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	<title>Entrepeñas Archivos - AACHE Ediciones</title>
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	<title>Entrepeñas Archivos - AACHE Ediciones</title>
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		<title>Sacedón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 16 Feb 2015 07:15:26 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pueblos por Aache]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Sacedón es un municipio de la comarca de la Alcarria en la provincia de Guadalajara, en cuyo término se levantó un embalse, el de Entrepeñas, que recoge el agua de la cabecera del río Tajo, para entregarlo al completo en los regadíos de la Huerta de Murcia.</p>
<p>La entrada <a href="https://aache.com/sacedon/">Sacedón</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div class="wpb-content-wrapper"><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-12"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
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			<p><a href="https://aache.com/tienda/338-saced%C3%B3n-un-siglo-de-im%C3%A1genes.html"><strong>Sacedón</strong></a> aparece situado en un suave recuesto al pie de alto cerro, en las proximidades del Tajo, y en plena Alcarria de olivos y tomillares. Su origen es muy remoto, se pierde en la noche de los tiempos. Quieren las tradiciones que fuera lugar, importante y muy poblado, de iberos y luego de romanos. El caso es que solo consta su existencia cierta en la Baja Edad Media, en que aparece como aldea de la jurisdicción de Huete, formando parte de su Común de Villa y Tierra. A esta población alcarreña, tan importante durante los siglos medievales y aun posteriores, se halla ligado Sacedón en su primera historia.</p>
<p>Después, en 1553, se independiza adquiriendo del Emperador Carlos I el título de Villa por sí, con jurisdicción propia. Título que fue confirmado por reyes posteriores, y especialmente por Felipe V, en 1742. Fue a partir del siglo XVII mayorazgo de la casa del Infantado, perteneciendo en principio a don Gaspar de Sandoval Silva Mendoza y de la Cerda, hermano del duque a quien luego pasó. Y en el XVIII, durante la Guerra de Sucesión, sufrió tantos destrozos que quedó prácticamente despoblado. Hoy ha conseguido levantar notablemente su economía y actividad, debido en gran parte a la construcción en su término del embalse de Entrepeñas, y la consiguiente creación, a lo largo de centenares de kilómetros de costa, de numerosos complejos urbanísticos y de recreo. Aunque a finales del siglo XX y principios del XXI el trasvase de esas aguas a la cuenca del Segura, han dejado el embalse casi vacío, y sin objeto tantas previsiones, quedando la villa y su comarca en un ambiente de depresión económica.</p>
<p>En Sacedón debe admirar el visitante su <strong>iglesia parroquial</strong>, con portada de severas líneas clasicistas, gran torre prismática, y un interior de tres naves y cúpulas nervadas, con un coro alto a los pies del templo y gran capilla mayor. Sus muros están desnudos por destrucción en la Guerra Civil de 1936‑39 de sus obras de arte.</p>
<p>La primitiva iglesia sacedonense debió de ser de muy pequeño tamaño, encontrándose ubicada en el lugar en que hoy se levanta la ermita de la Santa Cara de Dios. En ella se practicaba el culto a Nuestra Señora de Gracia. La construc­ción de la parroquia actual data del siglo XVII. La Capilla de los Cristos se edificó en 1615, mientras que la torre y la portada, de estilo renacen­tista, es de 1616. La torre ac­tual no es la original. La primi­tiva estaba techada con pizarra hasta que una chispa eléctrica la destruyó en 1819. Posterior­mente se restauró, en 1852 se forró de plomo y en 1959 se cubrió de cemento quedando rematada por la actual azotea o terraza.</p>
