El Museo Victorio Macho de Toledo

El Museo Victorio Macho

El escultor

El artista, nacido en Palencia en 1887, formó parte del movimiento renovador que rompe con el mediocre panorama de la escultura española de fines del siglo XIX. A partir de 1916, comienza a ser considerado uno de los valores más destacados de la escultura moderna española. Su realismo austero hará que se le considere el último heredero de la tradición escultórica castellana, con obras de gran dignidad y serena espiritualidad, con rasgos idealizantes y clara intención simbolista. La década de los años 20 es clave en su carrera: exposiciones individuales, certámenes internacionales e implicación en las corrientes estéticas de formas sintéticas y arquitectónicas. La década de los 30 representa ya una etapa de plenitud, pero en 1936, tras el comienzo de la guerra civil, se traslada a Valencia, para abandonar el país con estancias en París y Rusia, hasta instalarse de manera estable en Lima, realizando importantes y grandiosos monumentos en diferentes países americanos. Tras su boda con la joven peruana Zoila Barrós, regresa a España en 1952 con un equipaje artístico formado por quince toneladas de sus más queridas esculturas. Este conjunto constituye el núcleo de su colección particular que posteriormente donará al pueblo español. Los primeros meses de su estancia en España los dedica a recorrer diferentes lugares de Castilla y a construir su casa en Toledo, donde ya había vivido temporalmente. Su última obra fue el busto de Raúl Porras, falleciendo en su casa toledana el 13 de julio de 1966, y siendo enterrado a los pies de una de sus esculturas más colosales: el Cristo del Otero, en su Palencia natal. Hoy, la Real Fundación de Toledo, institución cultural privada constituida en 1988, tiene su sede en este espacio y dirige el Museo Victorio Macho, tras haber realizado una cuidadosa rehabilitación.

La casa

En un singular promontorio sobre una escarpada ladera dominando buena parte del Tajo, se encuentra Roca Tarpeya, lugar elegido por el escultor para edificar en 1953 su casa y taller, tras su vuelta de Iberoamérica. La Casa, situada en el antiguo barrio de la Judería, muy próxima a la sinagoga del Tránsito, y con inigualables vistas sobre los Cigarrales, el río y el puente de San Martín, constituye un espacio único. La edificación la realiza el arquitecto Secundino Zuazo. Pronto se añadiría el amplio espacio conocido como “el Tallerón” para que el artista pudiera esculpir obras de grandes proporciones. Desde entonces y hasta su muerte realizará algunas de sus obras más emblemáticas, como las esculturas de su esposa Zoila y del doctor Marañón.

AACHE Ediciones de Guadalajara

El museo

Tras la muerte del escultor, y conforme a su voluntad, Roca Tarpeya se convierte en casa museo bajo la dirección de la esposa del artista Zoila Barros, abriéndose a los visitantes en la primavera de 1967.

La colección comienza a mostrarse en el gratísimo Jardín, en el que permanecen las mismas obras que el escultor tenía expuestas y que caracterizan la imagen tradicional de Roca Tarpeya, a las que se han unido algunas otras esculturas. Destacan la gallarda Eva en América, del monumento a Belisario Porras de Panamá, La Máscara y la Cariátide, cabezas de bronce del monumento a Hostos, la Cabeza heroica del monumento a Grau, los estudios en bronce La Gloria y El héroe caído, junto con el relieve en piedra caliza con cabeza masculina y relieves con figuras femeninas.

En la Casa se muestra una buena parte de la colección legada por el escultor. Reciben al visitante el Autorretrato en bronce del artista y la figura de su esposa Zoila. A continuación figura la galería de retratos de sus amigos Pío Baroja, León Felipe, Unamuno, Ramón y Cajal, Marañón, Iturrino, Menéndez Pidal y Madariaga. Más adelante, adueñándose del espacio con su gran fuerza expresiva, la estatua sedente de La Madre, esculpida en mármol, piedra gris y caliza. Tres espléndidos bustos, La Niña Vasca, Aurelio Arteta y el Marinero Vasco, acompañados de la impresionante escultura de la Pasionaria. Sigue la visita con algunos bocetos de monumentos para España y América. En el espacio siguiente se exponen los retratos en bronce Danielillo, Zamba y el Niño Castellano y una selección de su producción de dibujos. La extraordinaria escultura el Torso Gitano completa el recorrido por el museo.

En la Cripta, situada bajo la Casa, el escultor colocó una pieza de sentidísimo y acongojante realismo, la estatua en granito y mármol de Mi Hermano Marcelo, una de sus obras más queridas y que le dio más fama, obra precedida de dos estudios previos de la misma y otros dibujos de familia y relieves en bronce, maquetas y modelos en terracota.

El Tallerón acoge hoy exposiciones que, periódicamente, va presentando la Fundación.

Datos prácticos

Emplazamiento: Plaza de Victorio Macho, 2. Tf. 925.284.225.

Web: www.realfundaciontoledo.es/

Apertura: Lunes a sábado, de 10 a 19 horas. Domingos de 10 a 15 horas.

Precio: 3,00 €. Bonificada: 1,50 € (mayores de 65 años, estudiantes y grupos + 10 personas).

Vídeo: Es recomendable iniciar la visita, previo visionado del extracto del vídeo Una visión de Toledo cuya duración es de nueve minutos.

La Tienda: Especializada en publicaciones y objetos relacionados con Toledo y con el escultor Victorio Macho, ofrece también las publicaciones y audiovisuales de la Fundación.

Museos de Castilla-La Mancha

El libro de los Museos: Existe un libro dedicado a mostrar y guiar por todos los “Museos de Castilla la Mancha” escrito por Ferrer González y Herrera Casado. Casi dos centenares de espacios museísticos en esta región permiten conocer a fondo su arte y su cultura.

Otro libro de interés es el que editó la diputación de Palencia en 1998, obra de Juan Carlos Brasas Egido, y titulado “Victorio Macho, Vida, Arte y Obra