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	<title>peñalver Archivos - AACHE Ediciones</title>
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	<description>Tus libros de Guadalajara</description>
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	<title>peñalver Archivos - AACHE Ediciones</title>
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		<title>Llegan las botargas</title>
		<link>https://aache.com/llegan-las-botargas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Club de Opinión]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 23 Jan 2022 16:31:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Alcarria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 2022 son declaradas Bien de Interés Cultural el conjunto (y cada una) de las botargas solsticiales de la provincia de Guadalajara, como un fenómeno folclórico de alto rango.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph"><strong>Las botargas, como cada año por la Candelaria</strong></p>



<p class="wp-block-paragraph">Este año van a recibir las botargas guadalajareñas, una a una, y todas en conjunto, un regalo que se merecen: y es el título de Bien de Interés Cultural que les asigna, por Ley, el gobierno regional de Castilla-La Mancha. Al mismo tiempo, la Diputación Provincial de Guadalajara presenta por fin su gran programa “<strong><a href="https://www.travelagenciesfinder.com/ES/Guadalajara/104149391813691/La-Ruta-de-las-Botargas" target="_blank" rel="noreferrer noopener">La Ruta de las Botargas</a></strong>” a cargo del grupo “<strong><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tradición_oral" target="_blank" rel="noreferrer noopener">La Tradición Oral</a></strong>” y que va a suponer su catalogación, protección económica y apoyo en todos los órdenes prácticos, para que se mantengan vivas, y cada año en estas fechas vuelvan a salir a la calle y corretear por los pueblos de la Campiña y la Sierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las botargas son un bien cultural, desde hace mucho, desde hace siglos. Siempre fueron queridas y mantenidas en sus pueblos. En la época de Franco los curas las prohibieron, porque pensaban que aludían al Carnaval pagano. Por eso, algunas se perdieron, pero se está en trance de recuperarlas.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Las que hoy quedan han sido estudiadas por diversas personas, a las que siempre habrá que agradecer su interés y perspicacia. Y así, cabe mencionar en primer lugar a&nbsp;<strong><a href="https://www.aache.com/alcarrians/sinforiano_garcia_sanz.htm" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Sinforiano García Sanz</a></strong>, un etnógrafo y bibliófilo campiñero que por los años 50 del siglo&nbsp;xx&nbsp;se ocupó en contemplarlas, fotografiarlas, dibujarlas y analizar sus ritos y antigüedades, escribiendo un libro que se hace capital en el conocimiento de estas fiestas. Este autor le comunicó sus hallazgos al humanista&nbsp;<strong><a href="http://www.herreracasado.com/1991/11/08/julio-caro-baroja-y-sus-dibujos-de-guadalajara/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Julio Caro Baroja</a></strong>, quien promovió notablemente su conocimiento, a través de algunas películas que recogieron las celebraciones de botargas en Guadalajara con pulcritud y sorpresa.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="593" height="500" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2022/01/robledillo.png?resize=593%2C500&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-9121" srcset="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2022/01/robledillo.png?resize=593%2C500&amp;ssl=1 593w, https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2022/01/robledillo.png?resize=768%2C648&amp;ssl=1 768w, https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2022/01/robledillo.png?w=1411&amp;ssl=1 1411w, https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2022/01/robledillo.png?w=1280&amp;ssl=1 1280w" sizes="(max-width: 593px) 100vw, 593px" data-recalc-dims="1" /></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Fue ya avanzado el siglo XX cuando&nbsp;<strong><a href="https://aache.com/jose-ramon-lopez-de-los-mozos/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">José Ramón López de los Mozos</a></strong>&nbsp;analizó, con mucho más detalle, poniendo en marcha un catálogo materializado en algunos libros, las formas y funciones, los simbolismos y ancestralismos contenidos en estas figuras. Destacar su obra “<em><strong><a href="https://aache.com/fiestas-tradicionales-de-guadalajara-2/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Fiestas Tradicionales de Guadalajara</a></strong></em>” en la que por primera vez de forma conjunta y con muchas imágenes se analiza esta fiesta. Después sería&nbsp;<strong><a href="http://www.aache.com/alcarrians/lozano.htm" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Francisco Lozano Gamo</a></strong>, a quien se debe la recuperación de varias de estas actuaciones botarguiles en ámbitos campiñeros, quien las pusiera de nuevo en actualidad, y finalmente ha sido el pasado año de 2020 cuando el etnógrafo y analista de la vida popular de la provincia de Guadalajara,&nbsp;<strong><a href="https://www.aache.com/alcarrians/alonso.htm" target="_blank" rel="noreferrer noopener">José Antonio Alonso Ramos</a></strong>, ha publicado en la Revista Besana un lúcido -y hasta ahora el más riguroso- estudio sobre la fiesta/s de botargas en esta tierra.</p>



<p class="wp-block-paragraph">En 2021, yo mismo he sacado un libro en el que recojo las 25 figuras más destacadas de este conjunto, sumadas de otras 25 fiestas de enmascarados de toda España. El mérito del libro está en los dibujos que de ellas hace <strong><a href="http://www.herreracasado.com/2017/02/04/isidre-mones-retrata-siguenza/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Isidre Monés Pons</a>, </strong>a quien siempre habrá que agradecer, en nuestra tierra, el entusiasmo que puso disfrutando de sus correrías, retratándolas y haciéndolas estos dibujos que son ya de antología.</p>



<div class="wp-block-image is-style-default"><figure class="aligncenter size-full is-resized"><a href="https://aache.com/fiestas-tradicionales-de-guadalajara-2/"><img decoding="async" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2022/01/Tierra_27.jpg?resize=623%2C77&#038;ssl=1" alt="fiestas tradicionales de guadalajara" class="wp-image-9125" width="623" height="77" data-recalc-dims="1" /></a></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Cuatro nuevas obras de Herrera Casado</title>
		<link>https://aache.com/cuatro-nuevas-obras-de-herrera-casado/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Club de Opinión]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 26 May 2021 15:07:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[Noticias]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Noticias de cuatro nuevas obras que nos ofrece el Cronista Provincial de Guadalajara sobre historia y patrimonio de la provincia. Recoge en ellas antiguos escritos e investigaciones: tres libros muy ilustrados y cargados de información nueva y útil.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">El Cronista Oficial de la provincia de Guadalajara, académico correspondiente de la de Historia en dicha provincia, y estudioso desde hace décadas del fenómeno histórico-patrimonial en esa demarcación de nuestro territorio autonómico, nos ha propuesto en esta primavera cuatro nuevos títulos que hacen referencia a sendos aspectos de esa historia y ese patrimonio guadalajareño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La primera de ellas es una obra referencial y gráfica que reconoce por autores a Herrera Casado como autor de los textos, y a Monés Pons como autor de las ilustraciones. Se titula “<strong><span class="has-inline-color has-vivid-red-color"><a href="https://aache.com/botargas-de-guadalajara/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Botargas de Guadalajara y mascaradas de España</a></span></strong>”, y es un catálogo de las <strong>Botargas</strong> que por la Sierra y la Campiña amenizan las fiestas invernales ataviadas de coloristas trajes y cencerros sonoros. Cuenta la publicación con el patrocinio de la Excmª Diputación Provincial de Guadalajara, a través de su área de Turismo y Ferias.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Se trata de un muestrario de las mejores botargas de la provincia de Guadalajara, de las más llamativas y conocidas, de las que más seguidores tienen. Lleva otro bloque con algunos de los más descollantes festejos de antroidos, carnavales y enmascarados de España, con representación de todas las regiones. Los textos son de Antonio Herrera, buen conocedor del costumbrismo castellano, y las ilustraciones son de Isidre Monés, un verdadero genio de la imagen.</p>



