Siete siglos del Libro de Buen amor

Son ya siete siglos

Esa obra grandiosa y espeluznante que es el Libro de Buen Amor, aunque es muy posible que fuera escrita en un viejo caserón (una cárcel, incluso, del arzobispado de Toledo en la ciudad del Tajo) tiene un brillo toda ella que nos lleva a los paisajes del Henares, a las alturas de la Sierra de Guadarrama y a los vericuetos románicos de la serranía guadalajareña.

Se acerca la fecha en que se podrá conmemorar los siete siglos de su redacción, porque aunque empezó a hacerlo don Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, hacia 1322, solo lo da por concluido en 1330, y algo después, en 1343, añadiría algunas partes finales y complementarias. Esa de 1330 es la fecha que se da como de su conclusión, y puesta en conjunto, en el manuscrito “G” que se conserva en la biblioteca de la Real Academia Española, y que se conoce también como el manuscrito de Benito M. Gayoso.

del Libro de Buen Amor

En un principio la obra se titulaba “Libro de los Cantares que fizo el Arcipreste” pero en el siglo XIX fue don Ramón Menéndez Pidal quien acuñó, con éxito, el nombre con el que ya se le conoce universalmente, el “Libro de Buen Amor” por la insistencia que el autor pone en aclamar ese modo de amor a través de los cientos de enxiemplos que pone y que son un retrato completo de la sociedad de su época.

Va a llegar este aniversario tan redondo en el momento en que se pone en marcha, gracias a la iniciativa de las diputaciones provinciales de Segovia y Guadalajara con la Comunidad de Madrid, el proyecto largamente madurado del “Camino del Arcipreste” para que muchos ruteros, viajeros y andarines recorran a pie, o como mejor les cuadre, ese espacio en el que el clérigo castellano (mezcla de todo: de lo cristiano, lo moro y lo judío) transitó en los comienzos del siglo catorce.

Feria del Libro de Madrid

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