<p>También en el pueblo se conserva la <a href="https://aache.com/tienda/181-historia-de-saced%C3%B3n-patrimonio-y-costumbres.html"><span style="color: #800000;"><strong>ermita de la Cara de Dios</strong></span></a>, obra sencilla del siglo XVIII, pero espectacular de líneas y volúmenes de estética barroca, en la cual se veneraba, dentro de un retablo barroco, un trozo de lienzo de pared con un rostro pintado, que según la tradición había aparecido milagrosamente dibujado al clavar sobre una pared el puñal de un blasfemo. Se ubica sobre lo que antaño fuera el Hospitalillo de Nuestra Señora de Gracia. Al <em>Santo Rostro</em>, en cuyo honor se celebran las fiestas de agosto, las crónicas sacedonenses le atribuyen numerosos milagros. La ornamentación de muros, cornisas y capiteles es profusa de temas florales, muy recargada en capiteles y columnas. Su estructura consta de una sola nave rematada en crucero y este a su vez en una esbelta cúpula. En el presbiterio se halla el retablo en cuyo cen­tro está incrustada la Santa Cara. La que hoy se puede ver no es la original, que desapareció durante la Guerra Civil, sino una copia, que es igualmente venerada por el pueblo de Sacedón.</p>
<p>La patrona de Sacedón es la <em>Virgen del Socorro</em>. Se le rinde culto en la ermita que lleva su nombre, situada a unos ocho kilómetros de la localidad, entre los montes que cercan al río Tajo. La leyenda dice que en esos montes donde ahora está situada la er­mita, un cazador se vio asaltado por una gran serpiente y al ver su vida en peligro se encomen­dó a la Virgen, la pidió socorro, y esta se lo concedió. En aquel lugar se edificó esta ermita, y el primero de septiembre de cada año, los sacedonenses acuden en romería a alabar a su Virgen. La tradición afirma que el nombre del cazador de la leyenda era Do­mingo López del Socorro, siendo él mismo quien en 1613 mandó construir con su dinero la ermita, siendo también el promotor del traslado allí de la imagen desde la iglesia. En 1700 los vecinos repara­ron y ampliaron la ermita pri­mitiva, pues la consideraron muy pequeña. En el siglo XIX vol­vió a modificarse en sucesivas restauraciones, y tras la Guerra Civil hubo que acometer nue­vas reparaciones y sustituir la imagen, desaparecida durante la contienda. En 1954 se erigió un vía crucis en el camino desde el pueblo a la ermita del Socorro.</p>
<p>En lo alto del cerro de la Coronilla, y como obsequio de la Confederación Hidrográfica del Tajo al terminar las obras de los embalses de Entrepeñas y Buendía, en 1956 se erigió un grandioso monumento al Sagrado Corazón de Jesús, que consta de alto graderío, arcadas de piedra y sobre ellas un pedestal que sirve de peana a una estatua de Cristo de cinco metros y medio de altura, teniendo 23 metros todo el monumento. Fue su autor Domingo Díaz‑Ambrona, y el escultor de la imagen el murciano Nicolás Martínez.</p>
<p>El <a href="https://aache.com/tienda/181-historia-de-saced%C3%B3n-patrimonio-y-costumbres.html"><strong>embalse de Entrepeñas</strong></a>, obra magna de la ingeniería hidráulica española, se construyó para producción de energía eléctrica represando las aguas del río Tajo en un lugar especialmente angosto de su trayecto. Lugar que ya desde muy antiguo estaba rodeado de leyendas por lo tenebroso de su entorno. En la parte baja de las llamadas <em>peñas del Infierno</em> se encuentra aún el viejo puente de piedra que cruzaba el río. El panorama, a pesar de la construcción del embalse, residencias y jardines accesorios, continúa siendo de inolvidable belleza.</p>
<p>Fueron terminadas las obras en 1956, acudiendo a su inauguración el general Franco. La cola del embalse alcanza unos cincuenta kilómetros de costa al introducirse las aguas por diversos valles, formando calas y rincones rodeados de montes y pinares en los que han surgido infinidad de urbanizaciones y núcleos residenciales. Turísticamente ha sido bautizado el embalse de Entrepeñas como el <em>Mar de Castilla </em>y <em>Costa de la Miel</em>, sirviendo sus aguas para la práctica de la pesca (lucio, carpa) y los más variados deportes náuticos.</p>