<p class="wp-block-paragraph">De esta manera, divulgativa y sabiamente organizada, la Diputación quiere, a través de su servicio de Turismo y Ferias, dar nueva voz e imagen a estas fiestas antiguas y vistosas. El libro que ahora aparece lo consigue con creces, gracias a los breves textos explicativos y las espectaculares ilustraciones realizadas a propósito para la edición.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><a href="https://aache.com/botargas-de-guadalajara/" target="_blank" rel="noopener"><img decoding="async" width="250" height="394" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2021/05/Tierra115.jpg?resize=250%2C394&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-8400" data-recalc-dims="1"/></a><figcaption><strong>Botargas de Guadalajara</strong></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">El libro aparece como una colección de fichas, –totaliza 50 festividades– y una vez abierto en la página de la izquierda se presenta el texto explicativo, y en el de la derecha la imagen a todo color de la respectiva fiesta. Es de destacar, especialmente, la figura del artista que ilustra este libro único. Se trata de Isidre Monés i Pons&nbsp;(Barcelona, 1947) de quien debe alabarse su empeño en seguir dibujando a mano, sin ayuda de los modernos sistemas electrónicos de diseño.</p>



<p class="wp-block-paragraph">La segunda de sus entregas (todas editadas por AACHE en su Colección “Tierra de Guadalajara”) ha sido la titulada “<strong><span class="has-inline-color has-vivid-red-color"><a href="https://aache.com/caminos-del-romanico/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Los caminos del románico llegan a Sigüenza</a></span></strong>” y viene a ofrecer el discurso de entrada del autor en la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas, hecho que tuvo lugar en el Castillo de los Obispos de Sigüenza, en 1994. El amplio texto, que estudia los modos en que el estilo arquitectónico románico se expande por España en los siglos centrales de la Edad Media, está además ilustrado ampliamente con fotografías, croquis y planos, conllevando un sentido didáctico muy acentuado, además de aventurar nuevas perspectivas en torno a la idea de un arte original y totalmente integrado en la sociedad de su tiempo.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><a href="https://aache.com/caminos-del-romanico/"><img loading="lazy" decoding="async" width="240" height="373" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2021/05/Tierra117.jpg?resize=240%2C373&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-8392" data-recalc-dims="1"/></a><figcaption><strong>Los Caminos del Románico </strong><br><strong>llegan a Sigüenza</strong></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">La tercera se titula “<strong><span class="has-inline-color has-vivid-red-color"><a href="https://aache.com/orfebreria/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Orfebrería de Guadalajara</a></span></strong>”, y es un amplio repertorio o catálogo de obras espléndidas del arte de la platería, centrado en las piezas de las comarcas de Alcarria, Serranía y Señorío de Molina en los siglos XV y XVI. Ofrece en varios capítulos (que rescatan trabajos publicados anteriormente en revistas de corta tirada) la suma catalogada de cruces parroquiales, la relación de orfebres que las fabrican, los documentos archivísticos que respaldan esas autorías, y varias visiones monográficas sobre piezas de singular relieve.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><a href="https://www.aache.com/orfebreria"><img loading="lazy" decoding="async" width="250" height="389" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2021/05/Tierra118.jpg?resize=250%2C389&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-8393" data-recalc-dims="1"/></a><figcaption><strong>Orfebrería de Guadalajara</strong></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">La cuarta es la que lleva por título “<strong><span class="has-inline-color has-vivid-red-color"><a href="https://aache.com/enterramientos-artisticos-de-guadalajara/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Enterramientos artísticos de Guadalajara</a></span></strong>” y también viene a recuperar artículos originales presentados a Congresos y Encuentros, todavía inéditos o publicados en revistas de corta difusión. En este caso el libro ofrece ocho capítulos que hacen referencia, bajo el título “Humanismo y Fe en el arte funerario castellano del siglo XV” al estudio concreto de los enterramientos artísticos medievales existentes en la catedral de Sigüenza. Así como al Doncel, en dos artículos que ahora se ofrecen bajo los títulos de “Una imagen de Escipión” para hacer la lectura iconológica del enterramiento de Martín Vázquez de Arce en la Catedral Seguntina, y “Un estudio de simbología en torno al Doncel de Sigüenza”.</p>



<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large"><a href="https://aache.com/enterramientos-artisticos-de-guadalajara/"><img loading="lazy" decoding="async" width="250" height="387" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2021/05/Tierra119.jpg?resize=250%2C387&#038;ssl=1" alt="" class="wp-image-8394" data-recalc-dims="1"/></a><figcaption><strong>Enterramientos artísticos<br>de Guadalajara</strong></figcaption></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph">Le siguen análisis a los enterramientos existentes en Jirueque (el Dorado), Guadalajara (Campuzano), La Piedad (Brianda) y Mohernando (Eraso/Peralta) bajo el título de “Tres enterramientos en la Alcarria y uno en la Campiña”. Se añade un largo capítulo sobre “Los Mendoza y el temor a la muerte” con análisis de formas y significados de las últimas moradas mendocinas, acabando con un estudio, que todavía estaba por hacer en su conjunto de “El Cementerio Municipal de Guadalajara” seguido de un coda final descubriendo algunos curiosos mausoleos por diversos cementerios de la provincia.</p>



<p class="wp-block-paragraph">Es este un libro, que ha resultado de los más vendidos en la recientemente celebrada Feria del Libro de Primavera, que ofrece una nueva visión del patrimonio de la provincia de Guadalajara, campo en el que Herrera Casado de continuo labora y examina, y que se convierte ya en imprescindible para conocer, en su más amplia dimensión, el patrimonio histórico-artístico de Guadalajara.</p>



<div class="wp-block-buttons aligncenter is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex">
<div class="wp-block-button is-style-fill"><a class="wp-block-button__link has-text-color has-background" href="https://www.aache.com/antonio-herrera-casado" style="border-radius:25px;background-color:#ad6314;color:#af840e" target="_blank" rel="noreferrer noopener"><span class="has-inline-color has-white-color">Saber más del Autor</span></a></div>
</div>



