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	<title>convento Archivos - AACHE Ediciones</title>
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		<title>Convento de San Francisco</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 23 Nov 2016 10:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Guadalajara]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El convento de San Francisco en Guadalajara es un antiguo edificio que fue fundado sobre antigua edificación de templarios. Protegida por la familia Mendoza, su cripta alberga los enterramientos de los duques del Infantado. Muestra de interesante su iglesia, de estilo gótico, y el claustro, de estética mudéjar. En el entorno surgieron edificios de vivienda y talleres de manufacturas industriales del Ejército.</p>
<p>La entrada <a href="https://aache.com/convento-de-san-francisco/">Convento de San Francisco</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-6"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
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			<p>Sobre una eminencia del terreno, al nordeste de la ciudad, y fuera ya de sus antiguas murallas, se alza el convento de San Francisco, hoy englobado en el conjunto de edificios militares y colonia de viviendas al que se denomina genéricamente <a href="https://aache.com/tienda/180-historia-de-guadalajara.html"><span style="color: #993300;"><b>fuerte de San Francisco</b></span></a>.</p>
<p>El origen de este <a href="https://aache.com/tienda/100-los-conventos-antiguos-de-la-ciudad-de-guadalajara.html" target="_blank"><span style="color: #008000;"><strong>monasterio</strong></span></a> es muy remoto, pues al parecer fue la reina doña Berenguela quien allí levantó casa para los Templarios, que tenían por misión la vigilancia de los caminos y protección de los peregrinos. Al disolverse esta Orden, en 1330, las infantas Isabel y Beatriz, hijas de Sancho IV y señoras de Guadalajara, donaron este lugar a los frailes franciscanos, que inmediatamente se asentaron en este lugar, recibiendo múltiples ayudas por parte de la ciudad: el Concejo, incluso, les concedió una limosna anual que sacaban de la renta de la harina.</p>
<p>Las ayudas de la familia Mendoza se dirigieron muy especialmente a este monasterio desde el siglo XIV: ya en 1383, cuando don Pedro González de Mendoza hizo su testamento, fundó cuatro capellanías y dio cantidades importantes para las obras del claustro de San Francisco, ordenando ser enterrado en su iglesia. Cuando en 1395 un incendio destruyó totalmente el cenobio, don Diego Hurtado de Mendoza, Almirante de Castilla, se comprometió a levantarlo de nuevo. Fue este aristócrata quien tomó el patronazgo de la capilla mayor, disponiendo ser enterrado, al igual que los herederos de su mayorazgo, en el presbiterio. Su hijo, el gran cardenal don Pedro González de Mendoza, construyó la iglesia y puso un retablo gótico, obra del artista pintor de Guadalajara Antonio del Rincón. Los restos de este retablo se conservan hoy, en tablas sueltas, en el Ayuntamiento de la ciudad.</p>
<p>La familia mendocina continuó ayudando al convento franciscano: doña Ana, sexta duquesa del Infantado, puso nuevo retablo, y don Juan de Dios de Mendoza y Silva, décimo duque, construyó bajo el presbiterio el panteón de restos mortales de sus antepasados, cometiendo el gran error de desmontar los magníficos enterramientos góticos que hacían de la capilla mayor de este templo un auténtico santuario del arte de la Edad Media, y de los que no queda descripción ni recuerdo.</p>
<p>Otras muchas ilustres familias arriacenses protegieron este cenobio, entre ellas las de los Gómez de Ciudad Real, los Orozco, los Avalos, Velázquez, Velasco y Castañeda, quienes dotaron las capillas laterales del templo, poniendo en ellas ricos altares y enterramientos.</p>