<p>Simplemente como recuerdo, es preciso mencionar cómo en el término de Sacedón, a ocho kilómetros de la villa, en una vaguada afluente del Guadiela, se encontraban los baños que fueron aprovechados desde la más remota antigüedad por los romanos (que los llamaron Thérmida), por los árabes (Salambir) y luego por muchos otros personajes, como el Gran Capitán, que en ellas curó del reumatismo que padecía. Desde el siglo XV aproximadamente, a Sacedón se le ponía de apellido «de los Baños», pues la fama de éstos fue creciendo, hasta que en el siglo XIX comenzó a utilizarlos la familia real española, que acudió por primera vez a ellos en 1814. Fernando VII decidió construir allí un palacio y una colonia que llamó <strong>La Isabela</strong> en honor de su esposa la reina Isabel de Braganza. El lugar fue rápidamente acondicionado, poblándose con una urbanización perfecta, con rectas calles, anchas plazas y edificios magníficos. De todo ello queda sólo algún plano, y unas cuantas fotografías, pues desapareció bajo las aguas del embalse de Buendía, en las que los submarinistas pueden encontrar el espectáculo inédito de un pueblo borbónico cubierto de algas y tamizado de la grisácea luz de las profundidades acuáticas. O bien contemplarlas y pasear entre ellas en las cada vez más frecuentes temporadas en las que el agua baja tanto que los restos de La Isabela a floran a la superficie.</p>

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</div></div></div></div></div><div class="vc_row wpb_row vc_row-fluid"><div class="wpb_column vc_column_container vc_col-sm-8"><div class="vc_column-inner"><div class="wpb_wrapper">
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			<p>Para saber más de <a href="https://aache.com/tienda/338-saced%C3%B3n-un-siglo-de-im%C3%A1genes.html"><strong>Sacedón</strong></a> y su comarca, es imprescindible consultar estos libros:</p>
<p><a href="https://aache.com/tienda/181-historia-de-saced%C3%B3n-patrimonio-y-costumbres.html"><strong>Historia de Sacedón. Patrimonio y costumbres</strong></a><br />
de Jesús Mercado Blanco, María Jesús Moya Benito y Antonio Herrera Casado<br />
Aache Ediciones. Guadalajara, 2003. 382 páginas, numerosas ilustraciones</p>
<p><a href="https://aache.com/tienda/338-saced%C3%B3n-un-siglo-de-im%C3%A1genes.html"><strong>Sacedón, un siglo de imágenes</strong></a><br />
de María Jesús Moya Benito y Jesús Mercado Blanco<br />
Aache Ediciones. Guadalajara, 2005<br />
Aache Ediciones. Guadalajara, 2005. 192 páginas, totalmente ilustrado con fotos antiguas.</p>

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			<a href="https://aache.com/tienda/guadalajara-provincia/181-historia-de-sacedón-patrimonio-y-costumbres.html" target="_self" class="vc_single_image-wrapper   vc_box_border_grey"><img fetchpriority="high" decoding="async" width="400" height="574" src="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2015/02/Sacedon.jpg?fit=400%2C574&amp;ssl=1" class="vc_single_image-img attachment-full" alt="Sacedon y Entrepñas La Isabela corcoles Monsalud" title="sacedon" srcset="https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2015/02/Sacedon.jpg?w=400&amp;ssl=1 400w, https://i0.wp.com/aache.com/wp-content/uploads/2015/02/Sacedon.jpg?resize=348%2C500&amp;ssl=1 348w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></a>
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		<title>Alocén, alegría de la Alcarria</title>
		<link>https://aache.com/alocen/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Aache]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 07 Feb 2015 18:05:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Pueblos por Aache]]></category>