<p class="wp-block-paragraph"></p>
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		<title>Cuevas y bodegas de Peñalver</title>
		<link>https://aache.com/cuevas-y-bodegas-de-penalver/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 16 Jun 2020 10:53:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Libros de Guadalajara]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuevas y bodegas de Peñalver te ofrece un estudio muy detallado de todas las cavidades, generalmente hechas por el hombre, existentes en el pueblo y su término, incluyendo la Cueva de los Hermanicos, y los subterráneos amplísimos del monasterio de La Salceda.</p>
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<h3 class="widget-title">Ficha Bibliográfica</h3>
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<p>Rebollo Pintado, Benjamín<br />
“<a href="http://aache.com/tienda/es/47-cuevas-y-bodegas-de-penalver.html" target="_blank" rel="noopener"><strong>Cuevas y Bodegas de Peñalver</strong></a>”.<br />
Aache Ediciones. Colección Tierra de Guadalajara nº 65.<br />
Guadalajara, 2007. 112 páginas, muchas ilustraciones.<br />
ISBN 978-84-96236-96-7. PVP.: 12 €.</p>
</div>
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<h3 class="widget-title">De Cuevas</h3>
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<p>Uno de los elementos más interesantes de las cuevas del término de Peñalver es sin duda la llamada “Cueva de los Hermanicos” que adoptó ese título, hace ya muchos años, porque la tradición dice que en los huecos que forma en la montaña se retiraron a vivir dos caballeros de la Orden de San Juan a los que se apareció la Virgen María, sobre un sauce, en el transcurso de una tormenta. Del Sauce salió la Salceda, del milagro la cueva, y los hermanicos se quedaron en la leyenda.</p>
<p>Pero lo cierto es que esas cavidades, que se extienden por el interior de la montaña que bordea por su lado derecho el hondo valle del Vallejo, fueron desde hace muchos siglos verdadero monasterio subterráneo, ocupado en un principio por anacoretas franciscanos, y luego, al menos en el siglo XVIII, por ermitaños que iban “por libre”. Con un desarrollo de 75 metros de longitud, se accede a ella a través de una puerta que permite el paso de un hombre sin agacharse.</p>
<p>Considera Benjamín Rebollo que esta “Cueva de los Hermanicos” es natural, aunque es evidente que ha sido muy ampliada por el hombre, progresivamente, llegando a alcanzar un desarrollo notable, con una capilla tras el vestíbulo, varias salas, celdas, columnas, vasares y adornos.</p>
<p>Por los hallazgos, se supone que tuvo un patio delantero, muy estrecho, pues casi cuelga de la montaña el acceso. En ese patio había un horno para fabricación de cerámica, y el suelo lo tenía con adornos de piedras de colores.  Según nos refiere en su obra el espeleólogo Benjamín Rebollo, “la entrada de la cavidad, capilla principal, altares, pasillo central  y otra dependencia se encuentran muy bien ornamentadas y decoradas con piedra de toba y enfoscadas con yeso, por el contrario la zona de celdas, pasillo lateral y otras dependencias, solamente se encuentran en su estructura original, es decir horadada la roca sin ningún tipo de decoración, aunque el revoco de alguna de ellas esta realizado en yeso”.</p>
<p>Curiosa en verdad es la capilla principal, en la que se ve un altar con restos de la pintura que ofrecía el símbolo del franciscanismo. Por el interior de la cueva, excavadas en la roca, van apareciendo estancias de dimensiones varias, que en ningún caso pasan de los dos metros de altura, y de los 3-4 metros de longitud. Se separan unas de otras las “habitaciones” por muros de toba y columnas de lo mismo, teniendo el suelo llano y cómodo, e incluso algunas ventanas que daban luz al interior.</p>
<p>La <a href="http://aache.com/tienda/es/47-cuevas-y-bodegas-de-penalver.html" target="_blank" rel="noopener"><strong>cueva de los Hermanicos</strong></a> tiene al menos dos entradas principales viéndose en todas ellas el muro exterior de acceso. También en varios puntos existen ventanas horadadas en la roca. En la actualidad todo el suelo  se encuentra cubierto  de escombros y material de derrumbe que ha entrado por las puertas y ventanas en época de mucha lluvia.</p>
</div>
</div>
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		></p>
<h3 class="widget-title">De bodegas</h3>
<div class="siteorigin-widget-tinymce textwidget">
<p>Como en muchos pueblos de la Alcarria, en Peñalver se hicieron muchas bodegas para almacenar la uva, y proceder al fermentado del mosto y la elaboración de vino. El lugar más adecuado para todo este proceso era bajo tierra, en cavidades excavadas en los bordes de los cerros de yeso y toba que forman el paisaje de Peñalver especialmente en torno al valle del río Prá que baña el término.</p>
<p>Hoy están a medio abandonar, porque la emigración ha hecho que nadie se ocupe de labrar y cuidar las viñas, de vendimiar, de pisar la uva en el jarai ni de apurar los pasos que llevan a conseguir el vino saludable y un tanto ácido que las uvas de la Alcarria vienen dando desde hace siglos. La plaga de la filoxera a inicios del siglo pasado colaboró un tanto en este abandono de costumbres y ritos vinícolas.</p>
<p>En Peñalver se encuentran todavía las cuevas diseminadas por las laderas de en torno al pueblo. Muchas están cerca del cementerio municipal y su parte baja, otras se encuentran cerca de la carretera de entrada al pueblo y en la parte baja de las eras. También existe alguna bodega dentro de las actuales viviendas. El acceso a ellas se realizaba por medio de sendas o caminos. Excavadas en la pura roca, sus dimensiones llegaban hasta los 25 metros de hondura y una altura de casi 3 metros. Además de un amplio vestíbulo de entrada, disponían de un pasillo principal y huecos laterales en los que se colocaban las grandes tinajas apoyadas en poyos de piedra y yeso. La temperatura, lo saben bien quienes han entrado en ellas, es muy agradable y mantenida a lo largo de las estaciones, siendo frescas en verano y calientes en invierno. Entre 12 y 16 grados es la temperatura en que se suelen mantener.</p>
<p>Además del proceso vitivinícola, sirvieron estas cuevas para almacén de aperos y de legumbres y otros alimentos. Incluso durante la Guerra Civil sirvieron a los habitantes de Peñalver de refugios contra las bombas. Todas sus paredes y suelo están enfoscadas con yeso para dejar una superficie lisa, y al mismo tiempo evitar que el vino se  perdiese entre las grietas de la roca. Ya solo las peñas, en las fiestas patronales de inicios de septiembre, utilizan estas cuevas como lugar de encuentro, pero sin el significado ancestral y sumamente utilitario que en tiempos tuvieron. El viajero podrá admirar algunas, al menos en su aspecto externo y entradas protegidas, en el cerro sobre el que se yerguen los restos del castillo y el actual cementerio.</p>
<p>Además quedan en Peñalver otros espacios curiosos y admirables, como son los “covanchones”, oquedades en la roca, de amplia boca, secos y útiles para descargar en ellos paja, grano e incluso animales, que se cerraban con maderas, puertas viejas, somieres, y eran respetados de todos, pues se sabía para qué servían, casi como almacén al borde de la intemperie, pero en algunos casos bien profundos, como los que aún vemos en la roca sobre la que apoya el viejo castillo.</p>
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		<title>Hoy es San Blas</title>
		<link>https://aache.com/hoy-es-san-blas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Club de Opinión]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 02 Feb 2020 07:33:04 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Blog]]></category>
		<category><![CDATA[albalate]]></category>