<p>En cuanto a su importancia dentro de la orden seráfica, podemos asegurar que ésta fue muy grande: en el siglo XVI lo ocupaban más de 70 frailes, siendo sus rectores figuras de la talla de fray Bernardino de Torrijos, y manteniendo una escuela de Arte y Filosofía Moral de la que salieron importantes figuras, entre ellas la de fray Antonio de Córdoba, que allí escribió en el siglo XVI una obra sobre <i>Suma de casos de conciencia</i>.</p>
<p>Durante la guerra de la Independencia fue totalmente saqueado y destrozado por los franceses. En 1835 la ley desamortizadora de Mendizábal le dejó vacío, y en 1841 le fue entregado al Ministerio de la Guerra, que hasta hoy lo ocupa, habiendo creado en su torno un centro de formación técnica y una colonia residencial que constituye un curioso ejemplo de urbanismo decimonónico.</p>

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			<p>Del antiguo <a href="https://aache.com/tienda/100-los-conventos-antiguos-de-la-ciudad-de-guadalajara.html" target="_blank"><strong>monasterio franciscano</strong></a> queda hoy una gran portada neoclásica, que da acceso a un edificio del que se conserva, retocado, parte del antiguo claustro renacentista. Y la iglesia, cuyo exterior presenta una fachada y torre modernas, construidas en este siglo imitando las líneas góticas, y un cuerpo gigantesco, de muros lisos que sustentan gruesos contrafuertes de mampostería, y ventanales apuntados en lo más alto.</p>
<p>Al interior, de nave única y capilla absidal, sorprende lo elevado de sus techumbres y lo bello de sus proporciones. Consta la nave de seis tramos: el primero, a los pies, cubierto por coro alto que se sustenta en una magnífica bóveda de crucería, con arco rebajado y atrevido; luego otros cuatro tramos idénticos, en los que se abren a cada lado sendas capillas, a través de arcos apuntados, moldurados, que apoyan en haces de columnas adosadas rematadas en collarines de vegetales exornos. Estas capillas se cubren de bóvedas de crucería. Y entre uno y otro arco de acceso a estas capillas, se adosan al muro de la nave altísimas pilastras recubiertas de haces de columnillas semicilíndricas, con basas de tipo gótico, y remate en collarines vegetales, de los que arrancan las nervadas bóvedas. El ábside también se cubre de esta manera. En lo alto de los muros se abren ventanas de apuntado arco, algunas de ellas con parteluces y calados ojivales. Su aspecto es severamente gótico, y su constructor fue, según probanza documental, el cardenal de España don Pedro González de Mendoza. Muros y capillas están totalmente vacíos de decoración.</p>
<p>Bajo el ábside se encuentra el ostentoso panteón ducal de la casa del Infantado, que mandó construir el décimo duque, don Juan de Dios de Mendoza y Silva, y cuyas obras corrieron a cargo de los maestros Felipe Sánchez y Felipe de la Peña, quienes lo construyeron entre 1696 y 1728, a imitación del que Crescenzi había trazado para el Escorial. Se accede a este panteón por escalera que surge de la pared de la epístola en el ábside del templo, que se encuentra en un rellano con la que viene desde el exterior a través de una puerta abierta en el muro tras la cabecera de la iglesia. Es de planta elíptica, convertida en poligonal mediante aplanadas pilastras; una bóveda rebajada, dividida en plementos y ornamentada con decoración vegetal, en relieve, descansa sobre el friso directamente. En las paredes se colocan, unas sobre otras, las urnas sepulcrales de los Mendoza, de traza similar a las reales de El Escorial. Paredes y suelo se tapizan de mármol rosa y negro, procurando al recinto una sobrecargada belleza barroca. La invasión francesa, y otras agresiones y abandonos, dan hoy a este monumento un aspecto desolador.</p>
<p>En 1859 se trasladaron a Pastrana, a su iglesia Colegiata, en varias urnas, los restos de algunos Mendoza ilustres, entre ellos se cree que los del primer marqués de Santillana, aunque es difícil asegurarlo tras haber sido derramados y confundidos los restos de esta familia, en 1813, sobre el pavimento de este enclave, que se completa con una pequeña capilla de elevada cúpula apuntada, cuya espalda se cubre al exterior con ostentosa fachada manierista de blanca piedra sillar.</p>

