restos consolidados, sus maravillas arquitectónicas y estructurales medievales, y disfrutar de una visita amenizada por elementos de la cultura del entorno alcarreño.</p>
<p>La entrada <a href="https://aache.com/monsalud/">El monasterio de Monsalud</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element" >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p><strong>La historia</strong></p>
<p>El monasterio de <a href="https://aache.com/tienda/12-el-monasterio-de-monsalud-en-c%C3%B3rcoles.html" target="_blank" rel="noopener"><strong>Monsalud</strong></a> en Córcoles fue uno de los más importantes monasterios <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Orden_del_C%C3%ADster">cistercienses</a> de toda Castilla. Su origen, casi perdido en las remotas nebulosidades del Medievo, le sitúa en el siglo XII, aunque se hace difícil concretar el momento exacto de su fundación. Aunque hoy vemos su solemne esqueleto, sus ruinas bellas y románticas, asentando junto al arroyo que desde las alturas alcarreñas de Casasana bajan hasta el valle del Guadiela, parece que su primitiva fundación tuvo lugar algo más al norte, concretamente en la orilla derecha del río Tajo, en el término de Auñón, en la heredad de Villafranca donde hoy se levanta la ermita de Nuestra Señora del Madroñal, más o menos. Eso fue en 1138, y se debió dicha fundación al propio rey de Castilla, Alfonso VII, quien con sus reales manos, según nos dice el historiador del cenobio -el padre Cartes-, puso la primera piedra del mismo.</p>
<p>Pero enseguida, en 1140, la fundación se trasladará al término de <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/C%C3%B3rcoles">Córcoles</a>, donde hoy la vemos. Cedió terrenos para ello don Juan de Treves, un poderoso canónigo de la catedral toledana, afecto al rey, y que tenía ya por entonces el título de arcediano de Huete. Desde ese momento, y con un grupo de frailes cistercienses venidos de la abadía de Scala Dei, fue levantándose Monsalud, que venía a ocupar, de todos modos, el lugar en el que asentaba una ermita muy venerada, dicen que en honor de la Virgen, pero que sin duda arrastraba anteriores cultos sanatorios de remoto origen pagano. En 1167, el referido arcediano Juan de Treves amplió su donación, entregando a la comunidad cisterciense de Monsalud la posesión total y el señorío completo de la aldea de Córcoles. Enseguida, el propio rey Alfonso VIII confirmaría esa donación, y él mismo, en 1169, señalaría los límites de su dominio abacial, que iba desde la orilla derecha del cercano río Guadiela, hasta los términos de Pareja, Sacedón y Alcocer. Dice la tradición que el monarca castellano, tras haber reconquistado en 1177 la ciudad de Cuenca a los moros, acudió a Monsalud, implorando a la Virgen remedio pues venía fatigado de graves tristezas y dolencias de corazón: solo con ser ungido con el aceite de sus lámparas desaparecieron esos problemas, y así se convirtió este milagro sobre el rey, en el primero de los que a lo largo de los siglos se sucedieron en este lugar.</p>
<p>La <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Orden_de_Calatrava">Orden de Calatrava</a>, que siempre anduvo estrechamente relacionada con el Císter, al menos en sus primeros tiempos medievales, tuvo ciertos derechos sobre Monsalud desde 1174, por donación de Alfonso VIII. Concretamente, dos de sus maestres (Nuño Pérez de Quiñones y Sancho de Fontova) estuvieron enterrados en su claustro, y aun se ven en él la lápida que los recuerdan. Además, en varios lugares de las actuales ruinas se ve pintada la roja cruz floreteada de la Orden calatrava.</p>
<p>Además del fundador y del conquistador de Cuenca, muchos otros reyes hicieron donaciones a Monsalud. En una Bula de Inocencio IV, fechada en 1250, se mencionan las propiedades del monasterio, que estaban todas en la región alcarreña, y que eran, entre otras, las siguientes: la heredad de Villaverde, en Castejón; las de Ulmera y Buenafuente; en Alocén poseían una finca, luego conocida como Alocenejo; en Auñón continuaban poseyendo el territorio de Villafranca, junto al Tajo. Don Enrique III les donó 20 cahíces de sal de sus salinas de Atienza. Y sucesivos monarcas fueron confirmando las mercedes y donaciones de sus antecesores.</p>
<p>Según la regla del patriarca San Benito, el cargo de abad en los monasterios medievales era perpetuo: desde la fecha de su elección, a la de su muerte. Los cistercienses conservaron esta costumbre hasta que en 1425, fray Martín de Vargas reformó el Císter en Castilla, y adoptó el sistema trienal de abadías. En Monsalud no se llegó a adoptar, por las causas que luego veremos, hasta el segundo cuarto del siglo XVI.</p>