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		<category><![CDATA[Retiendas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Memoria de las botargas de San Blas en la Alcarria y la Campiña</p>
<p>La entrada <a href="https://aache.com/hoy-es-san-blas/">Hoy es San Blas</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><em>Hoy es San Blas… o la víspera, que lo mismo da:</em></p>
<p>¡la de cosas interesantes que pueden verse en Guadalajara!</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Porque al ser domingo, 2 de febrero, sale en Peñalver la botarga de San Blas, una representación de diosecillos antiguos, correteando por calles y plazas del pueblo alcarreño. Y también en Albalate de Zorita se montará como todos años la procesión de San Blas, en la que al santo, armado su brazo de rosquillas (unas de tela, y otras de comer, que son exvotos de curaciones de gargantas) es acompañado de sus danzantes, los coloristas componentes de la Cofradía, que le ensalzan y vitupera a la par.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>También en Beleña correrá la Botarga, y en Arbancón más de lo mismo. Personajes nacidos, sabe Dios cuando, pero en siglos remotos, de la alegría por el renacer (próximo) de la primavera. Corriendo el pueblo, detrás de los chiquillos, de las mozas, de los descreídos, amenazando con naranjas, con su cachiporra, y asustando con su careta pintada de madera y pelos de color.</p>
<p><figure id="attachment_6562" aria-describedby="caption-attachment-6562" style="width: 400px" class="wp-caption aligncenter"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-6562" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2020/02/botarga.jpg?resize=400%2C600&#038;ssl=1" alt="" width="400" height="600" srcset="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2020/02/botarga.jpg?w=400&amp;ssl=1 400w, https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2020/02/botarga.jpg?resize=333%2C500&amp;ssl=1 333w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" data-recalc-dims="1" /><figcaption id="caption-attachment-6562" class="wp-caption-text">La botarga de Peñalver (por Sandra Gobet)</figcaption></figure></p>
<p>Tengo grabados en mi retina los saltos que por las terreras de frente al pueblo daba la botarga de Retiendas, eneseñando el pajarillo, un dulce que ofrece y niega a los niños. La botarga de este pueblo serrano sale hoy también, el Día de la Candelaria, y va dando voces delante de su imagen ¡Que viva la Virgen Santísma! La devoción de la gente parece levantar en volandas las andas que representan a María, y la devoción litúrgica se mezcla, así, con el subterráneo devenir de las costumbres paganas, celtibéricas, ancestrales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Así es que hoy 2 de febrero es un buen día para salir a la provincia: ir a Arbancón, a Peñalver, a Albalate, a Retiendas, a Beleña…. Menuda decisión, porque ¡hay que escoger! En todo caso, y si vas a cualquiera de esa “fiestas tradicionales de Guadalajara”, tendrás que hacerlo con el libro de López de los Mozos en la mano, porque él nos enseñó cuando, cómo y por qué se hacían estas fiestas.</p>
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		<title>Historia de la Literatura Española</title>
		<link>https://aache.com/literatura-espanola/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 18 Nov 2018 18:29:54 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Noticias]]></category>
		<category><![CDATA[Novedades]]></category>
		<category><![CDATA[alberti]]></category>
		<category><![CDATA[Alcarria]]></category>
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		<category><![CDATA[arquitectura popular de la alcarria]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Historia de la Literatura Española, desarrollada con información y textos antológicos para un nivel de iniciación y centros educativos.</p>
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			<p><strong>Antonio del Rey Briones</strong>: “<a href="https://aache.com/tienda/706-historia-de-la-literatura-española.html" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #800000;"><em><strong>Historia de la Literatura Española</strong></em></span></a>”. Aache Ediciones. Guadalajara, 2018. 548 páginas, numerosas ilustraciones. ISBN: 978-84-17022-71-6. PVP.: 39 €.</p>
<p>El autor de este libro (hay pocas, y muy farragosas, historias de la literatura española) tiene sus primeros vuelos de profesor en la secundaria, pasando luego a la universitaria, y acabando su carrera de enseñante en Escuelas de Personas Mayores, siendo aplaudido en todos los foros en los que ha hablado.</p>
<p><a href="https://aache.com/tienda/706-historia-de-la-literatura-española.html"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-5918" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2018/11/screen157_literatura_espanola.jpg?resize=600%2C250&#038;ssl=1" alt="Historia de la literatura española" width="600" height="250" srcset="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2018/11/screen157_literatura_espanola.jpg?w=1076&amp;ssl=1 1076w, https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2018/11/screen157_literatura_espanola.jpg?resize=768%2C320&amp;ssl=1 768w" sizes="(max-width: 600px) 100vw, 600px" data-recalc-dims="1" /></a></p>
<p>Viene esto a cuento para dar razón de su gran capacidad comunicativa, de su faceta didáctica tan acreditada, y de haber estado muchos años exprimiendo los mil saberes adquiridos, para presentarlos en un plato limpio, despejado, asimilable por todos. Y esto lo ha conseguido el profesor <strong>Del Rey Briones</strong> en esta “<a href="https://aache.com/tienda/706-historia-de-la-literatura-española.html" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #008080;"><strong>Historia de la Literatura Española</strong></span></a>”, que con información precisa y antología de textos, ha superado en poco las 500 páginas. Y esto ya es un mérito.</p>
<blockquote>
<h3><span style="color: #333399;">Para leer a sorbitos, primero un autor, luego lo mejor de su obra, después otro estilo…</span></h3>
</blockquote>
<p><a href="https://aache.com/tienda/706-historia-de-la-literatura-española.html"><img loading="lazy" decoding="async" class="size-full wp-image-5926 aligncenter" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2018/11/historia_literatura.gif?resize=500%2C62&#038;ssl=1" alt="" width="500" height="62" data-recalc-dims="1" /></a></p>
<p>En un total de 18 grandes capítulos, el autor encuadra selectivamente autores y obras: estilos, tendencias y manifestaciones. Con la claridad y nitidez con la que un profesor sabe ponerle a cuanto dice y escribe. El primero está dedicado a “La Edad Media”, <em>introducción</em>… y el último al <em>Teatro</em>de la Posguerra a Fin de Siglo. Entre medias, el ancho río de los grandes, de los medianos, de los pequeños… no solamente nos ofrece el autor nombre y biografías, formas y títulos, sino que aporta (y este es el gran valor didáctico de la obra) muchos textos escogidos entre lo mejor de nuestra literatura: rimas del Cantar de Mío Cid, y fragmentos del Quijote; Cartas de Cadalso y poemas de Alberti… en todo caso, un vistazo ancho, y profundo, de la literatura hispana, que vale como libro de texto, como ensayo recopilador y como catálogo y elemento inseparable de consulta para quienes se mueven entre las letras.</p>
<blockquote>
<h3><span style="color: #800000;">Una obra de gran envergadura presentada con sencillez y amenidad.</span></h3>
</blockquote>
<p>Como ya unos cuantos profesores que han visto la obra han decidido adoptarla en Institutos y Centros de enseñaza para servir de libro de texto, la garantía de su calidad y , sobre todo, la bien fraguada armazón de su estructura, la hace fácil y asequible. Para todos los lectores, que se dice. Para cuantos quieren encontrar razón del ser de España, a través de las letras que hilvanaron sus mejores autores, desde hace siglos.</p>
<p>&nbsp;</p>