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		<title>Salmerón</title>
		<link>https://aache.com/salmeron/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 20 Nov 2016 17:41:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pueblos por Aache]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Salmerón está en la Alcarria de la provincia de Guadalajara. Paso importante de la Ruta de la Lana o Camino de Santiago de Levante, acoge un rico patrimonio artístico del que destaca su grandiosa plaza mayor, su iglesia parroquial, con detalles góticos y renacentistas, y la antigua Casa de la Inquisición que hoy es albergue de peregrinos jacobeos.</p>
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			<p>Desde las altas mesetas que por el norte cierran el amplio valle del río Guadiela van descendiendo arroyos entre los que destaca el de Valmedina, en cuya orilla derecha, y sobre un otero, asienta el pueblo de <a href="http://www.villadesalmeron.es"><span style="color: #993300;"><strong>Salmerón</strong></span></a>. Las mesetas son el último reducto de gran planicie elevada que muestra la comarca de la Alcarria de Guadalajara. Su caída hacia el Guadiela se hace con manchas densas de sabinares y carrascales, y algunos olivos y viñedos en las partes bajas. Salmerón es pueblo grande, de aspecto pulcro, muy bien cuidado y urbanizado, con vida activa y medida en su ambiente rural.</p>
<p>Su historia es común a los otros pueblos y lugares que conforman la «Hoya del Infantado», de los que sobresalen Alcocer, Valdeolivas y el propio Salmerón. Tras la reconquista de la comarca, en la segunda mitad del siglo XII, cuando las fuerzas cristianas de Alfonso VIII arrinconaban progresivamente a los árabes hacia Cuenca, esta zona quedó incluida en la Tierra y Común de Huete. Pasó de ser señorío real, a propiedad particular cuando, mediado el siglo XIII, Alfonso X el Sabio, entregó el señorío de los pueblos de la «hoya» de Cifuentes, Viana, etc., a doña Mayor Guillén de Guzmán. De esta pasó a su hija doña Beatriz, reina de Portugal, y a la hija de ésta, la infanta doña Blanca, quien acabó vendiéndoselo a don Juan Manuel. Este infante, a comienzos del siglo XIV, levantó junto a Salmerón un fuerte castillo, en el que vivió y terminó de escribir su conocido libro «El Conde Lucanor». De este pasó al infante don Pedro, marqués de Villena y conde de Denia, a quien se lo compró don Micer Gómez de Albornoz en la segunda mitad del siglo XIV. Sucedió en el señorío don Juan de Albornoz, y a éste su hija doña María de Albornoz, la cual casó con don Enrique de Villena <em>el Nigromántico</em>, quien en el castillo de Cifuentes durante largos años se dedicó a escribir libros de extrañas temáticas astrológicas. María de Albornoz lo donó a su primo el condestable don Álvaro de Luna, mediado el siglo XV. Al Condestable le heredó su hijo don Juan, menor de edad, y a éste se lo quitó el rey Enrique IV para entregárselo, en 1471, a don Diego Hurtado de Mendoza, segundo marqués de Santillana, a quien en 1475 hicieron los Reyes Católicos primer duque del Infantado. En poder de esta familia prosiguió durante las siguientes centurias.</p>
