José Antonio Alonso Ramos

José Antonio Alonso Ramos

 

Profesor de Enseñanza General Básica.
Etnógrafo. Investigador..
Nació en Robledo de Corpes (Guadalajara).
Ha sido director de la Escuela Provincial de Folklore.
Autor de letra y música de canciones de tipo popular castellano. 

JOSÉ ANTONIO ALONSO, UNA VIDA DEDICADA A LA RECUPERACIÓN DE LAS TRADICIONES POPULARES.

Por Marisa Barrios. Revista “Castilla-La Mancha“, noviembre 2004.

La Escuela de Folklore de Guadalajara fue creada en 1984 para contribuir a la recuperación de la cultura autóctona de esta tierra que, en aquel momento, se encontraba en retroceso. Actualmente celebra su veinte cumpleaños, diecisiete de los cuales ha vivido intensamente José Antonio Alonso, su director hasta hace poco.

La Escuela de Folklore de Guadalajara ha sido distinguida con el Premio Nacional de Folklore “Agapito Marazuela”, que reconoce la labor de investigación y divulgación de la música y la cultura tradicionales. Dicho galardón, el más prestigioso de los que existen en España en esta materia, ha valorado el trabajo desarrollado desde su creación para detener la vertiginosa pérdida de la tradición cultural de la provincia debido a los problemas derivados de la despoblación rural, la emigración y el envejecimiento.

Al frente de la Escuela, que depende de la Diputación Provincial y que cumple este año su veinte aniversario, se encuentra José Antonio Alonso que lleva casi diecisiete años dirigiendo este referente de la investigación y difusión de la cultura ancestral y la recuperación de danzas, bailes, canciones, melodías, oficios y labores artesanas que de otra forma habrían desaparecido.

Alonso, que nació hace 46 años en Robledo de Corpes, presume de pertenecer a una familia rural y con fuerte tradición de donde, asegura, procede su amor por este campo. “Mi madre -explica- es la típica que cantaba en el coro de la iglesia y que es un pozo de sabiduría, pertenece a ese colectivo que se conoce como los ‘hombres libro’’.

José Antonio entró de lleno en la música, en su adolescencia, y como la mayor parte de la gente de su edad, a través de los grupos de la parroquia. Posteriormente, sus pasos se dirigieron hacia el folk y formó parte de grupos tan conocidos como “Pan de centeno” y “Alquería”.

DE PROFESIÓN, CANTAUTOR

También se dedicó a la canción, ya de forma profesional, como cantautor, varios años y en ese periodo de tiempo sacó a la calle dos discos: “Tierra de silencio” y “De fiesta”. Era la época en la que trabajaba al mismo tiempo como profesor de EGB: “Era muy complicado dedicarme a las dos profesiones y tuve que elegir y dejé la música”.
Sin embargo, reconoce que es una “faceta que echo de menos sobre todo por el contacto directo con la gente y la oportunidad que me dio de conocer a personajes como José Antonio Labordeta”. Sin embargo, esa profesión tenía una parte algo menos dulce: “Era muy enriquecedora pero también muy cansada porque cantaba por distintas localidades de España, viajando de un lugar a otro”.

Alonso reconoce que la música folk no ha sido nunca un estilo de gustos mayoritarios y de aceptación general pero asegura que hay muchas personas con inquietudes en tomo a ella. Respecto a los grupos que surgen con esta orientación señala que “en su momento teníamos mucha voluntad pero ahora se están profesionalizando mucho porque hay más medios”.

UN PUESTO HECHO “A SU MEDIDA”