		</div>
	</div>
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		<title>La Salceda</title>
		<link>https://aache.com/la-salceda/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Aug 2017 15:18:30 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[peñalver]]></category>
		<category><![CDATA[salceda]]></category>
		<category><![CDATA[tendilla]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Convento de la Orden de San Francisco que se encuentra en la Alcarria de Guadalajara, entre los términos de Peñalver y Tendilla. Es uno de los lugares donde se produce la renovación de la Orden franciscana en Castilla, habitando en él personajes como Cisneros, San Diego de Alcalá, y Pedro González de Mendoza</p>
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			<p><span style="color: #993300;"><strong>La Historia</strong></span></p>
<p>En la parte más alta del llamado Valle del Infierno, a caballo entre los términos de <a href="https://aache.com/tienda/339-tendilla-guadalajara.html" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #800000;"><strong>Tendilla</strong></span></a> y <a href="https://aache.com/tienda/40-pe%C3%B1alver-memoria-y-saber.html" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #003300;"><strong>Peñalver</strong></span></a>, se encuentran hoy situadas las ruinas evocadoras del convento franciscano de la Salceda. Para quien viaje en automóvil desde Guadalajara a <a href="https://aache.com/tienda/181-historia-de-saced%C3%B3n-patrimonio-y-costumbres.html" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #333399;"><strong>Sacedón</strong></span></a>, a poco de cruzar a lo largo de <a href="https://aache.com/tienda/69-tendilla-historia-y-arte.html" target="_blank" rel="noopener"><strong>Tendilla</strong></a>, y casi coronando las cuestas que la carretera sube hacia la meseta alcarreña, será una sorpresa encontrarse, a la derecha de su camino, los restos llamativos de esta institución eclesiástica de la que haremos un breve recuerdo.<br />
En aquel lugar, según nos dice la tradición, se apareció la virgen a dos caballeros de la Orden de San Juan, sobre las ramas de un sauce, en ocasión de una tormenta. Y allí pusieron enseguida una pequeña ermita en la que esa talla de la Virgen, muy chiquita de tamaño (dicen que el original es el que se conserva en el altar mayor de la parroquia de Tendilla), con la advocación de Nª Sª de la Salceda, presidió la paulatina construcción de todo un complejo monasterial y eremítico en el que tuvo su asiento el inicio de la reforma franciscana del siglo XIV.<br />
Fue concretamente el fraile <strong>Pedro de Villacreces</strong>, quien en el año 1366, decidido a dar consistencia a su ya iniciada reforma observante, pidió las correspondientes autorizaciones a la Orden de San Juan, dueña del territorio, al arzobispo toledano, a los superiores de su orden, y al Papa, y con el visto bueno de todos fundó este convento, en principio muy humilde, acompañado de fray Pedro de Regalada y fray Pedro de Santoyo.<br />
El inicio fue en forma de vida eremítica, con pequeñas ermitas dispersas por el monte, que cada fraile personalmente se construía con ramas, piedras y adobes, haciendo en ellas maravillosísimos ejercicios de virtud y penitencia como decía un cronista de la época. Y una porción de vida en común, a la hora de las comidas, los oficios religiosos, etc. Durante los primeros 24 años Villacreces dió vida con su dirección a aquel lugar que enseguida tomó fama por toda Castilla de ser hervidero de santos. A finales del siglo XV, vistió el pardo sayal en la Salceda Gonzalo Ximénez de Cisneros, quien luego sería regente de la monarquía y arzobispo toledano. Un monolito puesto a la orilla de la carretera, aún nos lo recuerda. Y otros muchos santos varones anclaron en aquella altura, dando vigor y fama al cenobio. Así<a href="https://aache.com/tienda/88-alcal%C3%A1-de-henares-de-un-vistazo.html" target="_blank" rel="noopener"><span style="color: #003300;"><strong> fray Diego de Alcalá</strong></span></a>, famoso por sus milagros, canonizado luego; el francés fray Julián de San Agustín, portentoso en sus penitencias; fray Juan de Tolosa, que un tiempo fue confesor de la reina Isabel la Católica; y fray Pedro González de Mendoza, el hijo de la princesa de Eboli, que aquí profesó también de fraile menor, y alcanzó luego la gloria y la riqueza como obispo de Sigüenza y arzobispo de Granada, dejando escrito y publicado un gran libro, la Historia de Monte Celia, y erigida a su costa la lujosísima «capilla de las Reliquias» de la que luego hablaremos.<br />
A lo largo de los siglos XVI y XVII este convento cobró fama, allegó caudales y se remozó en sus construcciones hasta alcanzar a tener un edificio complejo, rico y curioso. Nos dicen los cronistas de aquellos siglos que todo en él era motivo de asombro para quienes, peregrinos y devotos, llegaban hasta su altura. El mismo rey Felipe III, -devoto de monjas y de conventos-, acudió en 1604 con su esposa la reina Margarita a orar ante la Virgen de la Salceda, residiendo unos días en el cenobio. Este era por entonces toda una brillante pieza del arte renacentista. El ancho claustro tenía sus corredores cubiertos de azulejería talaverana con escenas de la vida de la Virgen pintadas en vivos colores. Cuadros a decenas se albergaban entre sus muros (sabemos que había un Tiziano) y joyas de la antigüedad, entre las que no era la menor un «Apocalipsis del Beato Amadeo». Esta se guardaba en la fabulosa biblioteca que, en semejanza a la de El Escorial, ocupando todo el ámbito del claustro alto ofrecía largas series de retratos de los maestros franciscanos de Teología, filosofía, Gramática, Retórica, y Humanidades varias, junto con numerosos mapas, esferas y globos terráqueos, amén de varios millares de libros, manuscritos e incunables. Una hospedería muy capaz se encargaba de dar albergue a visitantes y peregrinos, que acudían siempre en gran número.<br />
De todo ello hoy sólo quedan unas tristes y escasas ruinas. Tras las Desamortización de Mendizábal, los frailes se dispersaron, sus pertenencias fueron robadas o malvendidas, y el edificio aprovechado íntegramente por su comprador (Antonio Barbé, de Guadalajara, en 1843) para desguace y venta de materiales. De lo poco que quedó, se bajó a Tendilla la imagen de la Virgen de la Salceda, y las piedras de la portada de la iglesia, que totalmente desfigurada se puso como marco de entrada a un bar de la Calle Mayor. Otros cuadros se trasladaron a la iglesia de Budia y al futuro Museo Provincial quedaron asignados algunos lienzos. Después, el silencio y la evocación sobre sus restos mínimos.</p>