<p>En Salmerón destacan, por una parte, el noble ámbito de su <strong>plaza mayor</strong>, en una de cuyas vertientes se alza el ábside de la iglesia; en otro costado el <strong>Ayuntamiento</strong>, edificio del siglo XVIII con soportales, que muestran en su fachada grabadas curiosas frases o arengas moralizantes, además de un par de escudos con leones rampantes. El resto de la plaza con casas típicas alcarreñas, que abundan por el resto del pueblo, con soportales y limpios enfoscados. Varias <strong>casonas nobiliarias</strong> se reparten por el caserío, algunas con escudos tallados; otras con fachada de sillería y portones adovelados, todas interesantes muestras de construcción civil de los siglos XVI al XVIII. En la calle Mayor vemos un caserón de sillares de gran empaque. donde estuvieron situadas las antiguas escuelas. Se le denomina El Pósito y Casa de la Inquisición. Es este uno de los edificios más antiguos del pueblo, y a lo largo de su existencia ha servido como cárcel, pósito municipal y Casa Consistorial. Tiene un portón de arco semicircular adovelado y cuatro grandes ventanales en el piso superior.</p>

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			<p>La <strong>iglesia parroquial</strong> es un enorme edificio de sillería que muestra al exterior tres portadas. La meridional es severamente clasicista, mientras que la del muro occidental presenta un estilo plateresco popular con múltiple arcada semicircular, en algunos de cuyos arcos se inscriben rosetas, y bustos de apóstoles, con cruz de Calatrava en la clave. La portada del norte, mal tapada por una valla, presenta una línea renacentista más purista, adornando sus enjutas con un par de escudos. El interior es de aspecto noble y de limpia arquitectura renacentista, con algunos retablos interesantes.</p>
<p>Del antiguo <strong>castillo</strong> de don Juan Manuel, que construyó en el siglo XIV junto al pueblo, ya nada queda si no es el recuerdo. Estuvo situado en un oteruelo al sur del pueblo, donde hoy está el cementerio. Cerca también de Salmerón, existió hasta el siglo XVIII otro castillo que llamaron de «Alvar Fáñez», del que tampoco quedan restos.</p>
<p>También en el mismo arroyo de Valmedina, antes de llegar a Salmerón, y al pie de alta sierra que se ondula en la caída de la meseta hacia el Guadiela, se ve la abierta <strong>ermita de Nuestra Señora del Puerto</strong>, situada aguas debajo de donde hasta hace unos años estuvieron las ruinas de lo que fue <a href="http://librosdeguadalajara.blogspot.com.es/2009/08/memoria-de-un-convento-salmeron-en-la.html"><strong>convento de frailes agustinos de Nuestra Señora del Puerto</strong></a>. En ese monasterio se impartieron enseñanzas de artes y gramática, y acabó su vida con la Desamortización. La leyenda dice que fue fundado por alto dignatario de la corte de Alfonso XI, don Gil Martínez, a quien le salió en este paraje, estrecho «puerto» para la imaginación popular, una gran <em>sierpe</em> a la que venció invocando a la Virgen María y prometiendo erigir en aquel lugar un monasterio. Hoy queda viva la devoción a esta <em>Virgen del Puerto</em> en la pequeña ermita que está junto a la carretera que conduce al pueblo.</p>
<p>Es sumamente interesante el libro escrito por la profesora <a href="http://www.aache.com/alcarrians/hualde.htm"><strong>Pilar Hualde Pascual</strong></a>:<a href="https://aache.com/tienda/133-historia-del-convento-de-agust%C3%ADn-de-santa-mar%C3%ADa-del-puerto-de-salmer%C3%B3n.html"><span style="color: #800000;"><em><strong> «Historia del Convento de Agustinos de Santa María del Puerto de Salmerón»</strong></em></span></a>, Aache Ediciones. Guadalajara, 2009. 144 páginas, muchas ilustraciones, en el que se narra al detalle la historia, patrimonio, leyendas y datos sobre esta antigua institución monástica.</p>
<p>En otra publicación aparece referida la historia de este Santuario de Santa María del Puerto. Es en el manuscrito de Baltasar Porreño: <a href="https://aache.com/tienda/558-santuarios-del-obispado-de-cuenca.html"><em><strong>«Santuarios del Obispado de Cuenca y personas ilustres en santidad que en él ha habido»</strong></em></a>, en edición sobre CD, con estudio introductorio y biográfico del autor de <a href="http://www.aache.com/alcarrians/hualde.htm">Pilar Hualde Pascual</a>. Aache Ediciones. Guadalajara, 2015. 480 páginas en formato PDF sobre CD.</p>