<p>El primer abad de Monsalud fue Fortún Donato, que según la leyenda era discípulo de San Bernardo, quien primero le mandó a Scala Dei, y luego a Monsalud. Le sucedió don Raymundo, que junto a él y al siguiente abad, don Bueno Emeylino, constituyeron el trío fundador de este cenobio. Seguramente eran los tres de nacionalidad francesa. Hacia la mitad del siglo XIV, era abad don Arnaldo de Pomares, y otros muchos que siguieron en el alto puesto nos muestran, con sus nombres, la gran cantidad de monjes franceses y extranjeros que en aquellos siglos vinieron a infundir una llama de recia espiritualidad y conservada cultura a la excesivamente guerrera sociedad de Castilla: Nicolás, Pedro, Willielmo, Gaufrido, Eusebio, Hugón Peregrino, Othon, Federico&#8230; el siglo XV viene, en cambio, de la mano de un español, don Martín de Medina, que inaugura ya la lista de abades peninsulares. A don Esteban de Almoguera, que en 1475 ocupaba el cargo, le sucedió don Gabriel Condulmario, arcediano de Alarcón, que exhibió con gran alarde su neta condición de «enchufado», pues por Monsalud no apareció para otra cosa que cobrar anualmente su pensión de 300 escudos. Desde entonces cayó el cargo abacial de tan antigua y linajuda casa en manos de despreocupados monjes que sólo atendieron a su riqueza personal, llevando al monasterio a un estado deplorable de abandono e indolencia: el Papa Alejandro VI dio, en 1500, la abadía de Monsalud a fray Luis Castellón; y se la dio en categoría de encomienda. El monasterio pagaba (desde la época de Condulmario) cierta cantidad al Papado, que a su vez tenía derecho a nombrar abad entre los que más intrigaban para ello. En 1503 ostentó el cargo fray Bernardo de Alcocer, bachiller en Teología y monje de la casa, que dio a su villa natal los términos de Valjuncoso, Montelaosa y Montellano, propiedad del monasterio, por un censo de 150 maravedises al año. Fue el último de los abades perpetuos, y murió en 1527.</p>
<p>Fue entonces cuando vio Monsalud su hora de la Reforma que desde tiempo atrás ya habían adoptado muchos otros monasterios de la Orden, y que no hacía sino amoldarse a las normas enérgicas de fray Francisco Ximénez de Cisneros. El 5 de enero de 1538 llegaron a las puertas del cenobio alcarreño fray Ignacio de Collantes, abad de Huerta, y fray Cristóbal Orozco, abad de Ovila, con el corregidor de Cuenca, para que se entregara el monasterio a la Observancia de Castilla. Los claustrales cistercienses que lo habitaban opusieron tenaz resistencia al cambio, que habría de acabar con sus prerrogativas de vida disipada y libre, pero el corregidor se valió de la fuerza, poniendo Monsalud en posesión de los abades antedichos, en nombre de la suprema autoridad de fray Ambrosio de Guevara, a la sazón General Reformador del Císter en España. Este puso el monasterio en la administración de Cristóbal de Cueto, vecino de Córcoles. Catorce meses después pasó a administrarlo Juan de Salvatierra, y luego de 10 meses, fue nombrado abad-presidente fray Rafael Guerra, a quien sucedió, en 1540, fray Bernardo Barrantes. Entre los dos tuvieron que hacer el Coro alto, comprar el órgano, ornamentos y otros objetos de culto divino, pues nada se halló, aún de lo más forçoso, a causa del sumo descuido de los Claustrales.</p>
<p>Fray Bernardo Barrantes alcanzó en 1546 el abadiato de Santa María de Huerta, uno de los más importantes de la orden bernarda. En Monsalud fue sustituído por un hermano suyo (gallego, como él) y los dos labraron la restauración del convento, pues en siete años que le gobernaron, le dejaron libre de pensiones y aumentado de rentas; y en lo espiritual, adornado de ricos ternos, frontales, capas de Coro, casullas, reliquias, jubileos e indulgencias, restituyendo en algo aquella primera magnitud que le dieron sus gloriosos fundadores. En 1549, y por Bula de Julio III, se unió Monsalud a la Congregación de Castilla, perteneciendo a esa época y coyuntura el escudo labrado en piedra que todavía hoy corona la puerta occidental de acceso al cenobio. El primero de los abades trienales que, por esta unión, correspondía elegir, fue fray Alonso de Granada, quien tomó posesión en 1550. Una larga lista de abades nos ha sido legada, y entre ellos los nombres de aquellos restauradores meritísimos del caído esplendor de Monsalud.</p>
<p>A esta segunda mitad del siglo XVI se deben, pues, la mayor parte de las obras que hicieron casa grande y meta de peregrinaciones al cenobio alcarreño. Dos de estos abades, fray Bernabé de Benavides y fray Ambrosio López, llegaron a Generales de la <a href="http://www.elcisteriberico.com/Paginas/historia%20cister.html">Orden Bernarda</a>, en 1596 y 1599 respectivamente. Esto da una idea de la importancia que alcanzó Monsalud en aquella epoca. Después, a lo largo de los siglos XVII y XVIII, toda la vida del cenobio continuó girando en torno a la ferviente devoción de la región y aún de muchas gentes de tierras lejanas por Nuestra Señora de Monsalud, imagen muy milagrosa y abogada, entre otras cosas, contra la rabia, afliciones y melancolías de corazón, endemoniados y mal de ojo. Lentamente fue perdiendo frailes, bienes e importancia. Y en 1835 fue, junto con muchas otras instituciones religiosas alcarreñas, incluído en las leyes desamortizadoras de Mendizábal, y clausurado. Desde entonces, la ruina se ha ido instalando entre sus muros, aunque en los últimos años, con la actuación sobre el edificio de un Taller de Restauración promovido por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, se ha conseguido detener su deterioro, e incluso arreglar algunos de sus más importantes elementos, por lo que la visita turística puede hacerse hoy con toda comodidad y sin peligro.</p>