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			<p><span style="color: #800000;"><strong>El edificio</strong></span></p>
<p>El conjunto de este gran convento se formaba, de un lado, por las quince ermitas que se distribuían por las laderas del Monte Celia, y que llevaban los nombres de los más famosos frailes que las habitaron. El espacio en que se repartían estaba densamente poblado de sauces, encinas «y grandes asperezas». Los nombres de estas ermitas eran los de San Diego, donde dice la tradición que hacía penitencia San Diego de Alcalá, y a la cual el Papa Paulo III otorgó el privilegio de cuarentenas de perdón para quienes la visitaran determinados días del año; de Santa Ana, de La Concepción, en la que vivió fray Pedro de Gamarra; de la Magdalena, en la que también dice la tradición que se albergó en sus inicios el padre Villacreces; del Santísimo Nombre de Jesús; de San Juan Bautista, en la que el Cardenal Cisneros cuando ejerció de franciscano penitente pasó largas temporadas de meditación; del Triunfo de San Francisco; del Portal de Belén, muy cerca de lo que luego sería capilla de las Reliquias; de la Resurrección; de San Antonio; de Cristo con la Cruz a Cuestas; de las Lágrimas de San Pedro, enla que estuvo el gran protector don Pedro González de Mendoza; y del Calvario; del Descendimiento y del Sepulcro.<br />
El monasterio propiamente dicho estaba formado por la iglesia, que desde un punto de vista arquitectónico podía incluirse dentro del estilo manierista ó clasicismo escurialense propio de los años finales del siglo XVI. Su diseñador y director pudiera haber sido uno de los arquitectos escuarialenses, Juan García de Alvarado, residente en esa época en Tendilla, ó Juan de la Pedrosa, maestro de obras de las que el arzobispo González de Mendoza realizó en los ámbitos que de él dependían. El autor de la mejor historia de este monasterio, fray Pedro González de Mendoza, nos dejó esta descripción de su portada: <em>rematando en punta, una bola de piedra que della penden y baxan dos cartelas hasta el frisso y bajo ellas embevida a cada lado una campana donde las cartelas rematan con bolas y fajas de piedra y en lo alto dellas y en el espacio que dexan se forma un relox circular y entre las campanas y la ventana que da luz al coro con jambas y dinteles en conformidad con lo demás</em>. Una típica portada, como se entiende, de corte manierista.<br />
El altar mayor era verdaderamente grandioso y llamativo. Se accedía a él a través de tres gradas y un arco triunfal, cuyo centro estaba ocupado por un sauce esculpido cuyas ramas alojaban muchos ángeles. En lo alto, aparecía un lienzo con la figura de la Asunción y la custodia de la Virgen con las joyas -donadas por las señoras de la casa de Pastrana- constituyendo el principal punto de referencia del edificio. Lo describía así un cronista de la época: <em>el sauce aparta sus ramas para que no estorve la vista de la Santísima Virgen que está en custodia de oro y plata que se ve desde todas partes, porque la pared que la puede impedir en la parte trasera, es toda de vidrieras con cuya transparencia se goza todo</em>.<br />
Otro de los grandes edificios de este convento de la Salceda, del que hoy quedan las más expresivas ruinas, era la Capilla de las Reliquias, situada al mediodía de la iglesia y mandada construir por Fray Pedro González de Mendoza para colocar en ella todas las reliquias que consiguió atesorar. Las paredes de este edificio estaban revestidas de azulejos en su parte inferior, alzándose luego hasta la cornisa una serie numerosa de nichos donde se albergaban las reliquias. Un altar de compleja factura manierista completaba el conjunto, cubierto de amplia cúpula hemiesférica de subidos adornos dorados.<br />
De todo aquel conjunto solo quedan hoy algunos desmochados paredones, restos de las murallas del espacio conventual, y alzada a gran altura la capilla de las Reliquias, auténtica joya de la arquitectura renacentista clasicista de la primera mitad del siglo XVII. Merece, verdaderamente, aunque solo sea con intenciones evocadoras, darse una vuelta por entre las ruinas del convento franciscano de la Salceda.</p>
<p><span style="color: #800000;"><strong>Consejos para la visita</strong></span><strong> </strong></p>
<p>Las escasas ruinas que hoy sobreviven de este cenobio, se encuentran aisladas de toda población en lo alto de las cuestas que rodean a Tendilla por oriente. Son visibles y accesibles fácilmente desde la carretera N-320 de Guadalajara a Cuenca, a la altura de su Km. 28. Lo que más sobresale de ellas, es el esqueleto de la circular «capilla de las reliquias», que en la distancia semeja antiguo castillete ruinoso. En las proximidades, y junto a la carretera, se ve un monolito que recuerda el paso de fray Francisco Ximénez de Cisneros por este monasterio.</p>