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</div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-6"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper"><div class="vc_btn3-container vc_btn3-center vc_do_btn" ><a class="vc_general vc_btn3 vc_btn3-size-md vc_btn3-shape-rounded vc_btn3-style-modern vc_btn3-block vc_btn3-icon-left vc_btn3-color-blue" href="http://www.villadesalmeron.es" title="" target="_blank"><i class="vc_btn3-icon fa fa-book"></i> Más información</a></div></div></div></div><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-6"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper"><div class="vc_btn3-container vc_btn3-center vc_do_btn" ><a class="vc_general vc_btn3 vc_btn3-size-md vc_btn3-shape-rounded vc_btn3-style-classic vc_btn3-block vc_btn3-icon-left vc_btn3-color-juicy-pink" href="http://aache.com/tienda/133-historia-del-convento-de-agust%C3%ADn-de-santa-mar%C3%ADa-del-puerto-de-salmer%C3%B3n.html" title="" target="_blank"><i 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		<title>Iglesia de Santiago</title>
		<link>https://aache.com/iglesia-de-santiago/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Feb 2015 11:11:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Guadalajara]]></category>
		<category><![CDATA[convento]]></category>
		<category><![CDATA[conventual]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>La iglesia de Santiago, en Guadalajara, es un espectacular ejemplo de arquitectura gótica/mudéjar. Primitivamente construida para templo conventual de la comunidad de monjas de Santa Clara, desde hace siglo y medio es parroquia de la parte baja del burgo.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>La <a href="https://aache.com/tienda/33-guadalajara-ciudad-abierta.html"><strong>iglesia parroquial de Santiago</strong></a>, es la que antiguamente fue del <a href="https://aache.com/tienda/100-los-conventos-antiguos-de-la-ciudad-de-guadalajara.html"><strong>convento de Santa Clara</strong></a>. Se trata de un magnífico edificio del siglo XIV, con algunos aditamentos posteriores y una restauración moderna que ha devuelto al templo su originario carácter. El <a href="http://librosdeguadalajara.blogspot.com.es/2010/10/un-nuevo-gran-libro-de-layna.html">convento de Santa Clara</a> fue primeramente fundado por doña Berenguela, hija de <a href="http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/alfonso_x.htm" target="_blank"><strong>Alfonso X de Castilla</strong></a>, y más tarde, en 1299, asentado en el lugar definitivo -centrando lo que por entonces era poblada judería- gracias a la magnanimidad de la infanta doña Isabel, señora de Guadalajara, hija de Sancho IV y de María de Molina.</p>
<p>La iglesia se construyó hacia la segunda decena del siglo XIV. Hoy es lo único que subsiste del antiguo convento, pues, una vez emigradas a Valencia, en 1912, las monjas clarisas, se construyó un hotel sobre el edificio monasterial, conservándose así la portada y el claustro, que hace algunos años fueron definitivamente desmontados y trasladados a una finca de Los Santos de la Humosa (Madrid), propiedad de la familia Figueroa. Esta misma familia donó el templo clariso a la ciudad, para que en él se instalara la parroquia de Santiago -derruida la antigua de este nombre, que estaba situada junto al palacio del Infantado, en los últimos años del siglo XIX- y hoy continúa con esta advocación.</p>
<p>Ofrece el templo una fachada a mediodía, de mampuesto con hiladas de ladrillo, con portada central, de piedra, constituida por dos columnas apoyadas en prismáticos pilastrones, y encima un liso entablamento con hornacina que alberga antigua talla pétrea de Santa Clara, y aún más arriba un bello escudo real, exento. Es obra del siglo XVII. Se aprecia también, desde el exterior, parte del muro de poniente, que sobresale sobre la moderna estructura de una entidad de ahorro. Y, desde el patio de la casa-curato, el magnífico ábside orientado a levante, todo él construido con ladrillo, sostenido por contrafuertes de lo mismo, en neto estilo mudéjar.</p>