		</div>
	</div>

	<div  class="wpb_single_image wpb_content_element vc_align_center wpb_content_element">
		
		<figure class="wpb_wrapper vc_figure">
			<a href="http://www.aache.com/tienda" target="_self" class="vc_single_image-wrapper   vc_box_border_grey"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="728" height="90" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2016/12/Ad01.png?fit=728%2C90&amp;ssl=1" class="vc_single_image-img attachment-full" alt="AACHE Ediciones de Guadalajara" title="ad01" /></a>
		</figure>
	</div>

	<div class="wpb_text_column wpb_content_element" >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p><strong>El edificio</strong></p>
<p>El conjunto monasterial de Monsalud es, sin duda, y a pesar de su estado ruinoso, el más completo y espectacular de los monasterios medievales de la tierra alcarreña. <a href="https://www.youtube.com/watch?v=Xt_vpXvobwU">Pueden admirarse hoy en día</a>, aunque sean fragmentadas ó hundidas, todas las estructuras arquitectónicas que le componían, y que le hacen paradigmático de un modo de vida monacal ya hundido en el recuerdo. El conjunto se encuentra rodeado de una amplia cerca de piedra en forma de sillarejo, con algunos garitones esquineros. Circuía el recinto monasterial y su huerta. La primera de las edificaciones que nos encontramos al llegar es la portería, monumental capilla construída en el siglo XVII en la que destaca el gran vano de su entrada, bajo arco semicircular escoltado por dos pares de columnas adosadas, en cuyos intercolumnios existen vacías hornacinas. Un frontis lo remata, en el que aparecen talladas en la piedra caliza las figuras de San Benito y San Bernardo, escoltando otra hornacina vacía, y teniendo por superior adorno un frontón triangular en el que aparece el Padre Eterno en su clásica representación de viejo barbado que sostiene en una mano el globo terráqueo y con la otra bendice. A continuación podemos visitar la iglesia. Se sitúa al sur del claustro, lo cual es justamente lo contrario de lo habitual en los monasterios medievales. Es curioso constatar cómo la planta de este cenobio alcarreño parece un reflejo especular de las habituales plantas monasteriales. Quizás se construyó así para aprovechar la forma del terreno. El caso es que la iglesia, majestuosa todavía a pesar de su fragmentaria conservación, ofrece el aspecto contundente de la arquitectura románica de transición, modulada por las ideas estéticas del Císter. Su construcción es de finales del siglo XII ó comienzos del XIII, aunque la inicial estructura románica, que se retrata en las cubiertas abovedadas de los ábsides, se levantó luego en las naves y en el ábside central, quedando en unas proporciones esbeltas y airosas. Tiene el templo tres naves, más alta la central, con dos tramos cada una, y una amplio crucero, rematando en cabecera con tres ábsides, estructura clásica de los templos monasteriales masculinos, en los que debían aprovechar al menos tres monjes a decir la misa al mismo tiempo. Muros de fuerte sillería, pilastras sobre las que apoyan las bóvedas de crucería, crucero cubierto de lo mismo, y ábsides que ofrecen parte anterior de planta cuadrada, y posterior de limpio trazado semicircular, con ventanales estrechos y alargados. Al exterior se comprueba que los ábsides están en dos niveles, más alto el central, apoyados sus tejados en cornisa formada por múltiples