José Antonio recuerda que antes de formar parte de la Escuela de Folklore “trabajaba en un centro de enseñanza privado y me atraía estar en una institución pública; además tenía claro por dónde encaminarlo porque tenía bastante experiencia sobre folklore ya que además de cantar había asistido a congresos, hacía mis publicaciones, etc.”. Por ello, cuando le llamaron para dirigir esta institución “creí que era un puesto hecho a mi medida”.
Así, empezó a trabajar en esta nueva faceta. Sin embargo, cuando asumió su nueva responsabilidad nunca imaginó “la gran evolución que iba a tener la Escuela y el papel que iba a adquirir dentro de la sociedad; nos hemos visto desbordados por la aceptación que ha tenido”. De hecho, recuerda que cuando se planteó incorporar a la institución la enseñanza de disciplinas como el encaje de bolillos, o la construcción de instrumentos, por ejemplo, la pretensión era que las costumbres no se perdieran “y sin embargo, la aceptación fue espectacular; la demanda fue mayor de lo que nunca hubiéramos imaginado”.
Por ello, reconoce que personalmente “haber coordinado este proyecto ha sido una experiencia para mí que me ha hecho conocerme a mi mismo con mis cosas positivas y negativas, superando retos increíbles”.

PROYECTO DE FUTURO

Actualmente la Escuela tiene cerca de 700 alumnos que cursan, entre otras, materias tan diversas como alfarería, restauración etnográfica, baile y danza, laúd, bandurria o mandolina. El perfil de los interesados, en contra de lo que pudiera pensarse, es muy variopinto ya que hay gente joven pero también mayor: “Algunos vienen a aprender tradición y otros a pasar el rato y convivir”.

Ahora cuando se cumplen veinte años de la puesta en marcha de la Escuela de Folklore su director cree que es el momento no de enorgullecerse sino de pensar en el futuro: “La fecha nos viene bien no para creer que hemos llegado a ningún lado y quedarnos parados recordando sino para analizar nuestro trabajo y hacer un proyecto pensando en los próximos anos”. En esta línea indica que “deberíamos planteamos que no estamos es el ámbito rural donde estas tradiciones vivieron, que es una situación diferente y hay que adaptarse a los tiempos y a las nuevas demandas de la sociedad”.

Asimismo considera que uno de los objetivos que la Escuela no debe perder de vista es el de la calidad: “Cada vez se nos pide más y no basta con el voluntarismo, hay que formar a la gente de forma coherente por etapas, con una base musical, etnográfica, etc.”.
De todas formas hace un llamamiento para que junto a la labor de la Escuela otras instituciones y asociaciones formen “grupos de trabajo para recopilar cosas; eso supone medios y una gran inversión”.

PREMIO MERECIDO

El Premio Nacional de Folklore “Agapito Marazuela” está, para José Antonio Alonso, totalmente justificado. “El jurado -explica- ha tenido en cuenta esa tarea de recuperación ya que no solamente hemos enseñado cosas sino que hemos hecho una labor de recopilación, demostración, publicación; hemos sabido integrar en la Escuela esa necesidad que había en las personas de que se nos iba la herencia cultural y que había sonado la voz de alarma”.

A nivel personal la distinción es para el director de esta institución, algo que llega por la constancia y por no decaer en el trabajo; siempre es agradable que te reconozcan el esfuerzo porque como hay cosas duras estas otras ayudan a llevarlo mejor”.

Recientemente, en el otoño de 2009, Alonso ha publicado un nuevo disco de música popular que merece ser escuchado, vivido, aplaudido: es “A la luz del crepúsculo” y ofrece canciones de contenido popular, personal, reivindicativo, muy sugerentes. Ver aquí. Magnífica obra suya es el gran libro recopilatorio de elementos tradicionales de la música popular de Guadalajara: Instrumentos Musicales Tradicionales de Guadalajara es un libro fundamental para adentrarse en el conocimiento, y en el gozo, de esta parcela del costumbrismo. Más información.

Su última obra, en colaboración con Monje Arenas y Herrera Casado, es la Guía de “La Sierra Norte de Guadalajara, paso a paso” en la que reúne sus innumerables investigaciones sobre el folclore y la vida tradicional de este territorio serrano de Guadalajara.

Y como obra capìtal en su currículo, debe contabilizarse el haber sido alma mater en la creación del Centro de la Cultura Tradicional de Guadalajara, ubicada en Atienza.

El grupo de José Antonio Alonso tiene su página web en http://www.joseantonioalonso.com

Contactar con José Antonio Alonso en J.A.ALONRA@terra.es

[Return to Alcarrians Distinguished – Main Page]

© Panel mantenido por AACHE Web Team – Guadalajara
editorial@aache.com. Enero, 2017