		<category><![CDATA[Alcarria]]></category>
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		<category><![CDATA[Arte barroco]]></category>
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		<category><![CDATA[Monsalud]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Alocén es un pueblo de la provincia de Guadalajara, situado en la orilla derecha del río Tajo, en plena Alcarria, y desde cuya altura panorámica se divisan hermosas perspectivas de la comarca.</p>
<p>La entrada <a href="https://aache.com/alocen/">Alocén, alegría de la Alcarria</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Asienta este bello pueblo alcarreño , del que bien podríamos lanzar el slogan de «<a href="https://aache.com/tienda/330-historia-de-la-villa-de-aloc%C3%A9n.html" target="_blank"><em><strong>Alocén, alegría de la Alcarria</strong></em></a>«, en la altura de la abrupta margen derecha del <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tajo"><strong>río Tajo</strong></a>, sobre empinada cuesta y entre arboledas y arroyos que desde la meseta de Alcarria van descendiendo con prontitud y violencia hacia el cauce hondo del gran río, ahora amansado en el amplísimo <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Embalse_de_Entrepe%C3%B1as"><strong>embalse de Entrepeñas</strong></a>. No sólo es hermoso el lugar en que se encuentra Alocén, sino que es también de gran valor el paisaje que desde el mismo pueblo, o aún desde el borde de la meseta, puede contemplarse. El llamado <span style="color: #993300;"><strong><em>mirador de Alocén</em></strong></span> es un enclave junto a la carretera que va al pueblo, procedente de El Olivar, y donde existen aparcamientos de automóviles, bancos y rústicas barandas; la vista que desde él se vislumbra es de increíble amplitud, abarcando hasta las serranías de Cifuentes, con los resaltes de las Tetas de Viana, y frente a los cuestarrones de Pareja y Chillarón, mientras que río abajo se pierde la distancia sobre el cauce del Tajo y llega a los montes de Altomira, de Huete y <span style="color: #ff0000;"><a style="color: #ff0000;" href="http://librosdeaache.blogspot.com.es/2013/02/serraniadecuenca.html"><strong>serranías de Cuenca</strong></a></span>. Por uno y otro lado, el pantano con sus miles de hectáreas de límpida agua forma contrapunto a esta belleza. Sin duda alguna, uno de los más reveladores y hermosos parajes de <a href="https://aache.com/tienda/26-la-alcarria-de-guadalajara.html"><span style="color: #333399;"><strong>la Alcarria</strong></span></a>.</p>
<p>Deriva el nombre de <a href="https://aache.com/tienda/330-historia-de-la-villa-de-aloc%C3%A9n.html"><span style="color: #800000;"><strong>Alocén</strong></span></a> de la arábiga palabra <em>alfoz</em>, que viene a significar lugar o paso. Desde el momento mismo de la reconquista de la Alcarria, en los finales años del siglos XI, perteneció Alocén en calidad de pago o alquería al <a href="http://librosdeaache.blogspot.com.es/2013/02/monsalud.html"><strong>monasterio cisterciense de Monsalud</strong></a>, fundado por Alfonso VIII. Los monjes aprovechaban la agricultura, molinos, ganado, etc. del término, sobre el que ejercían señorío y cobraban impuestos. La jurisdicción correspondía a Huete, en cuyo Común estaba el lugar. En el siglo XV, en sus finales, Alocén se hizo Villa. Y en 1562, los monjes de Monsalud decidieron vender el enclave alcarreño a un hidalgo santiaguista, vecino de Huete: don Gaspar Fernández de Parada, quien pagó por ello 4.000 ducados. Inmediatamente, la villa decidió ejercer derecho de tanteo, para así comprarse a sí misma, y tener no sólo su jurisdicción, sino su propio señorío, eligiendo a los oficiales y escribanos entre sus propios vecinos. Obtuvo su pretensión en 1587, pagando al anterior poseedor la cantidad de 6.400 ducados, y colocando entonces horca y picota, instalando también cárcel, cuchillo y cepo. Nada de particular sucedió después que perturbara la tranquila vida rural de la villa alcarreña.</p>