modillones de roleos. La portada de acceso al templo se coloca en su muro de poniente. Es de arco rebajado, con decoración de bolas, propia de finales del XV o incluso posterior. Desde la huerta se accedía al templo por otra puerta abierta en el muro sur del crucero. Esta es una bella portada de pleno sabor románico, con profunda bocina en la que caben varios arcos semicirculares adornados de baquetones simples y apoyados en capiteles de decoración vegetal. En el límite entre nervaturas de las bóvedas y columnas adosadas a los pilares y muros del templo, aparece una amplia colección de capiteles románicos, en los que toda la decoración se hace a base de elementos vegetales y geométricos, muy bellos, muy de sabor cisterciense. Desde el brazo norte del crucero se sale de la iglesia hacia un pasedizo que lleva, en dirección este, a la sacristía, y en dirección oeste, al claustro. Este claustro conserva todavía tres de sus pandas cubiertas, concretamente las del norte, oeste y sur. Aunque fue construído en la segunda mitad del siglo XVI, ofrece una estructura de pleno sabor gótico. Fuertes machones sujetan al exterior las bóvedas de complicadas formas estrelladas. Sobre el costado oriental de este claustro se abre la gran Sala Capitular, uno de los espacios más bellos y evocadores de Monsalud. Se abre a lo que sería corredor claustral (hoy al patio directamente) a través de un alto arco apuntado, y se escolta de dos ventanales del mismo estilo, en cuyos basamentos se ven los huecos de los enterramientos de dos maestres calatravos. El interior es un espacio de dos naves divididas en tres tramos, por medio de dos columnas centrales a partir de las cuales, y desde sus grandes capiteles de tema vegetal, se alzan las bóvedas de complicada crucería. Aunque reproduciendo la estructura original del siglo XII-XIII, en mi opinión esta estancia capitular es obra del siglo XVI, reconstruida al mismo tiempo que el claustro. Hacia el norte se prolonga el monasterio con estancias diversas: el refectorio, la celda abacial, y en un segundo piso, sobre la sala capitular, el dormitorio de novicios, desde el que se abría una puerta que viene a dar en un coro sobre el brazo norte del crucero.</p>
<p>Aún debe contemplarse la portada principal del cenobio, en estilo renacentista, muy deteriorada, rematada con el escudo heráldico de la Congregación Ciscerciense de Castilla. A través de esa puerta, y cruzando un zaguán de bella bóveda estrellada, se pasaba a las laterales dependencias de la Hospedería, o de frente se entraba al claustro. También se conserva, y es curiosa de visitar, la gran bodega monasterial, abierta en el patio al norte del conjunto, bajando por una rampa a un espacio central del que, en forma radiada, surgen las diversas galerías con los huecos reservados a las grandes tinajas.</p>

		</div>
	</div>

<div class="vc_grid-container-wrapper vc_clearfix vc_grid-animation-fadeIn">
	<div class="vc_grid-container vc_clearfix wpb_content_element vc_media_grid" data-initial-loading-animation="fadeIn" data-vc-grid-settings="{&quot;page_id&quot;:398,&quot;style&quot;:&quot;all&quot;,&quot;action&quot;:&quot;vc_get_vc_grid_data&quot;,&quot;shortcode_id&quot;:&quot;1683736433321-380bb196-da75-8&quot;,&quot;tag&quot;:&quot;vc_media_grid&quot;}" data-vc-request="https://aache.com/wp-admin/admin-ajax.php" data-vc-post-id="398" data-vc-public-nonce="429102ce40">
		