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			<p>Texto tomado del libro “<a href="https://aache.com/tienda/292-monasterios-y-conventos-de-la-provincia-de-guadalajara.html">Monasterios Medievales de Guadalajara</a>”, AACHE Ediciones.</p>

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		<title>Las cuevas de Peñalver</title>
		<link>https://aache.com/las-cuevas-de-penalver/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 10 Aug 2015 08:33:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Novedades]]></category>
		<category><![CDATA[Alcarria]]></category>
		<category><![CDATA[arquitectura popular de la alcarria]]></category>
		<category><![CDATA[bodegas]]></category>
		<category><![CDATA[bodegas de la alcarria]]></category>
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		<category><![CDATA[cuevas y bodegas]]></category>
		<category><![CDATA[peñalver]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuevas y Bodegas de Peñalver como expresión de una arquitectura popular en la Alcarria.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Uno de los elementos más interesantes de las cuevas del término de <a href="https://aache.com/tienda/40-pe%C3%B1alver-memoria-y-saber.html" target="_blank"><strong>Peñalver</strong></a> es sin duda la llamada <strong><a href="https://aache.com/tienda/47-cuevas-y-bodegas-de-pe%C3%B1alver.html" target="_blank">“Cueva de los Hermanicos”</a></strong> que adoptó ese título, hace ya muchos años, porque la tradición dice que en los huecos que forma en la montaña se retiraron a vivir dos caballeros de la Orden de San Juan a los que se apareció la Virgen María, sobre un sauce, en el transcurso de una tormenta. Del Sauce salió la Salceda, del milagro la cueva, y los <strong><em>hermanicos</em></strong> se quedaron en la leyenda.</p>
<p>Pero lo cierto es que esas cavidades, que se extienden por el interior de la montaña que bordea por su lado derecho el hondo valle del Vallejo, fueron desde hace muchos siglos verdadero monasterio subterráneo, ocupado en un principio por anacoretas franciscanos, y luego, al menos en el siglo XVIII, por ermitaños que iban “por libre”. Con un desarrollo de 75 metros de longitud, se accede a ella a través de una puerta que permite el paso de un hombre sin agacharse.</p>
<p>El cronista de la villa de Peñalver, en la Alcarria, es <a href="http://autoresdeaache.blogspot.com.es/search/label/Rebollo%20Pintado"><strong>Benjamín Rebollo</strong></a>, y es el autor de un magnífico libro en el que analiza, una por una, y con sabiduría de historiador y espeleólogo, a un tiempo, las cuevas del <a href="https://aache.com/tienda/337-pe%C3%B1alver-en-mi-memoria.html" target="_blank"><strong>término de Peñalver</strong></a>, y las bodegas del pueblo. Un libro modélico donde los haya, que en Aache hemos editado para conocer, aún mejor, la Alcarria y sus más íntimas tradiciones.</p>
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		<title>Peñalver</title>
		<link>https://aache.com/penalver/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 25 Feb 2015 19:11:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pueblos por Aache]]></category>
		<category><![CDATA[Alcarria]]></category>
		<category><![CDATA[botarga]]></category>
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		<category><![CDATA[san blas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Peñalver es una localidad de la comarca de la Alcarria, en la provincia de Guadalajara, de donde surgen los meleros, que se dedican a vender la miel de la Alcarria por toda España. tuvo castillo y tiene un gran retablo su iglesia parroquial.Anualmente concede el Premio "Su peso en miel"</p>
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			<ul>
<li><a href="http://www.ayuntamiento.es/penalver"><strong>Peñalver</strong></a> presenta una bella estampa a quienes llegan desde la meseta alca­rreña, pues el caserío se distribuye, tendido, por la empinada ladera de un cerro orientado a levante, <a href="http://www.herreracasado.com/2007/01/01/cuevas-y-bodegas-de-penalver/"><span style="color: #800080;"><strong>Peñalver</strong></span></a> constituye un conjunto de cuestudas calles, de rincones y pasadizos, de largas calles evocadoras. Se asienta en el inicio del valle que alberga luego a <a href="https://aache.com/tienda/291-glosario-alcarre%C3%B1o-tomo-i-por-los-caminos-de-la-alcarria.html">Tendilla</a>, cerca de donde nace el arroyo de este nombre, en un paraje de agreste domesticidad.</li>
</ul>
<p>Existía ya en el siglo XII, y la tradición dice que pertene­ció en señorío a doña Berenguela, madre de Fernando III el Santo, señora que fue de Guadalajara. Lo cierto es que, desde un principio, este lugar fue de la Orden Militar de San Juan, y cabeza de Encomienda. En el siglo XIII era su comendador Don Esteban. Esta encomienda de la orden sanjuanista se formaba con los lugares de Peñalver y Alhóndiga, y sus vecinos se regían, en un principio, por el Fuero de Guadalajara, y posteriormente, en 1272, el capítulo de la Orden concedió fuero propio al lugar de Peñalver y a sus vecinos. El comendador tenía su residencia en el castillo, situado en lo más alto del cerro, sobre el pueblo. Fueron comendadores de Peñalver, entre otros, don Juan de Zomorza, mediado el siglo XV, y don Alberto de Lago, a comienzos del XVI.</p>
<p>Perteneciendo todavía a la Orden de San Juan, en la primera mitad del siglo XVI, Peñalver se hizo villa, con justicias y regimiento propio. Prueba de ello es la picota que todavía existe a la entrada del pueblo, en el camino de Tendilla.</p>
<p>En 1552 fue vendida la villa a don Juan Juárez de Carvajal, obispo de Lugo, hombre de reconocido prestigio en las letras y ambos dere­chos. Murió siendo prebendado en la catedral de Toledo, y con su inmensa fortuna, las villas de Peñalver y Alhóndiga, y doce mil ducados, fundó un mayorazgo en la persona de su hijo don Garcia Juárez de Carvajal. Los impuestos que padre e hijo intentaron sacar a los peñalveros, y su régimen despótico y poco respetuoso con los vecinos, hizo que estos siempre mantu­vieran pleitos contra sus señores. La familia siguió, durante varias gene­raciones, en posesión del pueblo, pasando después a otras familias en virtud de casamientos, entre ellos al marqués de Almenara, y al duque de Híjar, quien la tenía en el siglo XVIII, poco antes de la desaparición de los señoríos.</p>
<p>Poseyó el pueblo <a href="https://aache.com/tienda/87-fortalezas-y-poder-pol%C3%ADtico-castillos-del-reino-de-toledo.html">un <strong>castillo</strong> y una <strong>muralla</strong></a> que cercaba todo el caserío. Del primero solo quedan leves restos en lo más alto del cerro sobre el que asienta la villa. Hoy está convertido en cementerio, y se pueden visitar las raíces de sus anchísimos muros, y algunos gruesos pare­dones, restos de sus torres. El castillo, tanto por su posición, como por las descripciones de antiguos cronistas, debió ser muy bello: todo su recin­to se componía de muralla almenada, con grandes torreones cúbicos en las esquinas, y una torre del homenaje de mayor envergadura. De la muralla que cercó al pueblo, solo levísimos restos quedan, especialmente de las dos magníficas puertas que daban entrada a la villa por sus extremos norte y sur, corriendo de una a otra la larguísima y sinuosa calle Mayor, cuajada de casas de añejo carácter alcarreño.</p>