<p>Al interior, que se ofrece en planta más baja que la de la calle, habiéndose resuelto el problema del acceso mediante una escalera que baja al nivel primitivo, sorprende la magnificencia de su arquitectura, gótico-mudéjar en la mejor tradición castellana. De tres naves, separadas por pilastras octogonales, de sillería, con basas y capiteles de traza gótica. Sostienen elevados arcos apuntados, que aún rematan la nave central en muro surcado de ventanas delgadas y apuntadas también, entre las cuales aparecen escudos reales enmarcados por buenos conjuntos de decoración geométrica de yesería, de la misma época. Remata el conjunto un artesonado original, pero sencillo. Los muros laterales de las naves, así como el de los pies del templo, son de mampuesto e hiladas de ladrillo. Un gran arco, coronado por polícromo escudo real señala el lugar del antiguo ingreso al templo. Hoy ocupa su vano un moderno órgano musical.</p>
<p>La cabecera del templo, que no tiene crucero, se constituye con el ábside y dos capilllas en que rematan las naves laterales. El ábside es una pieza poligonal, de altos muros de la misma estructura que el resto del edificio, con seis ventanales alargados y apuntados, y una cúpula nervada y gallonada en la que el ladrillo cobra su vistosidad máxima. Unos arcos apuntados laterales en los muros del ábside, dan paso a las dos capillas laterales.</p>
<p>La de la nave de la epístola es la llamada <em>capilla g</em><em>ótica</em> que fundó en 1452 el contador del Reino y regidor de la ciudad, don <span style="color: #008000;"><a style="color: #008000;" href="https://aache.com/tienda/obras-de-layna-serrano/100-los-conventos-antiguos-de-la-ciudad-de-guadalajara.html" target="_blank"><strong>Diego García de Guadalajara</strong></a></span>, y en ella vemos, sobre el friso de letra gótica en que se dice esta circunstancia, una magnífica cúpula de nervaturas y gallones atrevidos, con pinturas de dragones y escudos del fundador, apareciendo en un muro de ella, lápida sepulcral, con escudos y leyenda alusivos a sus ascendientes.</p>
<p>La capilla que remata la nave del Evangelio es más moderna, del siglo XVI en sus comienzos, y fue trazada muy probablemente por <a href="https://aache.com/tienda/guadalajara-ciudad/267-el-renacimiento-en-guadalajara.html" target="_blank"><span style="color: #333399;"><strong>Alonso de Covarrubias</strong></span></a>. Consta de un alto arco de entrada, de muy aguda ojiva, exornado en un intradós por casetones con rosáceas, y apoyado en altísimas pilastras que culminan en bellos capiteles foliáceos de tipo corintio. Su cúpula es de nervatura, de tradición gótica. En su interior vemos, al fondo, el mausoleo plateresco que mandó construir para su enterramiento el fundador de la capilla, don Juan de Zúñiga, caballero de Santiago y embajador en Portugal hacia 1525. Consta de dos aplanadas pilastras entre las que queda un arcosolio de medio punto, casetonado en su intradós, y sobre él un bello friso, muy adornado de grutescos como el resto del enterramiento, coronándose con trilobulada concha en cuyo interior, así como en la basa, aparece el escudo de Zúñiga y Orozco. En el interior de ese nicho estuvo la estatua yacente del caballero alcarreño, que fue vendida por las monjas a un anticuario en los principios de este siglo, ignorándose su actual paradero. Su situación primitiva fue más baja, apoyado directamente sobre el suelo, en el muro izquierdo donde hoy se ve una lápida con escudos nobiliarios y leyenda alusiva a la abuela del fundador, doña Isabel de Vera, señora de Rello.</p>
<p>En el templo lucen otros detalles artísticos, modernos, puestos en la última restauración, que suman valor a este magnífico templo arriacense.</p>
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