	</div>
</div>
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element" >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p><strong>Consejos para la visita</strong></p>
<p>En las cercanías del pueblo de Córcoles, tomando la desviación para este lugar que existe bien indicada en la carretera N-320 de Guadalajara a Cuenca, a la altura de su kilómetro 68. Es de propiedad del Estado, que ha realizado obras de consolidación durante los últimos años, por lo que puede visitarse la portería, la iglesia, el claustro, la sala capitular y el resto de dependencias. De viernes a domingo, está abierto a las visitas, y de vez en cuando se celebran en su espacio recitales musicales, exposiciones y actos variados. <a href="http://monsaludyercavica.es/">Consultar la página de Monsalud (y Ercávica).</a></p>
<p>Los textos y fotos de este web site pertenecen a la obra <a href="http://www.aache.com/tclm/tierra05.htm">Monasterios de Castilla-La Mancha</a>. de Antonio Herrera Casado, editado por AACHE Ediciones. 2005. Colección <a href="https://aache.com/tienda/5-tierra-de-castilla-la-mancha">«Tierra de Castilla-La Mancha»</a> nº 5.</p>
<p>Esta página es ofrecida a la Nueva Frontera por Aache Ediciones, libros de Guadalajara y Castilla-La Mancha. C/ Malvarrosa, 2 &#8211; 19005 Guadalajara &#8211; © AACHE Ediciones &#8211; Reservados todos los derechos</p>

		</div>
	</div>

	<div  class="wpb_single_image wpb_content_element vc_align_center wpb_content_element">
		
		<figure class="wpb_wrapper vc_figure">
			<a href="http://www.aache.com/monasterios" target="_self" class="vc_single_image-wrapper   vc_box_border_grey"><img decoding="async" width="728" height="90" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2016/12/banner_monasterios.jpg?fit=728%2C90&amp;ssl=1" class="vc_single_image-img attachment-full" alt="Monasterios y Conventos de Castilla la Mancha" title="banner_monasterios" /></a>
		</figure>
	</div>
</div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-6"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element vc_custom_1683736624406" >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p><span style="color: #993300;">Información Bibliográfica</span></p>
<p>Uno de los más interesantes libros sobre el Monasterio de Monsalud, «<a href="https://aache.com/tienda/es/12-el-monasterio-de-monsaliud-en-corcoles.html" target="_blank" rel="noopener"><strong>El monasterio de Monsalud</strong></a>«, de Andrés Pérez Arribas. Aquí se encuentra.</p>
<p>Otro importante libro que nos habla de Monsalud, es el editado en la Colección «Claves de Historia» y escrito por el profesor Fernández Ortea, libro con el que obtuvo su doctorado en Historia. Puedes ver su contenido, y solicitarlo, en esta página: «<a href="https://aache.com/tienda/es/539-evolucion-historica-y-patrimonial-del-monasterio-de-monsalud.html" target="_blank" rel="noopener"><strong>Evolución histórica y patrimonial del monasterio cisterciense de Monsalud</strong></a>«.</p>

		</div>
	</div>
</div></div></div><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-6"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
	<div class="wpb_text_column wpb_content_element vc_custom_1480888350420" >
		<div class="wpb_wrapper">
			<p>Información Bibliográfica</p>
<p>En el libro de Jesús Mercado Blanco, Maria Jesús Moya Benito y Antonio Herrera Casado, «<a href="https://aache.com/tienda/181-historia-de-sacedón-patrimonio-y-costumbres.html" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #993300;"><strong>Historia de Sacedón. Patrimonio y Costumbres</strong></span></a>» se puede leer un amplio capítulo sobre Córcholis y Monsalud.</p>
<p>También en el libro de Mercado Blanco, todo de fotografías comentadas, «<a href="https://aache.com/tienda/338-sacedón-un-siglo-de-imágenes.html" target="_blank" rel="noopener"><strong>Sacedón, un siglo de imágenes</strong></a>«, vienen muchas localizadas en Monsalud.</p>
<p>Sin olvidar el simpático ejercicio literario de Vaquerizo Moreno en sus «<a href="https://aache.com/tienda/397-tres-autos-religiosos-de-la-alcarria-sacedón-córcoles-y-albalate.html" target="_blank" rel="noopener"><strong>Tres Autos Religiosos de la Alcarria: Sacedón, Córcoles y Albalate</strong></a>«, donde representa la leyenda de la <span style="color: #0000ff;">Virgen de Monsalud</span> en una breve pieza teatral.</p>

		</div>
	</div>
</div></div></div></div>
</div><p>La entrada <a href="https://aache.com/monsalud/">El monasterio de Monsalud</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">398</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>