<p>Ante la puerta norte, de la que queda un compacto muro de mampostería, se alza el rollo o <strong>picota</strong>, símbolo de villazgo. Es una alta columna cilíndrica de piedra, rematada en varias molduras, con un par de tallados escudos de la Orden de San Juan. Ante la puerta sur, de cuyos arcos se ven los arranques en las casas adyacentes, se situa una antigua y gran fuente.</p>
<p>En el centro del pueblo quedan los leves restos de la que fue <a href="https://aache.com/tienda/7-el-rom%C3%A1nico-de-guadalajara.html"><strong>primitiva iglesia</strong></a>, de estilo románico, cuya advocacion era Nuestra Señora de la Zarza. Dice la tradición que fue de templarios, pero lo más probable será su construcción, en el siglo XII o XIII, por los caballeros de San Juan, señores del lugar. Solo quedan los basamentos de su semicircu­lar abside, que hasta hace poco estuvo coronado de canecillos y modillones.</p>
<p>Destacando sobre el resto de las construcciones de la villa, se alza la monumental <strong>iglesia parroquial</strong>, dedicada a Santa Eulalia. Es un edificio construido en el primer cuarto del siglo XVI, de robusta estructura, en el exterior presenta de interés la gran portada principal, orientada al sur, en la cual aparece, bajo un arco escarzano, todo el paramento cuajado de tallas. En lo alto se ve, la Virgen con el Niño adorada de ángeles; dos medallones con bustos de San Pedro y San Pablo; y a lo largo de toda la portada una interminable y magnifica serie de frisos y pilastras cuajados de grutescos, roleos, escudos, conchas y símbolos de peregrinaje santiaguista. La puerta presenta una valiosa guarnición de clavos y alguazas de la misma época, y en su cancel interior aparecen unas cerrajas de forja. En la pared norte se abre otra puerta, mas pequeña, de sobrias líneas rectas, tambien renacentista, aunque algo posterior. El interior del templo es de tres naves, cubiertas de valiente crucería goti­zante, sujeta de haces de columnas adosadas, todo ello conformando un conjunto armónico, tan propio de los comienzos del siglo XVI, en que el modo gótico se entremezcla al naciente plateresco.</p>
<p>Cubriendo el paramento del fondo del presbiterio, apa­rece el gran retablo, obra magnífica con pinturas y esculturas, realizado por artistas desconocidos en el primer cuarto del siglo XVI. Se conserva en muy buen estado. La estructura de este retablo es todavía gótica. Tres cuerpos hori­zontales y una predela inferior, se parten por igual en cinco calles, la central a base de trabajo escultórico, y las cuatro laterales, simétricas, con pintura sobre tabla. Cubre todo el conjunto un guardapolvos que arranca desde el pirmer cuerpo y modela el calvario cimero: es un guardapolvos que se decora con motivos claramente renacentistas,a base de grutescos, y que alberga a trechos emblemas de la Pasion de Cristo. Rematando cada pintura, doseletes goticos finamente tallados. La separación de las calles se hace a base de finas columni­llas góticas, rematadas en pináculos sencillos, y albergando a trechos algunas pequeñas estatuillas. En la predela aparecen parejas de apóstoles; en el pirmer cuerpo, y de izquierda a derecha se representan la Resurrec­ción de Cristo, la Asunción de la virgen, la Epifanía y la Pentecostés, todas ellas de extraordinaria factura. En el segundo cuerpo, escena de apóstoles reunidos; la Anunciación, la Última Cena y dos parejas de santos y santas de dificil indentificación. Y, en el tercer cuerpo de pinturas, en el mismo orden aparecen diversas escenas, de dudosa icono­grafia, debido a su altura y poca luz que les llega: parece tratarse de una Natividad, una Flagelación, y la tercera es, con seguridad, el episodio de la Circuncisión. En la calle central, dos tallas valiosas se contemplan: arriba, un Calvario policromado; un poco más abajo, una extraordinaria talla en alabastro sin policromar de la Virgen del Rosario, de puro estilo renacimiento.</p>
<p>En el término del pueblo se ven todavía algunas antiguas y sencillas ermitas, y ya en la caída de la meseta hacia el valle de <strong>Tendi­lla</strong>, junto a la antigua “carretera de los Lagos”, se pueden visitar las ruinas de lo que fue gran <a href="https://aache.com/tienda/84-monasterios-y-conventos-de-castilla-la-mancha.html"><strong>convento franciscano de La Salceda</strong></a>. Dice la tradición popular que en aquel lugar, en una noche de tormenta, se apareció la virgen María a dos caballeros de la Orden de San Juan, que se habían perdido, y a sus llamadas de auxilio acudió, en forma de pequeña imagen posada sobre un sauce. Allí se construyó una ermita, y dos siglos después, en 1366, fray Pedro de Villacreces, se asentó allí para construir un con­vento, el primero de la reforma franciscana en Castilla. Poco a poco fue tomando incremento, y en los siglos XVI y XVII este monasterio llegó a ser riquísimo, muy poblado de frailes, y custodio de importantes obras de arte. Entre ellas podían contarse la iglesia y claustro, materialmente tapizados de grandes paneles de cerámica talaverana representando escenas de la vida de la Virgen. O la gran <strong>capilla de las Reliquias</strong>, edificio cilíndrico, de alta cúpula, del que aun se conservan hoy importantes restos, y que mandó construir en el siglo XVI don Pedro González de Mendoza. En él vivieron fray Francisco de Cisneros, que fue su guardian a finales del XV, y San Diego de Alcalá, entre otras figuras cumbres de la Orden. Sus ruinas son evocadoras y tristes. Su historia, larga y gloriosa, hoy vacía de resonancias.</p>
<p>En el folclore de Peñalver destaca su fiesta de la <a href="https://aache.com/tienda/19-fiestas-tradicionales-de-guadalajara.html"><span style="color: #ff0000;"><strong>botarga de San Blas</strong></span></a>, en la que, durante el dia 3 de febrero, recorre las calles de la villa un curioso personaje cubierto con vestimenta multicolor y máscara, que se dedica a asustar a la chiquillería y a pedir limosna en especie, sobre todo miel y embutidos, para con lo obtenido ayudar a la celebración.</p>

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			<p>Para saber más de Peñalver hay un par de libros imprescindibles.</p>
<p>El primero de ellos es «<a href="http://www.aache.com/libros1x1/3102.pdf"><strong>Peñalver, memoria y saber</strong></a>» que escribieron en 2006 José Luis García de Paz, José Ramón López de los Mozos y Antonio Herrera Casado. Aache Ediciones. Colección «Tierra de Guadalajara» nº 58. Con todo lo que quieras saber sobre historia, paisajes, personajes, arte y arqueología, costumbres, etc.</p>
<p>El segundo se debe a la pluma de <a href="http://www.aache.com/alcarrians/doroteo_sanchez.htm"><strong>Doroteo Sánchez Mínguez</strong></a>, una gran conocedor del lugar, de quien existe este libro lleno de curiosos datos especialmente etnográficos y sociales: <a href="https://aache.com/tienda/337-pe%C3%B1alver-en-mi-memoria.html"><strong>Peñalver en mi memoria</strong></a>, de 2006, con 366 páginas.</p>

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