<p>Es pintoresco el pueblo, de calles empinadas, casas antiguas, de recia textura de sillarejo calizo, con detalles típicos de la arquitectura popular alcarreña, aleros tallados, ventanas con rejas de forja, parras adosadas a las fachadas, escudo, etc. La <strong>iglesia parroquial</strong> de Nuestra Señora de la Asunción asienta en un estrecho rellano de la montaña, con un atrio descubierto y rodeado de barbacana al sur del mismo. Esta es una magnífica construcción de avanzado el siglo XVI, de robusta fábrica de sillar, torre cuadrada, y una portada sobre el muro meridional de clásicas y severas aunque elegantes líneas. El interior es de tres naves separadas por cilíndricos pilares, y cubiertas por bóvedas de crucería y aristones. El retablo mayor es barroco, no malo, con su estructura policromada. Otros dos retablos, también barrocos y de buen arte, ocupan los brazos del crucero. En uno de ellos se venera la talla del Santo Cristo del Amparo. En la sacristía hay una buena colección de ropas litúrgicas, con un terno de seda, del siglo XVIII, en cuya capa figura un gran faldón con la imagen de la Virgen. También hay un cuadro representando la aparición de la Virgen del Madroñal, por la que existe gran devoción en Alocén. También pueden verse diversas piezas de orfebrería, entre las que destacan algunos cálices, un portapaz regalado por el cardenal Tavera, una lámpara de plata barroca, muy buena, y diversas insignias de cofradías. Con todo ello se ha montado un curioso “museo parroquial” visitable. A la entrada del pueblo, junto a la carretera, en la zona denominada “la Castellana”, se alza el <a href="http://librosdeaache.blogspot.com.es/2013/02/rollos-y-picotas.html">rollo o <strong>picota</strong></a>, muy deteriorada, que en el pueblo denominan “la horca”. Debe admirarse, además, los restos de la que fue última <strong>estación del ferrocarril del Tajo</strong>, que desde el valle se subió al pueblo cuando subieron las aguas del embalse. Y en su término asienta, sobre la orilla derecha del embalse de Entrepeñas, la Escuela Provincial de Vela, un lugar idílico en que puede practicarse con los medios más modernos el deporte de la navegación a vela.</p>
<p>Natural de <strong>Alocén</strong> fue fray José García Doblado, fraile agustino que vivió en el siglo XVIII, y que adquirió justa fama por su maestría como buen dibujante y extraordinario grabador, tanto de temas religiosos como profanos, mapas, etc.</p>
<p>Quien mejor ha estudiado la historia y el patrimonio de la villa de Alocén es el historiador <a href="http://autoresdeaache.blogspot.com.es/search/label/Garc%C3%ADa%20L%C3%B3pez">Aurelio García López</a>, quien en 2010 vio publicado, con lujo de imágenes y en un libro espléndido, su trabajo investigativo en torno al pueblo, siendo esta obra titulada <a href="https://aache.com/tienda/330-historia-de-la-villa-de-aloc%C3%A9n.html"><span style="color: #800000;"><strong>«Historia de la Villa de Alocén»</strong></span></a> la que se hace imprescindible para conocer en toda su dimensión el devenir de esta población alcarreña.</p>
<p>Además aparecen otros datos sobre Alocén en el libro de <a href="http://autoresdeaache.blogspot.com.es/search/label/Serrano%20Belinchon">Serrano Belinchón</a> <a href="https://aache.com/tienda/26-la-alcarria-de-guadalajara.html"><strong>«La Alcarria de Guadalajara»</strong></a>.</p>
<p>La entrada <a href="https://aache.com/alocen/">Alocén, alegría de la Alcarria</a> aparece primero en <a href="https://aache.com">AACHE Ediciones</a>.</p>
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